22Enero2017

Editoriales

Por qué Facundo Moyano debe participar del acto del 27 de abril

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La Juventud Sindical (JS) debe participar del acto del 27 de abril. La organización que lidera el diputado nacional por el Frente para la Victoria, Facundo Moyano fue invitada por La Cámpora y el Movimiento Evita al acto de este viernes en el estadio de Vélez. De aceptar la propuesta, la organización recompondría lazos con el kirchnerismo, único espacio del campo popular con posibilidades reales de transformación social. Por lo tanto, única también que puede llevar a buen puerto los planteos de la Juventud Sindical. Los festejos populares del kirchnerismo son siempre puntos de cristalización de avance popular.

La JS saldría beneficiada como así también el conjunto del kirchnerismo. ¿Por qué? Porque el moyanismo es el sector más lúcido del sindicalismo argentino y su rama juvenil no es la excepción. Siempre han mantenido una actitud de firmeza ante la patronal y han defendido consecuentemente a los trabajadores bajo convenio. Además, son el único sector sindical que ha puesto la oreja en la precarización laboral, un tema que sigue pendiente de resolución. El año pasado el abogado laboralista y asesor de la CGT, Héctor Recalde, impulsó un proyecto para reformar el artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo. La propuesta en su momento fue congelada pero recientemente la reflotó Facundo Moyano.

El proyecto tiene como objetivo evitar los abusos de la tercerización laboral. Plantea la responsabilidad solidaria de la empresa contratante con la contratista y la equiparación de salarios y convenios entre los trabajadores tomando el más favorable, siempre que la empresa contratista desarrolle tareas en la principal o en anexos de la misma. La iniciativa impulsada por Recalde recibió la férrea oposición del titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren y de Paolo Rocca presidente del grupo Techint. Es probable que si avanza el proyecto de Facundo vuelvan a tener la misma reacción.

El documento menciona como ejemplo la lucha impulsada por los tercerizados ferroviarios. Vincula además el asesinato de Mariano Ferreyra con las actitudes violentas emprendidas por quienes defienden la precarización laboral. Reconoce, además, el fuerte rechazo de muchos trabajadores al uso abusivo de la tercerización.

Es necesario decir que el grueso de las organizaciones k incorporó el tema de manera marginal. El lugar vacío dejado por el kirchnerismo fue ocupado por la izquierda, sector que durante el conflicto ferroviario supo capitalizar las demandas legítimas de los trabajadores de base. Si la lucha contra la tercerización es sentida por muchos laburantes, es de vital importancia que un sector del kirchnerismo se ocupe del asunto.

Ahora bien, la Juventud Sindical debería tener presente que sólo el Gobierno Nacional puede resolver estos planteos. El kirchnerismo es el único espacio político con capacidad de articular el grueso de las demandas del Campo Popular. Eso no quiere decir que exprese todos los reclamos existentes pero sí que nadie más puede resolverlas. Por fuera del kirchnerismo sólo hay planteos parciales, muchas veces legítimos, que el Gobierno incorpora o no, según las circunstancias. Hasta ahora la precarización laboral es una asignatura pendiente. Sin embargo, la única posibilidad que tiene el Campo Popular de erradicarla es que el Gobierno tome cartas en el asunto. No existe margen para que se constituya un movimiento político alternativo con capacidad de transformación en beneficio de los sectores populares.

Este aserto no se aleja de algunas afirmaciones sostenidas en los documentos de la Juventud Sindical. Los compañeros reconocen que la contradicción principal pasa por el eje kirchnerismo-antikirchnerismo. Entienden que hay desacuerdos al interior de cada espacio pero saben que las principales fuerzas en disputa se corresponden con el clivaje mencionado y que la mayoría del Pueblo se referencia en el kirchnerismo.

La tarea es disputar internamente para que las demandas no satisfechas sean incorporadas. A veces dentro del kirchnerismo existen discrepancias parciales sobre tal o cuál aspecto. Otras veces los desacuerdos son con el mismo Gobierno Nacional. No están mal los reclamos. Está mal poner en duda que el gobierno pueda resolverlos. La clave es no olvidar que la discrepancia es sólo parcial y que no afecta a la globalidad. Criticar la parte y defender el todo y no al revés.

El problema no ha sido la definición política de la Juventud Sindical sino la actuación práctica. En el último tiempo no ha quedado clara su adhesión al kirchnerismo. Si la antinomia es kirchnerismo-antikirchnerismo hay que actuar como kirchneristas. ¿Qué implica eso? En primer lugar no poner en duda quien conduce. Se puede disputar la orientación del Movimiento pero no su conducción.

En segundo lugar, apoyar las medidas que toma Cristina en beneficio del Pueblo. Eso no significa que se deban reivindicar absolutamente todas las políticas del ejecutivo. Pero si implica un ejercicio constante de reconocimiento del rumbo elegido, un señalamiento que la cosa pasa por acá y por ningún otro lado.

Por último todo espacio k debe articular políticamente con otras organizaciones kirchneristas. No todos piensan lo mismo y está bien que así sea. Pero se deben unificar fuerzas para enfrentar al enemigo principal que como bien señala Facundo se ubica en el antikirchnerismo.

El acto del 27 de abril será una buena oportunidad para que la Juventud Sindical construya nuevamente adentro del kirchnerismo. De esa manera el espacio que lidera Moyano (h) evitará dar un salto al vacío. Y otros sectores del Movimiento podrán escuchar planteos impostergables para la profundización del modelo.

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