22Febrero2017

Patria Grande

"Veo más las luces que las sombras de la revolución cubana"

AGENCIA PACO URONDO dialogó con María Santucho, sobrina del máximo referente del ERP. Ella vive en Cuba desde 1975. 

Por Alba Silva

María Santucho vive en Cuba pero va y viene todo el tiempo a la Argentina desde hace años está empeñada en construir y afirmar un puente cultural entre sus dos países. Sobrina del máximo referente del ERP e hija de un combatiente de esa organización político-militar, escapó a la desaparición y la muerte por una decisión directa y personal de Fidel Castro en diciembre de 1975, cuando en Argentina aún había un gobierno democrático y las normas internacionales reclaman un protocolo específico para asilar perseguidos políticos.

Ella, de 15 años, junto a su madre Ofelia (única mayor) y ocho niños más -el menor Mario Antonio de ocho meses-, ingresaron atropelladamente a la Embajada de Cuba donde no los esperaban. Una patrulla del ejército argentino los perseguía; estaban, literalmente, en peligro de muerte o secuestro que en los hechos era lo mismo. La muerte de Fidel de la que se enteró al llegar a Ezeiza el sábado 26, desató en ella lágrimas, recuerdos, pensamientos y una idea de futuro al que todos seguiremos de cerca. Sigue una charla de AGENCIA PACO URONDO, a mi juicio profunda, con una persona que porta historia de una y varias generaciones, de dos países y del continente.

APU: Murió Fidel ¿cómo sigue?

MS: Soy cubana, me siento cubana, por lo que recibí y por lo que doy y mis compromisos son los mismos que cualquier cubano en cuanto a lo que puede significar la partida física de Fidel desde un lugar complejo, con luces y sombras.

Este proceso revolucionario como todo lo que el hombre es capaz y puede hacer y no hacer, está lleno de luces y sombras. Incluso la figura de Fidel pero yo lo sigo defendiendo hoy. Yo hice un camino en los casi 40 años que vivo en Cuba -ahora se cumplen esos 40 años- con amigos que vivieron estos años con entusiasmo febril, revolucionario y en el camino se fueron desencantando por situaciones objetivas generadas en políticas equivocadas, políticas ideológicas equivocadas y hoy viven fuera de Cuba.

Tengo diálogo afectuoso con ellos pero yo veo más las luces que las sombras y estoy dispuesta a defender esas luces que todavía quedan desde mi pequeño y humilde lugar que es ese centro cultural que comparto con mi compañero Víctor Casaus y un grupito de personas entregadas.

APU: ¿Cómo están las cosas en la isla?

MS: Hoy en Cuba existe además de una situación material complejísima una situación desde el punto de vista ideológico de luchas, de manera de ver la política, de maneras de ver la revolución, de maneras de ver la continuidad de esa revolución, de trazar planes que no siempre son bien vistos desde el oficialismo. Sobre todo porque creemos que la revolución nos dio esas herramientas y ahora nos tiene que permitir usarlas. Cuando digo la revolución me refiero al gran proyecto en el que hay un grupo de personas que dirigen ese proyecto y hay un grupo mayor de personas que son beneficiarios pero que también tienen que ser actores. El gobierno cubano desde posiciones solidarias, revolucionarias humanitarias generó políticas que todavía hoy en medio de la crisis la gente las saca como las grandes banderas: la salud y la educación. Eso a veces generó como una actitud de ‘te doy todo esto pero vos me debes fidelidad’. Pero la fidelidad es un espacio complejo: puedo ser fiel pero desde disentir con algunos aspectos. Hoy en Cuba se está peleando mucho por eso desde adentro así que esto empieza ahora.

APU: ¿Cuál es la situación económica?

MS: Tenemos un tema de recursos que nos impide generar que la gente tenga trabajo para vivir mejor, que no tenga que prostituirse, que no tenga que robar ni mentir. El país es pobre, vive del turismo, una industria que hay que trabajar duro para sacarle un buen provecho. Porque la vida cotidiana es muy dura, de lucha constante por el alimento, por el transporte. Hay un tema grave al extremo que es el de la vivienda. La revolución construyó pero no fue suficiente. En Cuba el 90% de la gente es propietaria de su vivienda pero muchas de esas familias viven 3 o 4 generaciones en una misma vivienda de dos habitaciones.

APU: ¿Qué otro problema tiene la sociedad cubana?

MS: Pensamos que el mayor problema y la solución están muy cerquita, a 90 millas. Es un problema tener ese enclave complejo que es Miami, La Florida. Hay un grupo importante que influye en el gobierno de los EEUU económicamente fuerte y que le da votos. Tengo amigos del Facebook que no quieren volver a Cuba que desaprueban la revolución cubana, ellos hacen un barrido para atrás que yo no hago. Yo puedo hoy criticar al gobierno cubano y decir estas cosas de Fidel me gustaba y estas otras no pero sigo defendiendo la revolución porque creo que fue un proceso auténtico que le cambio la vida a la gente.

APU: Lo que acá llamamos la clase dirigente ¿está desconcertada en este período abierto por la muerte de Fidel? Más allá que Castro no estaba en el gobierno desde el 2009.

