El Control de los Semiconductores y el Nuevo Orden Mundial: China y Taiwán (II)

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    Entrevista a Jorge Molinero sobre China

El Control de los Semiconductores y el Nuevo Orden Mundial: China y Taiwán (II)

01 Junio 2026

Segunda parte del extenso análisis de Alfrendo Moreno sobre el nuevo orden internacional y el rol de los semiconductores (ver primera parte).

El caso de China, debido al bloqueo internacional que les impide comprar las máquinas EUV de ASML, han desarrollado de forma independiente métodos alternativos muy sofisticados, usando maquinaria DUV (Deep Ultraviolet / Ultravioleta Profundo).

China se encuentra estancada en los chips de 7 nm avanzando en los de 5 nm para la producción de dispositivos de consumo local.

Las limitaciones para avanzar en la fabricación de 2nm en masa es el acceso a la maquina con tecnología de litografía Ultravioleta Extrema (EUV).

El estricto veto comercial impuesto por Estados Unidos y sus aliados a la empresa de los Países Bajos ASML es un muro al avance chino.

Aunque tiene limitaciones para la producción a escala, las empresas y laboratorios chinos están logrando hitos en el diseño arquitectónico y la investigación alternativa para la fabricación del 2nm.

Las empresas chinas de producción masiva son:

- SMIC la mayor fundición de China logró la fabricación interna de chips de 7 nm que son utilizados en smartphones de alta gama como los de Huawei.

- Hua Hong Group (vía Huali Microelectronics) es la segunda gran fundición de China en dominar y preparar la producción en masa de chips bajo el nodo de 7 nm.

- El chip de Dishan Technology una startup de Shanghái, Dishan Technology, avanzó en el desarrollo del diseño de una GPU de Inteligencia Artificial de clase 2 nm utilizando una arquitectura mixta FinFET/GAA. El chip que se encuentra en etapa de prototipo y verificación, estimando su producción y despliegue comercial real hasta 2028.

- Institutos de investigación chinos exploran alternativas con tecnologías radicalmente distintas que vuelvan obsoleta la dependencia de la luz EUV, como la litografía por haz de electrones (Electron Beam Lithography) multihaz. En laboratorios han logrado impresiones con resoluciones inferiores a los 2 nm.

- AMEC (Advanced Micro-Fabrication Equipment), fundada en 2004 en Shanghái, anuncio el 20 de mayo pasado, que ha logrado que sus equipos de grabado por plasma sean utilizados en líneas de producción de 7 nm y 5 nm de TSMC, el fabricante de chips más grande del mundo.

Esto representa un cambio sísmico en una industria donde Occidente mantenía el monopolio tecnológico durante décadas. Significa que las cadenas de suministro de semiconductores se están reconfigurando radicalmente. Las sanciones estadounidenses a China, lejos de frenar su avance, aceleraron la sustitución local y crearon campeones nacionales como AMEC que ahora compiten globalmente.

Gerald Yin Zhiyao, confunbdador de AMEC, es la figura clave. Ingeniero con experiencia en empresas estadounidenses de equipos semiconductores, renunció a su ciudadanía estadounidense en 2025 para recuperar la nacionalidad china. Un movimiento con profundo valor simbólico en el contexto geopolítico actual.

La línea roja de la cumbre China EE. UU

La cuestión de Taiwán apareció nuevamente como uno de los puntos más sensibles del encuentro de Trump con Xi Jinping. El presidente chino advirtió que un manejo incorrecto de la isla podría llevar la relación bilateral a un “lugar peligroso”. La advertencia tiene una dimensión tecnológica directa: Taiwán concentra gran parte de la capacidad mundial de fabricación de chips avanzados en TSMC, proveedor crítico para compañías estadounidenses como NVIDIA, Apple y AMD.

Taiwán emerge como una línea roja que condiciona cualquier avance significativo entre las dos potencias. Para China, Taiwán no es sólo una cuestión de soberanía histórica; es un activo económico y tecnológico de valor incalculable, de ahí que sea rotunda con que es intocable. Pekín lleva años invirtiendo miles de millones en su propia industria de semiconductores (a través de empresas como SMIC), aunque está varias generaciones por detrás de TSMC en los procesos más avanzados.

China tiene claro que una guerra en el estrecho de Taiwán podría paralizar toda la producción citada durante meses o años, provocando un “apocalipsis de chips” con consecuencias catastróficas para la economía mundial, incluida la propia China. En este contexto, el presidente Xi Jinping ha subrayado a Trump que Taiwán es el tema más importante en las relaciones China-EEUU» y ha advertido de que cualquier manejo erróneo podría generar "una situación muy peligrosa" o incluso conflictos directos.

En los últimos meses el presidente norteamericano remarco la defensa en la aplicación de aranceles a los chips importados y reiteró que “queremos que se fabriquen en Estados Unidos”. La estrategia apunta a reducir la dependencia asiática en sectores considerados críticos para defensa, inteligencia artificial y seguridad nacional. Sin embargo, el escenario es más complejo.

Estados Unidos todavía depende de cadenas globales integradas. Incluso con nuevas fábricas en Arizona y Texas, la capacidad norteamericana sigue lejos de reemplazar el peso industrial taiwanés o la escala manufacturera asiática.  Por este motivo, empresas tecnológicas y parte de la industria de semiconductores norteamericana vienen advirtiendo que una escalada arancelaria podría aumentar costos y afectar el desarrollo del ecosistema estadounidense de IA. 

En el ámbito de las tecnologías críticas, Trump ha desmantelado parte del sistema de controles a la exportación consolidado por Joe Biden, que se centraba en los semiconductores de menos nanómetros, los equipos de litografía más avanzados y las supercomputadoras. 

Al renegociar las restricciones sobre la venta de chips de IA a China para transformarlas en «licencias a cambio de regalías», la actual administración de Trump ha optado por dar prioridad a los ingresos a corto plazo de Nvidia o Intel que representan varias decenas de miles de millones de dólares en ingresos potenciales, en detrimento del objetivo estratégico de mantener la ventaja tecnológica.

La presencia de Jensen Huang de Nvidia junto a Elon Musk en la comitiva que acompaño a Trump, cuyas empresas dependen en gran medida de China, no hace más que confirmar esta orientación.

SI China logra, mediante el desgaste y la presión, sin recurrir a la fuerza, reintegrar progresivamente a Taiwán en su órbita, tendría el control, directo o indirecto, sobre la mayoría de los chips que alimentan la inteligencia artificial, las infraestructuras críticas y los sistemas de armas de todo el mundo.