19Enero2017

La Rolling Stone y el periodismo de la miseria

“Cuando yo muero mueren todos ustedes”, esta frase fue elegida por la revista Rolling Stone para titular su última tapa, que lleva al Indio Solari como protagonista principal. La frase fue dicha por el artista en la entrevista con Rolling Stone, pero el impacto que buscaron los periodistas no refleja la intención con que la frase fue dicha.Imagen relacionada

Por Rodrigo Lugones y Martín Massad

“Cuando yo muero mueren todos ustedes”, esta frase fue elegida por la revista Rolling Stone para titular su última tapa, que lleva al Indio Solari como protagonista principal. La frase fue dicha por el artista en la entrevista con Rolling Stone, pero el impacto que buscaron los periodistas no refleja la intención con que la frase fue dicha. Esto provocó una serie de mails entre el Indio y la revista, además de unas líneas de Marcelo Figueras, biógrafo del cantante (que no “trabaja” para el Indio, tal como, insistentemente, intenta señalar la revista), para tratar de aclarar la situación.

En esta lógica actual que sobrevuela por estos días a casi todos los medios, las acciones van adelante sin importar lo que realmente se piense o se haya dicho en verdad, ya que siempre existe la posibilidad de pedir disculpas y quedar bien parado (puede que aquí opere el famoso, por estos días, concepto de post-verdad). Primero se hace daño y luego se trata de repararlo, mostrándose dolido por los malos tratos y las injurias proferidas “siempre sin querer”, a una persona o a muchas a la vez.

Este proceder, envestido de una pseudo-transparencia y una inexistente objetividad, es moneda corriente en el periodismo de nuestros días. Ese periodismo cuyo último fin es vender al precio que sea y a cualquier costo, se mofa de grandes artistas y busca, además del impacto mediático, generar una polémica que ponga en relieve aspectos secundarios del personaje entrevistado, parafraseando al Indio asistimos a: “un negocio muy difícil de explicar, pero fácil de enseñar”. El desafío es que estos periodistas logren dormir tranquilamente por las noches sabiendo, íntimamente, la manera en la que administran, en letra de molde, los saberes y las prácticas de la profesión de la noticia.

Ayer nos encontramos con algunas reflexiones de Juan Ortelli, director de la franquicia argentina de la revista estadounidense, donde no hace otra cosa que burlarse del Indio y de la enfermedad por la que está transitando, que es de conocimiento público. “Es comprensible el enojo ante la incomprensión. La muerte es un tema inasible, a veces inabordable, al que ningún valiente y casi ningún gracioso se quiere asomar”, con estas frases, Ortelli parafrasea al cantante y lo ridiculiza con saña por su estado de salud y su temor (lógico) a la muerte. Temas complejos que merecen ser tratados en otros estados.

En otros versos, Ortelli hace referencia al “descubrimiento por parte de una persona entrada en años de las redes sociales”, en todo momento puede leerse el tono irónico y pseudo-burlón, característico de cierto periodismo que se cree más importante que las figuras que busca entrevistar, que llega, en el punto más alto de lo que se puede considerar periodismo delator, a hacer público el perfil que el Indio Solari maneja en una famosa red social (con el objetivo de correrlo del anonimato que eligió, un intento por agredir su privacidad, desde luego).

Al mismo tiempo y en otra parte de su “descargo”, el periodista intenta dejar mal parado a Solari aduciendo que fue él quien pidió la entrevista. Cuestión que, siendo cierta, no puede ser usada para, según muestra la propia nota, utilizarlo para causar un efecto no deseado por el entrevistado.

Calificaciones, dignas de una bajeza periodística, son comunes hoy, no por eso pretendemos que queden omniscientes. Pedir disculpas no está mal, pero si tenemos en cuenta que, de ante mano, lo que se busca es hacer daño para luego tratar de sanarlo (siempre sumando más nafta al fuego), lo que termina apareciendo son unas disculpas que tienen más ganas de defenderse atacando que de admitir una equivocación o una mala intención que revela el objetivo (inconfesable) de vender más cantidad de publicaciones, o lastimar a un líder popular que ha fijado posiciones claras en lo que a la realidad nacional respecta, posiciones que no coinciden con las asumidas por los responsables de la franquicia en nuestro país (Rolling Stone Revista, pertenece a La Nación).

Este capítulo menor en la historia del rock, posiblemente nos de la posibilidad de escuchar otra de esas hermosas canciones que el Indio sabe crear, respondiendo a personajes que han intentado enfrentarlo, se sabe que la ira que producen ciertos contrapuntos, es motor de inspiración para el Indio. Quienes somos apasionados defensores de su obra y de la ética que la protege, celebramos la posibilidad de que un hecho desafortunado, pueda darnos la posibilidad de conmovernos con las líneas que El Artista Invitado sabe construir para exorcizar a los pájaros que cantan en las selvas de internet.

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