Reconstruir la industria y regenerar el empleo

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DEBATE ECONÓMICO

Reconstruir la industria y regenerar el empleo

23 Junio 2026

¿Qué industria necesita reconstruir la Argentina? ¿Cómo recuperar el empleo formal, la producción nacional y el sistema científico después de años de desindustrialización? Estas preguntas vuelven a ocupar el centro del debate económico y político mientras distintos indicadores muestran una caída en la cantidad de empresas, puestos de trabajo registrados y capacidades productivas estratégicas durante el gobierno de Javier Milei.

Más allá de las disputas ideológicas, los datos disponibles revelan transformaciones profundas en sectores clave como la industria manufacturera, la construcción, el comercio, la ciencia y la tecnología. Al mismo tiempo, actividades vinculadas al agro, la minería y las finanzas registran una evolución diferente, configurando un nuevo mapa productivo cuyos efectos sobre el desarrollo nacional todavía están en discusión.

En este contexto, resulta necesario reflexionar no sólo sobre los daños económicos y sociales provocados por la pérdida de empresas, empleos calificados e inversión en conocimiento, sino también sobre las oportunidades para reconstruir una estrategia de desarrollo basada en la innovación, la producción industrial, la soberanía tecnológica y la generación de trabajo de calidad. Ese es el objetivo de este artículo.

Punto de partida

El punto de partida todavía es desconocido ya que hasta ahora no sabemos hasta dónde llegará la destrucción productiva, en especial la industrial, ni sabemos el nivel de desempleo que deberemos afrontar cuando finalice la actual gestión.

En lo que conocemos hasta este momento interesan la variaciones del PIB entre 2023 y 2025 para las distintas actividades, las contribuciones de cada una respecto del total, así como la variación del total y dé cada actividad en lo que va de la presidencia Milei hasta 2025, como se muestra en la Tabla 1.

En lo que atañe a nuestro tema cabe resaltar las caídas de actividades pesqueras (-8,8%), industriales (-8,04%), de la construcción (-13,98%) y del comercio (-3,82%) son compensadas por grandes mejoras en las actividades agrícolas (+40,42%), mineras (+16,00%), las finanzas (+18,88%) y en mucho menor medida por los aumentos en la producción de electricidad, gas y agua (+0,92%), que para el total de las actividades determinan un incremento del PIB entre 2023 y 2025 del 2,97%

También integran el punto de partida fundamental las pérdidas en las cantidades de empresas y puestos de trabajo registrado que conocemos hasta el momento, que se detallan en la Tabla 2.

Según los datos oficiales desde el inicio de la presidencia de Milei hasta marzo de2026 tenemos que lamentar el cierre de 25.428 empresas (-4,97%) y la pérdida de 322.958 puestos de trabajo registrado (-3,28%).

Las actividades más afectadas corresponden a las pérdidas en las cantidades de trabajadores y empresas en la industria (-6,49% y -6,71%, respectivamente); comercio (-0,24% y -4,40%); en la construcción (-16,96% y -9,11%); transporte y almacenamiento (-12,04 y -16,19%); información y comunicaciones (-2,59% y -2,90%); enseñanza (-4,52% y 3,03%).

Se destacan dos casos especiales: por una parte los servicios profesionales, científicos y técnicos que como resultado del pase a las categoría de autónomos redujo en 44,46% la cantidad de trabajadores registrados mientras aumentó en 147,72% la cantidad de empleadores; el otro caso es el de las actividades de intermediación financiera que, a pesar de mostrar un fuerte aumento de 18,88% de su VAB, redujo la cantidad de trabajadores en -5,51% y la cantidad de empresas en -5,62%.

A estos números genéricos se agregan otros, más específicos y preocupantes.

Según datos del Consejo Interuniversitario Nacional a esas caídas se agregan más de 10.000 profesores universitarios que abandonaron sus cargos.

De igual gravedad es el abandono de investigadores del sistema científico, tecnológico y de innovación; según el informe de CIICTI entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 un total de 6.376 investigadores abandonaron el sistema, de los cuales 2.369 corresponden al CONICET, 836 al INTA, 834 al INTI, 457 a la CNEA y los restantes 1.113 a otros organismos; a ellos se suman 767 científicos pertenecientes a empresas nacionales de ciencia y tecnología, como ARSAT, FADEA y NASA, entre otras.

Qué hay detrás de esos números

La pregunta tiene dos puntos de vista que, por su diferente significado, es necesario distinguir.

El primero es el de las personas afectadas por la pérdida del trabajo o el cierre de su empresa que, en mayor o menor medida, están sufriendo una combinación de angustia, frustración, miedo al futuro y de otras sensaciones, todas negativas, cuyo impacto requiere de un análisis psicológico ajeno a la finalidad y a las posibilidades de este trabajo.

El segundo punto de vista es el impacto que tiene sobre nuestra sociedad el desperdicio que significa que personas calificadas para desempeñar un trabajo deban dedicarse a actividades para las que están sobrecalificadas.

