El Proyecto Huemul y Richter siguen generando controversia: "No fue un fraude, todo lo contrario"
Más de setenta y cinco años después, el "Proyecto Huemul" sigue despertando interés y controversias. ¿Fraude o trabajo pionero? El proyecto fue desarrollado durante el primer período peronista y perseguía el objetivo de la fusión nuclear controlada, es decir, la reproducción en laboratorio de las condiciones bajo las cuales el Sol genera energía.
El proyecto fue llevado a cabo por el físico austríaco Ronald Richter entre 1949 y 1952 en la isla Huemul, cerca de San Carlos de Bariloche. Con él, Argentina fue pionera a nivel mundial, ya que hasta entonces la investigación en fusión —sobre todo en Gran Bretaña, la Unión Soviética y los Estados Unidos (dejando de lado la bomba H de Edward Teller)— permanecía en el ámbito de fundamentos, diseños conceptuales y ensayos preliminares. Recién las noticias provenientes de Argentina desataron el activismo mundial en materia de fusión nuclear controlada, casi una revolución que hasta hoy permanece inconclusa.
El sábado de Pascua de 1951, Perón anunció: "El 16 de febrero se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones controladas a escala técnica". Luego habló Richter —quien había llegado a Perón a través del ingeniero alemán Kurt Tank, el creador del Pulqui II— y explicó su enfoque, diferenciándolo de lo que los Estados Unidos habían logrado hasta entonces. La primera reacción del mundo fue de asombro y sorpresa ante una noticia que podría cambiarlo todo. Luego vinieron las dudas y la decepción. Poco más de un año después, el Proyecto Huemul fue abandonado, tras no anunciarse nuevos avances y luego de que una comisión investigadora dirigida por el físico argentino José Balseiro criticara duramente lo realizado y al propio Richter. ¿Fue todo un fraude del austríaco, que engañó a Perón y al mundo?
Desde aquellos años, la opinión general en Argentina coincide con el término "fraude" o se acerca fuertemente a él (así puede leerse, por ejemplo, en Wikipedia). Los más moderados hablan de un científico algo excéntrico que prometió más de lo que podía cumplir, lo cual, sin embargo, afecta hasta la fecha a todos los investigadores en fusión, pues debe recordarse que el objetivo de un reactor de fusión económicamente viable no se ha alcanzado hasta hoy y continúa absorbiendo inversiones de miles de millones de dólares.
Sin embargo, no todos coinciden respecto de Richter y al Proyecto Huemul. Muy por el contrario: el ingeniero alemán Paul Jürgen Hahn asegura que el austríaco estaba adelantado a su tiempo y que siguió un camino totalmente distinto y propio hacia la fusión. En su primera aparición en un medio de habla hispana, AGENCIA PACO URONDO dialogó por correo electrónico con el ingeniero, quien posee una extensa trayectoria teórica y práctica en el campo de la fusión nuclear controlada (en la última pregunta detalla su amplio recorrido).
"Si Richter fue un estafador por haber prometido energía de fusión a Perón, entonces también lo serían todos los investigadores en fusión que lo han seguido hasta hoy, pues todos prometen energía de fusión con ovaciones recurrentes y fanfarrias de éxito"
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APU: Usted sostiene desde hace años que el Proyecto Huemul no fue un fraude, sino todo lo contrario. ¿Por qué?
PJH: Richter propuso su propio camino hacia la fusión. Su concepto consistía en la ignición de reacciones termonucleares en cadena, por ejemplo la reacción en cadena libre de neutrones, acoplada mediante protones, del deuteruro de litio 6LiD en un plasmoide de alta energía (¿rayo en bola?). En uno de sus escritos, Richter habla de «controlled ball lightning?», aunque con signo de interrogación, porque la correspondencia física (todavía) no le era accesible. Naturalmente, también este concepto debe superar desafíos serios, en particular el control del proceso, para que el reactor no deje solamente un enorme cráter. Y así permanece como una omisión fundamental de la física del plasma el hecho de que hasta hoy eluda la responsabilidad de esclarecer finalmente el fenómeno del «rayo en bola». Muy probablemente los conceptos de los reactores de fusión serían hoy diferentes si se conociera la física del rayo en bola.
Los informes de testigos contemporáneos —el Dr. Wolfgang Ehrenberg y sobre todo Mario Della Janna— incluyendo las numerosas fotografías existentes, refutan las acusaciones de fanfarrón, charlatán o estafador, así como otras afirmaciones sobre Richter que son un absoluto disparate. El croquis de Janna demuestra además que Richter no sólo profundizó su concepto en Huemul, sino que al mismo tiempo investigó conceptos alternativos esenciales.
La acusación de que Richter habría hecho un anuncio sin argumentos científicos adicionales o sin pruebas de laboratorio es una absoluta tontería y se basa únicamente en que nadie conoce la realidad contraria y tampoco quiere conocerla. El conocimiento de los conceptos de Richter constituye, al menos para la historia de la fusión nuclear, una parte esencial del relato. En cuanto a los cabezas duras en Argentina, es de temer que sigan resistiéndose a esta realidad. De lo contrario quedarían mal parados…
APU: Que el proyecto pudiera fracasar no lo convierte aún en un fraude.
