Patricia Walsh: militancia marcada por los Derechos Humanos

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    Patricia Walsh
    Foto: Gentileza Natacha Pisarenko

Patricia Walsh: militancia marcada por los Derechos Humanos

07 Noviembre 2026

La dirigente de izquierda Patricia Walsh falleció el jueves 5 de noviembre luego de haber padecido problemas respiratorios por los que estuvo internada durante los últimos días. La ex diputada nacional e hija del emblemático periodista Rodolfo Walsh tenía 74 años y fue una referente en la lucha por la defensa de los derechos humanos.

Desde hacía varios días Walsh estaba internada en la clínica Suizo Argentina, en la Ciudad de Buenos Aires, donde había sido operada de un pulmón. Según se informó, tras la cirugía devinieron complicaciones que desataron una neumonía que produjo el desenlace.

Trayectoria política 

Patricia Walsh comenzó su militancia durante sus años como estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, donde se formó como psicóloga social. En 1972 se incorporó a la izquierda peronista y posteriormente desarrolló una trayectoria vinculada con diferentes espacios políticos de izquierda. Tras el retorno de la democracia, reimpulsó su actividad pública de justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos. 

En 1999, fue candidata a presidenta de la Nación por la alianza Izquierda Unida, integrada por el Movimiento Socialista de los Trabajadores y el Partido Comunista. Estuvo ligada a distintas reivindicaciones sociales, derechos de las mujeres, y derechos civiles de los sectores más postergados. 

En 2001 asumió como diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires, donde integró las comisiones de Educación, Derechos Humanos y Libertad de Expresión. Impulsó iniciativas vinculadas con la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que habían limitado el juzgamiento de los delitos de la dictadura. Ambas normas fueron declaradas nulas por el Congreso en 2003, en un proceso fundamental para la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad. 

En 2011 integró Proyecto Sur, el espacio pensado por el fallecido cineasta y diputado Pino Solanas. Años después apoyó el Frente Camino Popular, que aglutinó a referentes de la vida gremial. 

La lucha por los Derechos Humanos

“La historia de su padre la marcó. Siempre lo reivindicó, pero no se valió del apellido para escalar su militancia, que arrancó en la Universidad de La Plata durante la dictadura de Juan Carlos Onganía. Luego fue periodista, empleada pública y militante de la agrupación HIJOS. Acusó a los represores responsables del secuestro y crimen de Rodolfo, y declaró en las causas abiertas por ello y en las que también se activaron por la muerte de su hermana Vicki”, remarcó Página 12. 

Su compromiso con los derechos humanos estuvo profundamente atravesado por su historia familiar. Tenía 24 años cuando su hermana fue asesinada y 25 cuando desaparecieron a su padre. Sufrió la persecución. En 1984, Patricia denunció su desaparición ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep).

También participó como denunciante en causas relacionadas con los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Además, era querellante en el juicio por la denominada “Masacre de la Calle Corro”, en la que una de las víctimas fue su hermana María Victoria Walsh. 

En 2025, junto con Myriam Bregman, presentó un pedido judicial para preservar archivos de la Armada ante la posibilidad de que fueran destruidos durante una mudanza administrativa. Su trayectoria estuvo marcada por la defensa de las víctimas del terrorismo de Estado, la recuperación de archivos históricos, y el acompañamiento de los procesos judiciales contra los responsables de la represión ilegal.

En primera persona 

Conocí a Patricia en 2001, mientras hacíamos campaña para las elecciones legislativas que la llevarían a ser diputada nacional. El escenario fue una escuela en Malvinas Argentinas en zona norte. Yo era un joven militante que estaba impulsando actividades barriales, que en 2002 se convertirían en la primera asamblea barrial del distrito y unos meses posteriores en un comedor popular para el barrio.

En aquella oportunidad el diálogo peregrinó por diversos tópicos, que incluían las posibilidades reales de la izquierda en aquella ocasión tan extraordinaria debido a la situación de repudio que sufrían los partidos tradicionales. Ella, al igual que yo, era muy optimista. Sin embargo, su mayor inquietud eran los Derechos Humanos y la condena a los genocidas.

Después, mientras se preparaba para realizar su intervención, hablamos de su padre, declarándome un fiel seguidor. Se le colmaron de brillo los ojos y una sonrisa iluminó su rostro: “Lo extraño mucho, pero lo que más necesitamos todos es su pluma certera y filosa”. Esas palabras me llevaron a miles de cavilaciones en mis años posteriores y a estudiarlo en profundidad hasta convertirlo en un fervor intelectual.

Por último, empezó su oratoria serena pero contundente. Todo el barrio admirado y con un profundo respeto la escuchaba. Comprendí realmente lo que era la militancia popular y aquel evento organizó mi vida posterior.