Más de 2.600 científicos, entre ellos 25 premios Nobel, le reclamaron a Milei que frene el ajuste a la ciencia
Más de 2.600 integrantes de la comunidad científica internacional, entre ellos 25 premios Nobel, reclamaron al gobierno de Javier Milei que detenga el “desmantelamiento” del sistema de ciencia y tecnología.
A través de una carta abierta dirigida al Presidente, al jefe de Gabinete, Diego Santilli, y a las autoridades del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación, el grupo advirtió sobre el “colapso” del sector por los recortes presupuestarios, la pérdida de personal y el cierre o debilitamiento de organismos públicos.
"La comunidad científica internacional les solicita nuevamente el cese al desmantelamiento del Sistema Argentino de Ciencia, Tecnología e Innovación. A través de una carta firmada por 68 ganadores del Premio Nobel, la comunidad ya ha manifestado su preocupación al respecto de cómo la Ciencia y la Tecnología argentinas se acercaban a un “peligroso precipicio”, enfatizando el impacto que esto tiene sobre la sociedad mundial. Desgraciadamente, lejos de revertirse, aquellas preocupaciones se han profundizado, excediendo límites impensados incluso en aquel entonces", advirtieron.
Quiénes firmaron la carta
La iniciativa fue impulsada por el biólogo molecular Alberto Kornblihtt y la física y diputada nacional Adriana Serquis, y fue firmado por 25 premios Nobel: Phillip A. Sharp (1993), Andrew Fire (2006), H. Robert Horvitz (2002), Victor Ambros (2024), Steven Chu (1997), Roald Hoffmann (1981), Françoise Barré-Sinoussi (2008), Aaron Ciechanover (2004), Michel Mayor (2019), Michael Rosbash (2017), Roger Kornberg (2006), Thomas Cech (1989), Richard Roberts (1993), Barry Marshall (2005), David Politzer (2004), Paul Modrich (2015), Craig Mello (2006), Edvard Moser (2014), May-Britt Moser (2014), Ferenc Krausz (2023), Paul Nurse (2001), Lou Ignarro (1998), Martin Chalfie (2008), David Wineland (2012), Harvey Alter (2020), Takaaki Kajita (2015), Brian Kobilka (2012) y Sheldon Lee Glashow (1979).
Los científicos afirmaron que la inversión pública en ciencia cayó al 0,14% del PBI de la Argentina y que el sector pierde “casi 8 puestos de trabajo por día” desde diciembre de 2023.
También mencionaron la disolución o reducción de organismos científicos y tecnológicos, el congelamiento de salarios y la paralización de proyectos estratégicos. En ese sentido, apuntaron contra despidos, hechos de represión e incursiones de fuerzas de seguridad en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) —que sufrirá un nuevo recorte tras el Decreto 655/2026, publicado el 24 de julio—, el INTI y el CONICET. "Argentina atraviesa un retroceso en materia salarial, presupuestaria, y dotacional en el sector: la inversión en la función Ciencia y Técnica de la Argentina se redujo al 0.14% de su PBI, con consecuencias como la pérdida de casi 8 puestos de trabajo por día desde Diciembre de 2023", advirtieron.
La carta completa:
La comunidad científica internacional les solicita nuevamente el cese al desmantelamiento del Sistema Argentino de Ciencia, Tecnología e Innovación. A través de una carta firmada por 68 ganadores del Premio Nobel, la comunidad ya ha manifestado su preocupación al respecto de cómo la Ciencia y la Tecnología argentinas se acercaban a un “peligroso precipicio”, enfatizando el impacto que esto tiene sobre la sociedad mundial. Desgraciadamente, lejos de revertirse, aquellas preocupaciones se han profundizado, excediendo límites impensados incluso en aquel entonces.
Argentina atraviesa un retroceso en materia salarial, presupuestaria, y dotacional en el sector: la inversión en la función Ciencia y Técnica de la Argentina se redujo al 0.14% de su PBI, con consecuencias como la pérdida de casi 8 puestos de trabajo por día desde Diciembre de 2023, la disolución del Instituto Nacional del Cáncer, del Instituto Nacional de Semillas (INASE), del Instituto Nacional del Agua (INA) y del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMET); la reducción de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT); la reducción de personal y remate de tierras en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); los 26 meses de ingresos congelados, sin recibos y por debajo de la línea de la pobreza en la Agencia I+D+i, y la suspensión de la cobertura médica del sector en buena parte del país. Nos preocupa cómo la pérdida fondos y dotaciones mínimas comprometen la sostenibilidad de organismos como la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, la Fundación Miguel Lillo, Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS), el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), el Instituto Geográfico Nacional (IGN), la Administración de Parques Nacionales (APN) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Como parte del sistema, también están en riesgo las actividades de Investigación y Desarrollo en las Universidades Nacionales, donde trabaja el 80% de quienes hacen Ciencia en la Argentina.
Nos consterna cómo, además de padecer el mismo desmantelamiento, algunos organismos científicos han sido militarizados en el último tiempo en escenas descritas como una “nueva Noche de los Bastones Largos”. Nos solidarizamos con quienes sufrieron despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y consideramos inadmisible el posterior bloqueo de los accesos al edificio por parte de miembros de la Gendarmería Nacional. Reprobamos la creciente militarización del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la represión sufrida por estos organismos y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que protestaba pacíficamente contra 379 despidos y el desmantelamiento de las Carreras de Personal de Apoyo y de Investigador. Estas son escenas inéditas a nivel mundial: resulta impensable recuperar ejemplos de gobiernos que violenten físicamente a sus científicos.
Esto no impacta únicamente sobre quienes integran la comunidad científica, sino a sus capacidades acumuladas: son ejemplos de esto la eliminación de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), reemplazados por un nuevo instrumento de la Agencia I+D+i que nunca fue ejecutado, la paralización de programas clave para el desarrollo nacional como el Reactor CAREM, la planta de producción de radioisótopos del Reactor Argentino Multipropósito RA-10 y del Radiotelescopio Chino-Argentino (CART).
En la citada carta se destacan contribuciones de la ciencia argentina como la identificación de causas y tratamientos contra enfermedades insidiosas; tecnología alimenticia; políticas efectivas para la conservación de la naturaleza; conocimiento sobre física de partículas, virus, y genética; la formación de los Andes y la fauna que habitó el continente hace millones de años (lo que explica su riqueza en minerales y petróleo), entre otros. Argentina ocupaba el décimo lugar en el mundo por número de empresas de biotecnología, destacándose cómo con fondos públicos ha desarrollado exitosas variantes genéticas de trigo resistentes a la sequía. Sumamos además que Argentina sigue siendo parte de un reducido grupo de países con capacidades propias en materia satelital y de energía nuclear, y tiene una alta capacidad de elaboración de políticas públicas eficientes basadas en conocimiento en el área de las Ciencias Sociales y Humanidades.
Estos son solo algunos ejemplos de articulación de la Ciencia y la Tecnología argentina con el desarrollo productivo del país y el mundo. La universalidad de estos desarrollos hace que la totalidad de quienes habitan el planeta se beneficien con el legado científico-tecnológico argentino, y atentar contra sus organismos impacta sobre la soberanía e independencia económica del país.
Instamos firme y respetuosamente al resguardo de las capacidades acumuladas y al mantenimiento y sostenibilidad en los organismos del sector. De lo contrario, se avizora la destrucción de un sistema que tardó muchos años en construirse, del cual se benefició la humanidad en su conjunto, y que requeriría muchos más años para ser reconstruido.
Atentamente,