Tomando por ejemplo el caso de un industrial que debió reemplazar la actividad productiva por la importación, y aunque ello le resulte económicamente más rentable, nuestra sociedad pierde toda la experiencia y los conocimientos que habilitan a ese industrial para producir. Similar situación se verifica con los trabajadores calificados que deben dedicarse al trabajo mediante plataformas como repartidores, remiseros u otras actividades.

Con mayor impacto algo similar ocurre con los educadores, los científicos e investigadores, con los médicos con el agravante de que cuando abandonan el país, como se da en muchos casos, esa pérdida es completa.

A la pérdida que significa el despilfarro implícito en la sobre calificación de esos trabajadores debe añadirse el desperdicio del costo de su formación educativa que, en la inmensa mayoría de los casos, fue solventada por todos los argentinos.

Extendiendo la mirada más allá, algo similar está ocurriendo con los integrantes de nuestras fuerzas armadas, hoy instados por el gobierno nacional a uberizarse a causa de la falta de presupuesto operativo necesario para el ejercicio de sus funciones mínimas.

Todo ello mientras avanza la corrupción de funcionarios públicos en múltiples frentes como, entre otros, son los casos $Libra, ANDIS, ARSAT y la más reciente investigación patrimonial del jefe de gabinete Adorni, respaldado contra viento y marea por el presidente Milei y su hermana Karina.

Estas problemáticas generan para nuestro país una menor preponderancia en su inserción mundial, lo que repercute en una pérdida de soberanía nacional.

Esa pérdida no sólo es resultado indirecto de los problemas arriba mencionados, más importante aún es la pérdida de soberanía que resulta de las políticas de alineamiento automático con los EE.UU. e Israel, del brutal y continuado endeudamiento externo y que llegan al extremo de poner en venta territorio nacional a inversores y comunidades externas, asegurándoles seguridad legal.

Hasta aquí lo que ha generado el actual gobierno hasta la fecha y todo indica que lo que viene, en lo que resta de su gestión, será para peor.

En base a lo expuesto correspondería pensar y consensuar qué país queremos, aunque comenzar por definir qué industria queremos reconstruir y qué empleo regenerar constituye un paso primero e ineludible.

Hacia dónde apuntar

Es evidente que no podemos aspirar a reconstruir el entramado industrial alcanzado en los dos primeros gobiernos de Perón, que con sus más y sus menos se mantuvo hasta el inicio de los gobiernos neoliberales en 1976.

En esos años nuestra industria fue capaz de fabricar automóviles, barcos, vagones y locomotoras, tanto a vapor como diésel y eléctricas, así como gasoductos y muchos otros productos con una muy elevada integración de las respectivas cadenas productivas y con mínimos requisitos de importación de insumos o partes no producidas en nuestro país

El análisis de los resultados alcanzados por los distintos gobiernos que se sucedieron desde esa época muestra que pasamos de una etapa de desarrollo relativamente sostenido que, a partir de la aplicación de las doctrinas neoliberales iniciada en 1976 alternaron períodos de retroceso y de avance productivo que, en promedio, no sólo ralentizaron el desarrollo económico de nuestro país, sino que además fueron destruyendo la capacidad industrial que supimos tener.

Si bien los paradigmas de la economía mundial están cambiando hacia una mayor valorización de las producciones domésticas, los cambios generados por el neoliberalismo continuarán vigentes en gran medida, imposibilitando el retorno a los niveles de integración industrial que supimos tener.

Pese a todo, sobre la base de un desarrollo científico y tecnológico propio, nuestra industria supo generar avances importantes, constituyéndose como un polo de innovación destacado en América Latina, con producciones de alta tecnología que compiten a nivel mundial en las industrias aeroespacial, nuclear, biotecnologíay de producción audiovisual, entre otras.

En materia aeroespacial y satelital Argentina es uno de los pocos países en el mundo con capacidad para diseñar y construir sus propios satélites geoestacionarios, como la serie ARSAT y SAOCOM, construidos por ARSAT, así como redes de micro-satélites para la observación de la tierra y análisis de datos, como los de la empresa Satellogic, Innova Space. Especial mención merece ATENEA, un microsatélite nacional que viajó a bordo de la misión Artemis II de la NASA lanzada en abril de 2026. Su desarrollo fue coordinado por la CONAE junto con la empresa estatal VENG S.A. y la CNEA. Gran parte de la ingeniería y la manufactura Fue realizada por investigadores y estudiantes de la FIUBA, la UNLP y la UNSAM.

Respecto a la tecnología nuclear se destacan la exportación de componentes nucleares de alta complejidad para centrales tipo CANDU y los desarrollos del Reactor Multipropósito RA-10 de próxima puesta en marcha; del Reactor Modular ACR-300, refrigerado por aires y destinado a la exportación; el Proyecto CAREM, primer reactor modular pequeño diseñado en el país de construcción pausada, con la infraestructura edilicia completada en un 63% y habiendo terminado IMPSA la fabricación de la vasija de presión de 325 toneladas, que se está utilizando como carta de presentación para ofrecer servicios de fabricación de componentes a desarrolladores de reactores SMR en los Estados Unidos.

