Conferencia Episcopal Argentina: “Nunca más a la violencia de la dictadura”

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    Papa Francisco y Hebe de Bonafini
MENSAJE DE LA IGLESIA A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO

Conferencia Episcopal Argentina: “Nunca más a la violencia de la dictadura”

19 Marzo 2026

En las vísperas del 50° aniversario del golpe de Estado de la última dictadura militar, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, que aglutina a todos los obispos, publicó un documento de reflexión sobre la vida democrática. El mensaje se encuentra enmarcado también por la proximidad del primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, el 21 de abril próximo.

“Hoy decimos de manera rotunda: «nunca más» a la violencia de la dictadura y «siempre más» a una democracia justa. Reconocemos la gravedad de lo acontecido en esos años violentos y comprendemos que la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y la Iglesia presente en ella, que ayude a redescubrir y reconstruir el sentido de la fraternidad entre los argentinos. Queremos ser Nación sigue siendo un anhelo y una oración con la cual imploramos la ayuda de Dios para poder hacer realidad esta meta que nos cuesta realizar, tanto ayer como hoy”, señaló el documento.

Además, contextualizó el mensaje: "En estos días se cumplirán los cincuenta años de aquel 24 de marzo de 1976 que marcó, en un ambiente general de violencia, el inicio de esa oscura noche en nuestra historia: la tragedia del terrorismo de Estado que se prolongó por siete largos años hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando finalmente recuperamos la democracia". 

 En este mismo sentido, la iglesia en el país sostuvo: "Ahora bien, como nos recuerda el papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti, sabemos que ´Es fácil hoy caer en la tentación de dar vuelta la página diciendo que ya hace tiempo que sucedió y que hay que mirar hacia adelante. ¡No, por Dios! Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa. Necesitamos mantener «viva la llama de la conciencia colectiva, testificando a las generaciones venideras el horror de lo que sucedió» que despierta y preserva de esta manera el recuerdo de las víctimas, para que la conciencia humana se fortalezca cada vez más contra todo deseo de dominación y destrucción´

“¿Qué es lo que no podemos olvidar? El dolor de los familiares que enfrentan la muerte violenta de un hijo o pariente, sabiendo que ese dolor se multiplica si se trata de un "desaparecido", al no poder tocar su cuerpo, ni llorar ante él”, subrayaron.

A su vez, se señaló: "El sistema democrático se funda en una convivencia de hermanas y hermanos bajo el irrestricto respeto a la dignidad humana. Con sus ventajas y desafíos, la democracia siempre tendrá como axioma la custodia de la vida. Cualquier afrenta o violencia contra la dignidad de la persona es, en esencia, una agresión que destruye al sistema mismo. La democracia prohíbe rotundamente la eliminación del adversario, no admite el derramamiento de sangre y sustituye la lucha cuerpo a cuerpo por el debate cívico.”

“Aquí es clave, entonces, una presencia inteligente y eficiente del Estado que vele por la dignidad de las personas, la igualdad de todos los ciudadanos y garantice su participación plena en la vida de la comunidad. La Constitución Nacional es la ley suprema, si en todo el territorio del país se garantizaran los derechos y se cumplieran las obligaciones que esta manda, todos viviríamos con mayor dignidad. En la carta magna está la base de todo proyecto de Nación que se precie de tal. Un proyecto estratégico de desarrollo, que abra un horizonte de mayor dignidad, paz social, trabajo y prosperidad, privilegiando a las puntas de la vida: los ancianos y los niños, daría lugar a la esperanza activa y la no violencia que tanto necesitamos”, sintetizó el documento.