22Enero2017

Editoriales

Acerca de Moyano

El paro y movilización que había convocado Hugo Moyano para este lunesrecibió el repudio de toda la oposición política y mediática. También fue cuestionado en el seno mismo del kirchnerismo. La situación fue muy confusa y el desconcierto se apoderó de muchos compañeros que integran el movimiento nacional que conduce Cristina.

Repasemos algunos datos de la historia reciente para recordar qué rol ha jugado el espacio sindical que conduce Hugo Moyano. En la década del 90, cuando muchos dirigentes sindicales optaron por traicionar las banderas históricas del peronismo, Moyano armó el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) para resistir las políticas de saqueo y miseria que encarnó el menemismo. Jornadas de lucha como la Marcha Federal del 6 de julio de 1994 convocada por el MTA, la CTA y la CCC o las huelgas generales de 1996 y 1997 contra la flexibilización laboral y el modelo económico de ese entonces, son ejemplos de cómo el moyanismo resistió las políticas neoliberales.

Durante el continuismo de la Alianza, Moyano encabezó las movilizaciones de los trabajadores contra la reforma laboral de De La Rúa. En el año 2000 denunció la Ley Banelco y plantó bandera contra un nuevo intento de los sectores patronales de profundizar la flexibilización laboral. La respuesta del gobierno radical fue la brutal represión que el 19 de abril de ese año llevó a cabo contra Camioneros y otros sindicatos afines a Moyano. Bajo el gobierno de Duhalde los reclamos fueron por la derogación de la ley de reforma laboral, la convocatoria al Consejo del Salario, el reintegro del 13 por ciento descontado por la Alianza a estatales y jubilados y el pedido para que quienes estuviesen en las AFJP pudiesen volver a optar por el régimen jubilatorio estatal. Esos reclamos en su mayoría los hizo realidad el kirchnerismo.

A partir de mayo de 2003 el sindicalismo moyanista fue sostén del modelo de inclusión social que expresa el kirchnerismo. Las políticas encabezadas por el actual secretario general de la CGT fueron altamente beneficiosas para sus representados, los trabajadores registrados. La CGT luchó por la reapertura de las paritarias, la derogación de la Tablita de Machinea, la suba del mínimo no imponible entre otros reclamos.Además acompañó las diferentes políticas que los gobiernos de Néstor y Cristina realizaron en beneficio de los sectores populares.

En los momentos más duros de la lucha contra las patronales agropecuariaslos sectores moyanistas, junto a otros sectores militantes,  defendieron incondicionalmente al gobierno. Pusieron la militancia en las calles para frenar el golpe agromediático e inclusoalgunos militantes viajaron a Ceibas para despejar la ruta, tarea que no realizaron por expreso pedido de Cristina.

Todos estos elementos no admiten equívocos en cuanto el rol que jugó el moyanismo en su relación con el kirchnerismo. Pese a ello, es cierto que la movilización que había sido programada para el lunes iba a constituir una espina en un momento de fuerte fortalecimiento electoral del kirchnerismo. Cuando todavía no han finalizado los festejos por el triunfo de Lucía Corpacci en Catamarca y ya se avizora una buena elección en Chubut, la medida de fuerza hubiese constituido una piedra en el camino de Cristina a la reelección.Que la movilización haya sido pensada hacia Plaza de Mayo habilitó un montón de suspicacias que son altamente perjudiciales para el movimiento nacional, que tiene como pilares fundamentales al sindicalismo pero también a la conducción política de Cristina.

Aun así la tarea de la hora es hacer una fuerte defensa de Hugo Moyano.Más allá de las críticas que se le puedan hacer al líder de la CGT, su debilitamiento implica un retroceso objetivo de las condiciones laborales de los trabajadores y deja al movimiento obrero en peores condiciones para la etapa que viene. Si el moyanismo retrocede automáticamente se fortalecerá el poder de la patronal. De ninguna manera eso permitirá a Cristina profundizar el modelo ya que uno de los puntos de apoyo que necesariamente debe tener todo frente nacional es el movimiento obrero organizado. Ese es un aspecto que nunca entendió el primer Alfonsín, aquélque amagó con encabezar un proyecto diferente al neoliberalismo al que finalmente terminó suscribiendo.

El ataque a Moyano por parte de los grandes multimedios, los políticos opositores, las clases medias antisindicales e incluso algunos sectores kirchneristas va en contra de los intereses de los trabajadores. Muchos ahora querrán hacer leña de un árbol que lejos está de haberse caído. Por eso, más allá de lo desacertado que hubiese resultado el paro del lunes, hoy más que nunca es necesario salir en defensa de Hugo Moyano. (Agencia Paco Urondo)

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