PJH: Es ciertamente cuestionable si el concepto de Richter habría conducido finalmente a un reactor económicamente viable, pero Richter sería sólo el primero de los fracasados entre todos los fracasados de los 75 años posteriores. Y si Richter fue un estafador por haber prometido energía de fusión a Perón, entonces también lo serían todos los investigadores en fusión que lo han seguido hasta hoy, pues todos prometen energía de fusión con ovaciones recurrentes y fanfarrias de éxito. Incluso el éxito de los grandes proyectos actuales sigue siendo muy dudoso debido a la única reacción de fusión que técnicamente aún se considera posible, la de deuterio y tritio, pues un reactor de ese tipo produce energéticamente en su mayor parte (¡80%!) únicamente radiación de neutrones de altísima energía, con todas las consecuencias. En cambio, Richter documentó expresamente la necesidad de reacciones de fusión libres de neutrones.
Hay que remontarse a los primeros años de la década de 1950, cuando comenzó la investigación en fusión. Entonces los investigadores aún no eran conscientes de lo difícil que sería la fusión nuclear. ¡Reinaba el optimismo! Por ello es fácil comprender con qué despreocupación los investigadores en fusión prometían —o más bien ofrecían— a sus financiadores la posibilidad de la energía de fusión. ¡Hoy se es más reflexivo!
APU: Usted afirma que no es cierto que las potencias mundiales no hayan tomado en serio los trabajos de Richter en Huemul.
PJH: Está demostrado que Richter reconoció ya en 1942 el concepto de la bomba de hidrógeno «seca» y su reacción en cadena acoplada por neutrones. Como escribió, incluso tuvo que reír cordialmente ante la «bomba heladera» Ivy Mike de Edward Teller (detonada el 1 de noviembre de 1952). ¡Richter se adelantó así a los Estados Unidos en 10 años! Por ello es muy probable que EE.UU. estuviera preocupado por su monopolio nuclear. Incluso podemos suponer que Perón fue presionado por EE.UU. para poner fin al Proyecto Huemul, lo cual también se vio facilitado por el considerable presión política interna que enfrentaba Perón debido a la financiación del proyecto. El caso Richter fue, por tanto, en realidad un ataque político contra Perón, del que Richter terminó emergiendo como chivo expiatorio.
Es evidente que la noticia —precisamente por el desconocimiento sobre los experimentos de Richter— generó dudas y preguntas en todo el mundo (véase mi correspondencia con Manfred von Ardenne y el profesor Thirring, principal crítico de Richter - se puede ver en el siguiente portal del autor, en alemán). En cualquier caso, la historia de Richter impulsó fuertemente la investigación global en fusión. En realidad, fue él quien verdaderamente la puso en marcha.
APU: ¿Qué opina de la comisión de renombrados científicos argentinos (entre ellos José Balseiro) que investigó y desestimó el proyecto?
PJH: Como dije, el proyecto ya estaba muerto cuando la comisión pisó la isla. De eso estaban seguros Richter y Ehrenberg. Y así, Richter no estaba en absoluto dispuesto a revelar el más mínimo detalle adicional de su concepto, ni siquiera una migaja… ni a corregir a Balseiro. Al contrario: lo que fuera que Richter dijo a la comisión estaba al menos tres pasos alejado de la verdad. ¡Por lo tanto, el informe Balseiro carece de valor! Es una lástima que con esta comisión el nuevo reactor de pruebas de Richter fuera estrangulado en medio de su puesta en marcha. Habría sido extremadamente interesante ver qué podría haber logrado Richter con este nuevo «reactor de datos de proceso». Habrían sido los anuncios de éxito que el mundo estaba esperando.
En cuanto al tema del rayo en bola, esta cuestión necesita por fin una aclaración definitiva. Si preguntamos a la «inteligencia artificial», nos enteramos de que el campo magnético continuo artificial más fuerte producido hasta la fecha en la Tierra alcanzó una densidad de flujo de 45 teslas (China, SHMFF en Hefei, en 2022). Según informó Richter sobre sus experimentos en diciembre de 1950, sus plasmoides estaban acompañados de fluctuaciones magnéticas en el rango de los megagauss. Eso equivaldría, por lo tanto, a alrededor de 100 teslas en la isla Huemul en 1950. 100 teslas, aunque sólo «de corta duración». ¿Quién se atrevería a inyectar 6LiD en una esfera de plasma semejante? Pues si apenas un miligramo de esta sustancia se enciende termonuclearmente, explotan de manera equivalente más de 60 kg de TNT ante los oídos de uno.
