19Enero2017

Relámpagos

Ciencia y política: una unión siempre pensada

Por Esteban Dipaola l "El gobierno nacional busca desfinanciar la actividad científica, desprestigiar a quienes la realizamos cotidianamente y pretende, además, desplazar a la actividad científica de su vocación pública tendiente al desarrollo de una Nación y su Pueblo, para promover una ciencia al servicio de empresas y negocios privados".

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Por una cuestión epistemológica corresponde dejar de decir ciencia, pero semejante debate no es lo relevante ahora. La actividad científica no es un problema ni un obstáculo, pero sí trabaja con problemas y sus objetivos se resuelven entre obstáculos. En el presente de este país, ante un gobierno que despliega políticas neoliberales, es decir, excluyentes del desarrollo colectivo y definidas a partir de lógicas individualistas y egoístas, fundamentadas en una libre competencia insustentable, esa actividad científica enfrenta un problema no relativo al campo que la compete. Se trata de un problema presupuestario que es una decisión política. Por supuesto que la ciencia es también una cuestión política, pero en esa condicionalidad presupuestaria el sentido está puesto en la voluntad concreta de un gobierno nacional a perseguir o desistir de objetivos de desarrollo tecnológico, social y económico acordes a una vinculación determinada -y no subordinada- al mundo global.

Me parece importante dar cuenta de una referencia personal que colabore en clarificar el problema que nos enfrentamos como científicos y trabajadores de la educación. Ingresé como científico al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la selección de 2012 (convocatoria 2011), luego de cinco años como becario doctoral y dos años como becario postdoctoral. Me había presentado también en las convocatorias 2009, todavía como becario doctoral y en la 2010 ya en condición de becario postdoctoral; en estas últimas convocatorias referidas fui seleccionado por Junta y Comisión, sin embargo, el Directorio no aprobó mi ingreso. En general esto se justificaba con que yo era todavía joven y permanecía en condición de becario dentro del sistema. En cada convocatoria hubo personas recomendadas por la Comisión, pero imposibilitadas de la obtención del cargo por el Directorio. Sin embargo, lo que ocurre actualmente es de extrema gravedad, porque nunca fue tanta la cantidad de científicos muy formados que siendo recomendados son impedidos de su ingreso por decisión del Directorio (una decisión de carácter no científico). En esta ocasión se debe estrictamente a una drástica reducción presupuestaria realizada por el actual gobierno nacional de la Alianza Cambiemos. En las anteriores ocasiones se establecía un plan de ingresantes anuales que se profundizaba año a año, contrariamente en este presente se promueve una voluntad política de obstaculizar el desarrollo científico y desprestigiar a los trabajadores de la ciencia que desde hace tiempo desarrollamos nuestras tareas en el marco del CONICET y de ANPCYT, además de las que desarrollamos en Universidades Nacionales públicas.

Por estas cuestiones enunciadas, considero que es realmente importante y necesario que todas las personas que pertenecen al ámbito científico y las que no también, que quienes se dedican a las actividades científicas y las que no también, expresemos el repudio, rechazo y desacuerdo explícito con una política concreta del gobierno nacional que busca desfinanciar la actividad científica, desprestigiar a quienes la realizamos cotidianamente y relegando muchas particularidades de nuestras vidas para ello, y que pretende además desplazar a la actividad científica de su vocación pública tendiente al desarrollo de una Nación y su Pueblo, para promover una ciencia al servicio de empresas y negocios privados.

Por estos días, y cuando el fin de año nos da los últimos empujones de energía entre el calor de diciembre, los científicos de este país estamos de protesta, nos manifestamos, nos politizamos mediante la organización colectiva; en buena medida estamos haciendo cuerpo y materia la necesaria sentencia que Oscar Varsavsky en los años sesenta escribía en “Ciencia, política y cientificismo”, y que todavía en la actualidad confirma su carácter vital: “Si los grandes pensadores se pusieran a pensar en cómo recuperar a los muchos grandes pensadores en potencia que hoy se pierden por ser como es este sistema social, el efecto multiplicador sería inimaginable”.

Es desde ese punto y con un horizonte que afronte el compromiso por la igualdad social, con el crecimiento científico como baluarte, que es importante exigir el ingreso de todos los trabajadores de la ciencia al CONICET, la continuidad en el desarrollo del sistema científico argentino y mayor presupuesto para el MINCYT.

RELAMPAGOS. Ensayos crónicos en un instante de peligro. Selección y producción de textos: Negra Mala Testa Fotografías: M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs).

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