01Marzo2017

Editoriales

No al acuerdo con los Buitres

El Congreso nacional debatirá estas semanas sobre un posible acuerdo con los fondos buitres. La posición de AGENCIA PACO URONDO.

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Por AGENCIA PACO URONDO

El acuerdo del gobierno de Mauricio Macri con los Fondos Buitre es repudiable desde todo punto de vista. El pago de 4.653 millones de dólares que acordó con los fondos más belicosos, NML Capital y Aurelius, terminó con las negociaciones y ahora la pelota pasa al Congreso argentino. El visto bueno del juez neyorquino, Thomas Griesa, es un aval que no debería dar la sociedad por múltiples razones.

El acuerdo es un ataque a los avances de los gobiernos de Néstor y Cristina

En 2005 y 2010, las administraciones kirchneristas efectuaron un canje de deuda que implicó una importante quita y que fue aceptado por el 92, 4% de los bonistas. Ante la presión de los holdouts, Argentina impulsó un marco de reestructuración de deuda soberana que fue aprobado el año pasado por la ONU en una histórica votación. Nada de esto fue contemplado por el macrismo cuando realizó sus débiles negociaciones.

El repudio a los Buitre fue bandera de resistencia del Pueblo argentino

El gobierno anterior nunca descartó la vuelta a los mercados pero siempre estableció un límite a la tentativa. Ante el chantaje de los buitres decidió que no habría una nueva reapertura del canje y no se amilanó cuando el juez Griesa dictaminó el “default técnico”. Contra los vaticinios de la izquierda y el repudio de la derecha, no cedió a las presiones y sobrevivió un año y medio sin mayores complicaciones. Este accionar soberano generó simpatías en buena parte de la población, incluso en sectores ajenos al kirchnerismo. La consigna “Patria o Buitres” sintetizó esta epopeya del Pueblo Argentino.

Cesión de soberanía

Si el acuerdo se cumple será en un vergonzoso acto de cesión de soberanía. Para contener a los fondos aún díscolos, el juez Griesa exigió la derogación de la Ley Cerrojo y de Pago Soberano y fijó de manera extorsiva el 14 de abril como fecha límite para el pago de los 4.653 millones de dólares. Caso contrario el acuerdo se cae. Este bastardeo a la potestad política del Congreso sitúa al país en una situación de coloniaje que nos retrotrae a los peores momentos de nuestra historia.

El acuerdo inicia un nuevo ciclo de endeudamiento y profundiza el ajuste

La pérdida de independencia económica es una manifestación de un programa más amplio. Es incomprensible el acuerdo sin hacer alusión a la orientación programática del macrismo. Conocimos ya en el pasado los resultados de estas políticas diseñadas para sostener el negocio de la toma de deuda. En contextos distintos vimos los resultados de estas iniciativas que sufrió nuestro pueblo, por ejemplo después del blindaje y megacanje del 2000 y 2001, respectivamente. Aquella estafa financiera que intentó salvar la convertibilidad reaparece bajo otra modalidad, con el objetivo de cerrar el conflicto de los fondos buitre y recuperar el crédito externo. El pago final de 15.000 mil millones de dólares iniciará, como en épocas pasadas, un nuevo ciclo de endeudamiento que será el complemento del ajuste y, muy probablemente, de una mayor devaluación. Los únicos beneficiados serán el capital financiero y sectores de la gran patronal, como los monopolios cerealeros, que ya están impulsando una maniobra especulativa contra el dólar.

El acuerdo y el ajuste lo paga el Pueblo

Mientras se acusa de ñoquis a los estatales se les paga a quienes litigaron contra la Argentina en un tribunal extranjero y sólo viven de la especulación. La premisa de que la vuelta a los mercados financieros internacionales es necesariamente beneficiosa para el país es inaceptable. Sobre esto se monta el discurso macrista para darle racionalidad a una medida que sólo traerá más despidos, menor poder adquisitivo y pauperización de capas importantes de la población. Incluso, es dudoso que ingresen la cantidad de fondos que espera el macrismo, en un contexto mundial de fuga de capitales, caída del precio de los commodities, retracción de las inversiones y suba de la tasa de interés de la Reserva Federal. Sólo un enorme ajuste tentará a las empresas multinacionales a radicarse en el país. Por eso, el justificativo de algunos legisladores peronistas para contemplar la aprobación del acuerdo encierra una trampa. El auxilio financiero que pedirán las provincias estará sujeto a un programa de austeridad. Nada bueno puede esperarse de este endeudamiento.

Ante este panorama, es perentorio el repudio total al acuerdo tanto en las calles como en el Congreso. Será una buena oportunidad para que el “Bloque Justicialista” demuestre si se alejó del FPV por los errores en las formas de conducción de Cristina o por discrepancias programáticas sobre cómo relacionarse con el macrismo. En esta coyuntura no hay lugar para vacilaciones ni medidas tintas. El acuerdo con los Buitres debe ser repudiado en toda su magnitud. 

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