MS: Me parece que no hay desconcierto sino una situación de emergencia, y, probablemente, hay un sector que dirige el país que cree que si hay un debate puede haber un desborde. Es una posibilidad pero creo que no queda otra que generar esos espacios de discusión. Permitir que la gente disienta desde posiciones de respeto revolucionario pensando en los desposeídos en los que menos tienen.

APU: ¿Y las relaciones con EEUU cómo las vive el cubano medio?

MS: Es algo necesario pero muy complejo que había que hacer. Raúl Castro tiene una actitud de respeto y de diálogo. Hay cubanos en Miami que ejercen influencia muy importante, visceral en las familias no sólo en lo económico, lo político y lo ideológico. Están las remesas. ¿Mi mirada sobre qué va a pasar con todo esto? Lo que te digo es un sentimiento general de muchos de nosotros que desde la cultura tenemos que defender la nación cubana, la idiosincracia cubana, la economía cubana, la cultura cubana, lo conquistado en el proceso revolucionario en salud y educación los dos pilares reconocidos por todo el mundo.

APU: ¿Ustedes guardan algún temor por el relacionamiento con un gigante, el país más poderoso del mundo?

MS: Creemos que la entrada de capital norteamericano tiene que ser controlado. No queremos que haya una invasión que nos coma, nos trague ¿preguntás por las playas? están totalmente controladas por el Estado cubano. Te confieso que mi preocupación es qué va a ocurrir en los pequeños espacios privados que ya empiezan a surgir en Cuba algunos sin ningún vinculo social con la realidad cubana como por ejemplo restaurants privados con una estética Puerto Madero en barrios donde hay una escuela y un centro de salud que se cae a pedazos. Uno no sabe bien de dónde son los fondos y eso no me gusta. No se corresponde con los valores de la revolución y por eso no me gusta.

APU: ¿Qué tiene que ver la cuestión del consumo con la idiosincracia?

MS: La revolución fue como una muralla de contención, el cubano es caribeño, es su idiosincracia, la manera de ver la vida y de consumir. En Cuba lo veo más porque fue tan prohibitivo desde el punto de vista material, todo es muy modesto, todo es muy precario. Y eso fue muy alimentado por una política ideológica generada desde el Estado cubano, desde el partido que decía que había que ser como el Che.

APU: Lograr esos niveles de austeridad porque el objetivo era cuidar la revolución.

MS: En algunos casos se le decía a la gente pero no se cumplía y eso genera rechazo.

APU: ¿Cómo es la política de emigración? ¿La gente puede salir ahora de Cuba?

MS: Cualquiera se puede ir y volver siempre y cuando su migración se haya hecho en los marcos establecidos. El que se va en balsa o entra ilegal por terceros países a EEUU pierde derechos. Si dejó auto, casa o trabajo lo perdió. En el caso de mis hijas que vinieron acá a los dos años pueden volver y lo van a hacer porque su objetivo no es quedarse en Argentina, están haciendo experiencia de vida. Dicen todos los días 'si en Cuba cambia un poquito así la cosa volvemos' porque extrañan mucho.

APU: ¿Temen un éxodo masivo o cosa por el estilo?

MS: El fenómeno de la migración nos atraviesa mal en Cuba porque se están yendo los jóvenes, nos está costando enamorarlos con la idea 'quedémonos a defender las luces, poquitas luces que nos quedan, el resto del mundo es muy hostil, es una vida compleja difícil'. Los jóvenes sienten que hay adultos como nosotros, como sus padres que defendemos algo que ya es indefendible. Están saturados de una propaganda política que a veces en la realidad es inasible. Me enoja que los hijos de mi pareja, nuestros hijos todos decidieron emigrar. Pensé: hagamos algo para detener esta fuga que pasa básicamente por lo material.

Varias generaciones se sacrificaron para que nosotros tengamos algo y la respuesta es que todo es porque hay un bloqueo brutal que nos impide ser felices o completamente felices. La realidad es que ese bloque nos ha generado problemas pero también hay una situación interna de políticas equivocadas de maneras de manejar la ideología, controles, presiones, que han terminado desgastando la idea y los jóvenes asociando el socialismo a lo prohibido, al engaño a un sacrificio que no todos están dispuestos a hacer.

APU: Última pregunta ¿cómo le gustaría que siga el proceso post partida de Fidel?

MS: Se fue alguien grande y muy cercano eso es lo que deben haber sentido los cubanos, incluso los que cada mañana se levantaban despotricando contra el gobierno y contra Fidel y contra Raúl. Creo que se activó algo y cuando eso pasa es porque sirvió, porque fue más positivo que negativo. Ojalá que todo esto que sentimos tantas personas porque no somos dos o tres somos muchos muchos, el recorrido por la ciudad, el ir a Santiago, esto que está pasando tiene que marcar algo. Quiero creer que va a permitirnos buscar caminos con la dirección de la revolución. Yo quisiera que pudiéramos hacerlos sin la gran confrontación que pudiera generarse en una incomprensión por parte de la dirección de la revolución que no es joven, las cuatro o cinco figuras mas o menos visibles que dirigen el país son mayores.

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