La carta de Lilia Saavedra a su hijo: “La lucha continúa y tu memoria me da fortaleza para continuar”
Lilia Saavedra, madre de Ramón “Sugus” Santillan y presidenta de la Fundación V.E.I. escribió un texto epistolar para realizar un homenaje a su hijo asesinado por un agente de Gendarmería Nacional.
Hola, hijo querido:
Donde quiera que te encuentres, deseo que estés muy bien y seas feliz. Hoy hace 27 años que nos separaron. Una mano asesina se adueñó de tu vida y me dejó con el dolor más intenso que puede tener una persona, que es la pérdida de un hijo. Es un dolor inconmensurable e intransferible.
Pero no hubo lugar para el duelo. Había que salir a luchar para que no quedara impune, como tantos casos, y dije que lucharía para que tu muerte no sea en vano y para que no sigan asesinando, por lo general, a jóvenes racializados, pobres y de barrios populares. Una lucha desigual, donde la Justicia mira para otro lado porque es selectiva.
El 6 de junio pasado homenajeé tu memoria como hace 27 años, pero desde otro lugar: a través de una carta hecha con mucho amor, recuerdo y esperanza. No nos reuniremos con tus amigos, la familia, los familiares de víctimas, compañeros y vecinos en el paso a nivel de la estación de William Morris. Decidí escribirte para decirte que te amo y te extraño como el primer día; que esta lucha, que nació del dolor, con los años se transformó en amor y hoy abraza todas las luchas.
Con el paso de los años entendí que la memoria también necesita ser cuidada. A veces duele sentir que algunas causas van quedando demasiado solas, incluso cuando deberían convocarnos a todos. Pero aprendí que mientras haya una madre, una familia o un vecino que recuerde, la lucha seguirá viva.
Aunque hoy no nos encontremos en el lugar de siempre, la lucha sigue estando en las calles, como siempre, porque hay un gobierno violento desde su discurso y en la práctica, donde golpean a los adultos mayores; a las personas con discapacidad se las deja sin coberturas ni derechos; a las personas con enfermedades terminales, sin medicamentos; donde a la educación y a la salud pública les bajan el presupuesto; donde siguen asesinando jóvenes pobres, generalmente negros, y atropellan los hogares vulnerables; donde siguen desapareciendo niñas y jóvenes que son violadas y asesinadas, como en el caso más reciente, el de Agostina; donde salió un fiscal a felicitar a los perros policías que hallaron los restos y nunca se dignó a decir que siempre se llega tarde por la inoperancia de la policía y la Justicia; y donde hay un gobierno que avala o justifica este accionar.
Veo derrumbar muchos derechos que avanzamos y conquistamos en las calles, y con mucha lucha y sangre de todas las víctimas. Muchas veces pienso que para los pobres y negros no existe la Justicia, y también que una gran parte de la sociedad es discriminadora. Lo veo generalmente con las personas que viven en las calles o en barrios humildes.
Por eso siempre digo que la lucha continúa y que tu memoria me da la fortaleza para continuar, hasta que haya justicia para todos y termine la impunidad.
Podré estar dolida, ¡pero jamás vencida!
*Mamá de Ramón “Sugus” Santillan y presidenta de la Fundación V.E.I.
*Este artículo fue publicado originalmente por Página 12.
El caso de Sugus
El 6 de junio de 1999 Ramón Santillán, de 21 años, fue asesinado en el paso nivel de la estación William Morris del ferrocarril San Martín, en el partido de Hurlingham. Ramón, que desde que nació para todos era Sugus, por el personaje de los caramelos, estudiaba, trabajaba y colaboraba con el Centro Cultural ubicado frente a la mencionada estación. Había ido a celebrar el triunfo de su club, Boca Juniors, y para asistir a la despedida que le habían organizado, ya que en pocos días se iba a ir del país debido al contexto económico.
En ese entonces, el ferrocarril estaba en manos de la empresa privada Metropolitana, y la seguridad estaba concesionada a la compañía SUAT, cuyo jefe de personal donde sucedieron los hechos, Juan Sebastián Acosta, era además cabo de Gendarmería. La empresa intentó rápidamente deslindar su responsabilidad, pero luego se comprobó que el disparo que mató a Santillán provino del arma que portaba Acosta. También se supo que Ramón había sido amenazado varias veces con anterioridad por los guardias.
Los hechos
Al regreso del partido que disputaron Independiente y Boca, en el ferrocarril, alguien accionó la manivela de frenos, que estaba al descubierto y al alcance de cualquiera en el furgón. En ese momento ingresó la seguridad a pegarle a los pasajeros. Ramón era el último en bajar pero percibió cómo Acosta agredía a otro joven. Reclamó que frenara pero sólo recibió insultos como respuesta, por lo que comenzaron a forcejear para que el pibe pudiera soltarse. Tras lograr escapar y saltar del vagón, Acosta impactó, desde arriba del tren, un disparo en la cabeza de Sugus, quien muere prácticamente en el acto en los brazos de una de sus amigas.
Una de las primeras versiones sobre lo sucedido fue la de Fernando Jantus, gerente de comunicaciones de la firma Metropolitana. Señaló la presencia de un grupo de barrabravas que intentaba escapar de la policía y que, en medio de una discusión con los guardias fuera del vagón, se produjeron detonaciones. Negó la responsabilidad del personal de seguridad ya que tenían prohibida la portación de armas. Además, entró en discusión con el titular de la Comisaría N°3 de William Morris, sobre quién debía hacerse cargo de lo que sucede en vagones y andenes.
Los peritajes y la gran cantidad de testigos confirmaron que quien había efectuado el disparo había sido Juan Sebastián Acosta. Se comprobó que la bala era hueca, prohibidas por la Convención de Ginebra, lo que sumaba una muestra de premeditación. Si el proyectil hubiera sido común, entraba y salía, pero en esta ocasión no existió orificio de salida.
Actualidad
Este viernes 12 a las 19hs se llevará a cabo la muestra "Crónicas Visuales" en la Sala Lúcida, ubicada en Av. Cabildo 4740, Ciudad de Buenos Aires. La exhibición de cortometrajes, realizados en el marco de la Maestría en Periodismo Documental de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, refleja el cruce entre cine documental y saberes de la investigación periodística. Uno de los cortos será Negro y orgulloso, documental sobre racismo institucional de Franco Vicente De Nunzio, dedicado a la memoria de Ramón "Sugus" Santillán. También se podrá ver El día que me dijeron la verdad, de Mayra Santucho. Las entradas pueden conseguirse a través de la página web de la sala.