La producción de isótopos hoy se realiza mediante el Reactor RA-3 que produce molibdeno-99 (Mo-99), Tecnecio-99m, yodo-131 (I-131), para consumo interno y exportación. La puesta en marcha del Reactor Multipropósito RA-10, que opera en ciclos continuados de 30 días permitirá cuadriplicar la producción de Mo-99 y permitirá abastecer hasta el 20% del mercado mundial y producir nuevos isótopos, como Lutecio-177 e Iridio-192.

En materia de biotecnología y agrociencia estamos entre las 10 naciones con más empresas biotecnológicas del mundo, con más de 340 firmas activas.

Se destaca el desarrollo y el patentamiento en EE.UU del trigo HB4, resistente a sequías extremas, desarrollado por la empresa Bioceres junto al CONICET; el desarrollo y producción de bioinsumos que reemplazan a los agroquímicos tradicionales.

La producción de bioestimulantes, biofertilizantes y biocontroladores ya supera una facturación anual de US$ 124 millones en nuestro país, con tasas de crecimiento superiores al 10% anual. Más de 130 empresas locales lideran este cambio tecno ecológico.

En materia de edición génica para la ganadería, con el objetivo de perfeccionar la resistencia a enfermedades del ganado y optimizar la calidad de la carne, el CONICET impulsa proyectos avanzados para la producción bovina.

Asimismo el INTA para reducir el uso de fertilizantes nitrogenados y regenerar la biodiversidad de los recursos naturales viene experimentando sistemas de agricultura regenerativa de precisión mediante el uso de drones agrícolas, calicatas digitales y sensores de suelo.

Para finalizar este recorrido sobre las producciones de alta tecnología, en materia de producción audiovisual y efectos virtuales se destaca nuestro ecosistema que combina la adopción masiva de la producción virtual con pantallas LED con la integración de inteligencia artificial para la automatización de flujos de trabajo en toda la región. Nuestro ecosistema tecnológico local también alimenta a la industria cinematográfica, del entretenimiento y la publicidad en la región.

Qué industria tendremos que reconstruir y qué trabajo deberemos regenerar

En base a lo arriba expuesto, estamos en condiciones de pensar en una reconstrucción de la industria basada en una mayor y adecuada interacción entre las empresas, en especial las PyMEs, la ciencia, la tecnología y la innovación, que entre otros objetivos procure:

  • Aumentar la agregación de valor;

  • Lograr una mayor integración de las cadenas productivas;

  • Mejorar la distribución territorial en favor del norte y de la Patagonia, que sufren baja intensidad productiva;

  • Aumentar el nivel de exportaciones y reducir la demanda de importaciones;

Respecto a que empleo regenerar habrá que perseguir entre otros objetivos:

  • Formalidad total, eliminando el trabajo en negro e incluyendo al trabajo en plataformas;

  • Mayores remuneraciones, que contribuyan a sostener la demanda y un crecimiento sostenido;

  • Formación continua;

  • Una alianza entre sindicatos y el empresariado que, sin renunciar a los derechos laborales, promueva la mejora competitiva de nuestras producciones

Las políticas indispensables

En respuesta al descalabro social, económico y productivo distintos equipos político-técnicos de la oposición vienen trabajando en la elaboración de programas destinados a un próximo gobierno que permitan avanzar hacia los objetivos arriba enumerados y otros similares.

Hasta donde se conoce se destaca la propuesta “La industrialización del país como política de estado - Una propuesta industrializadora para Argentina”, un aporte de sindicatos industriales que reafirma el rol del Estado en la definición de la política pública, y en particular de la política industrial.

A su vez el Foro Economía y Trabajo en decenas trabajos ha propuesto los lineamientos de una reforma tributaria integral que resulta imprescindible para mejorar la demanda de productos y servicios, así como para reducir la fuga de divisas que conspira contra nuestro desarrollo, también propuestas para el tratamiento de la deuda externa, el tratamiento de la reforma laboral, jubilaciones, política de ingresos, política exterior, política federal productiva, entre otros.

A su vez el Movimiento Productivo 25 de Mayo, integrado por entidades y empresarios PyME y cooperativas, viene publicando decenas de trabajos de sus integrantes en materia de trabajo, producción y soberanía, ejes centrales de sus propuestas. Caben destacar sus aportes a una política de promoción del laboral y productiva que abarca a la totalidad de los sectores productivos y presenta como novedades la obligación de los beneficiarios de realizar una contraprestación al conjunto de la sociedad por los beneficios que reciban, así como que el nivel de beneficios a otorgar será diferenciado según el sector productivo, la localización y el tamaño de la empresa que lleve adelante el proyecto.

Con seguridad deben existen otras iniciativas que, en lo posible, deberían confluir en un programa consensuado para que el próximo gobierno ponga fin al desguace productivo y la desintegración social que hasta aquí venimos sufriendo.