Un teatro de tres cuerpos y un metro cuadrado: la independencia contada desde los márgenes
Hay una forma de hacer historia que no se aprende en los manuales. No ocurre en las aulas ni en los libros de texto, sino sobre un escenario mínimo de apenas un metro por 0,75 metro, con tres cuerpos, casi ningún elemento escenográfico, un músico en escena y una potencia narrativa que desafía cualquier limitación técnica. Así trabaja la Cooperativa Teatral Gurí, que se dedica a desmontar las figuras emblemáticas de la historia argentina para devolverles su dimensión más humana, más terrenal, más viva.
Dos de sus obras se mantienen en cartel durante los próximos meses en la Ciudad de Buenos Aires. Dos miradas sobre la independencia que invitan al espectador a dejar de ser testigo y convertirse en parte de la experiencia.
"Libres": la gesta independentista con los ojos puestos en los que siempre estuvieron atrás.
San Martín está. Pero no está solo. "Libres" no le quita su lugar protagónico, pero amplía el encuadre. Por primera vez, entran en cuadro los que la historiografía clásica dejó en penumbras: esclavos, siervos, pueblos originarios, mujeres, soldados anónimos. Todos aquellos que también lucharon por la libertad y que rara vez tuvieron nombre en los relatos oficiales.
Las funciones son todos los sábados a las 20 horas en el Belisario Club (Av. Corrientes 1624, CABA). Sobre ese escenario elevado y mínimo, tres intérpretes -Ulises Levanavicius, Juan Olmos y Lucía Porta- construyen personajes sin cambios de vestuario. Todo ocurre a la vista del espectador: los límites técnicos se transforman en un recurso expresivo. Menos es más, y lo colectivo se impone sobre lo individual.
"Libres" no se queda en el Río de la Plata. Viaja. Recorre otros pueblos del continente para mostrar aquello que los separa y también lo que los hermana: una historia en común, una lucha que no entiende de fronteras.
La obra obtuvo dos nominaciones en los Premios Luisa Vehil 2025: Mejor Dirección y Mejor Actor.
"Los Cielos de Manuel": el Belgrano que fue niño antes de ser prócer.
Antes de la bandera, antes del Éxodo Jujeño, antes de la Batalla de Tucumán, Manuel Belgrano fue un niño. Un niño que miraba las nubes y se animaba a tomar las que quería para transformarlas en realidad. "Los Cielos de Manuel" parte de esa imagen para construir un relato que humaniza al prócer sin vaciarlo de grandeza.
Las funciones son el segundo domingo de cada mes en Archibrazo (Mario Bravo 441, CABA). La obra recorre la infancia del prócer en Buenos Aires, su formación en España —donde descubre las ideas de libertad que cambiarían su vida—, las Invasiones Inglesas, los debates en la Jabonería de Vieytes, el Mayo de 1810, la creación de la bandera, el Éxodo Jujeño y la Batalla de Tucumán. Pero no lo hace como una clase de historia. Lo hace con cambios rápidos de escena, música, juegos que emulan cómics y efectos cinematográficos.
En esta oportunidad, la compañía presenta nuevo elenco: Amalia Casares y Paola Peimer se suman a Lucía Porta para dar vida a todos los personajes. Con charlas, preguntas y recursos didácticos, la función invita al público —especialmente a las infancias— a saberse hacedor de la historia y posible creador de hechos artísticos.
Las entradas se compran a través de Alternativa Teatral.