Volviendo al Instituto Balseiro: la pregunta que yo plantearía es: ¿qué ocurre con este instituto para que guarde tal silencio en lo que respecta a Richter? Toda la información está disponible, en especial la de Mario Della Janna y las fotografías. Nuestra visita en marzo de 1996: un gran depósito, lleno hasta el techo con la electrónica de Richter proveniente de Huemul. Una gran cantidad de su equipamiento electrotécnico en un galpón contiguo, condensadores, en particular los dos «condensadores de capas extra», así como los últimos ejemplares de su banco de condensadores, el gran transformador de alta tensión de Richter, etc. ¡El gran imán de Richter como monumento en el campus! Ninguno de los colegas científicos con los que pude hablar en 1996 era de la opinión de que Richter hubiera cometido fraude, aunque sus ideas sobre el concepto de Richter variaban. Uno suponía que Richter había seguido el concepto del «pinch» (probablemente debido al gran banco de condensadores). Pero el instituto sigue tolerando esta tontería del «fraude». ¡Y calla! ¿Por qué?
Con qué grandilocuencia se jactó él, Balseiro, en el informe, con «brillantes» cálculos, y «puso en la sartén» a Richter (dejar a alguien como un trapo), afirmando que una partícula individual no podría describir órbitas ciclotrónicas en un plasma denso? ¡Dios mío, qué verdad! Richter no estaba «a la caza» de partículas individuales. Se trataba de colectivos, en el sentido de la magnetohidrodinámica (MHD). ¡Ya sería hora de que el instituto despierte finalmente y demuestre que es digno de la herencia de Huemul! Sí, ese sería mi deseo. Después de todo, Richter, con Huemul, figura como padrino en el inicio del instituto.
APU: Para finalizar, quisiera pedirle que exponga su trayectoria académica o profesional en el ámbito que nos ocupa.
PJH: Nací en 1945 en Soltau, una pequeña ciudad en la Lüneburger Heide, en el norte de Alemania, entre Hamburgo y Hannover. En la Universidad Técnica de Hannover comencé mis estudios de ingeniería mecánica; después del Vordiplom me trasladé a la Universidad Técnica de Berlín para continuar allí los estudios de ingeniería aeronáutica y astronáutica, con especialización en gasdinámica, técnica supersónica, física del plasma, tecnología de reactores nucleares y propulsión espacial nuclear.
Ya durante mis años de estudio en Berlín mi interés se centró en la fusión nuclear controlada. Así, mi trabajo académico se dedicó a los mecanismos de ignición y a los distintos tipos de fusión controlada, con especial atención a los conceptos de bombardeo de blancos (target). Este trabajo también me puso en contacto con el Dr. Wolfgang Ehrenberg y, a través de él, con las investigaciones del Dr. Ronald Richter.
Mi profesor berlinés de gasdinámica, el Dr. Alfred Walz, me ofreció la posibilidad de realizar mis primeros experimentos sobre Richter en el búnker de coque abandonado de una central experimental fuera de servicio de la Escuela Superior Técnica de Karlsruhe (hoy KIT – Instituto Tecnológico de Karlsruhe). Así, en 1971 me trasladé allí, trabajé principalmente en un proyecto de investigación sobre la desfibración de fundidos de óxidos vitrificables y me doctoré en 1975 sobre las bases fisicoquímicas, es decir, materiales y reológicas, de la formación de filamentos de esos fundidos. Como colaborador científico de la TH Karlsruhe, también estuve integrado en la actividad docente del Instituto de Mecánica de Fluidos.
Paralelamente, por iniciativa propia —apoyado por generosas donaciones de la industria— llevé a cabo en el mencionado búnker de coque mis primeros experimentos sobre Richter con arcos eléctricos de alta corriente y descargas de plasma en campos magnéticos transversales. Estos experimentos fueron orientadores para la comprensión posterior de las descargas gaseosas de Richter.
Tras el doctorado ingresé en BASF Ludwigshafen, donde comenzó una larga carrera industrial, inicialmente en el desarrollo de procesos con énfasis en cristalización industrial, separación de fases, medición de emisiones y tecnologías de filtración. Posteriormente asumí la coordinación de proyectos estratégicos relacionados con tecnología y fabricación de medios magnéticos de almacenamiento (cintas, etc.). Finalmente asumí la dirección completa de la producción de cintas magnéticas en la planta badense de BASF en Willstätt, con un equipo de alrededor de 400 empleados, y obtuve la procuración de la empresa.
En mi nuevo hogar en Willstätt pude por fin continuar como investigación privada los experimentos sobre Richter iniciados en Karlsruhe, desde plasmas de ondas de choque generados por descargas impulsionales hasta descargas de alta frecuencia en campos magnéticos transversales, también aquí gracias a generosas donaciones, cesiones y aportes de empresas, institutos y entidades. Objetivo principal: la elucidación de los plasmoides de Richter (¿rayos en bola?). De ello surgió un modelo teórico propio del rayo en bola como resonador de cavidad de alta frecuencia con la notable capacidad de almacenar grandes cantidades de energía. También constituye una alternativa el vórtice helicoidal electromagnético de plasma. Pero incluso se impone una solución completamente diferente.