La memoria y la desmalvinización en la escuela
Hace un tiempo que me encuentro indagando sobre las disputas de la memoria en las escuelas cuando se conmemora una efeméride nacional. Las propuestas pedagógicas en torno a recordar tal fecha se vuelven determinaciones políticas que reflejan formas de pensar y sentir nuestra ciudadanía.
En este sentido, a más de cuatro décadas de aquel 2 de abril de 1982, la enseñanza de Malvinas en la escuela media continúa fragmentada, superficial y, en muchos casos, desligada de su dimensión central: la disputa por la soberanía. La construcción de memoria sobre Malvinas, particularmente sobre los veteranos, privilegió un abordaje emotivo por sobre uno histórico-político. De esta manera, se recuerda a los combatientes y a los caídos pero sin inscribir sus experiencias bélicas y heroicas en el marco más amplio del conflicto geopolítico y colonial, que recordemos: aún persiste.
Es inevitable no relacionar las prácticas de la memoria que se realizan en cuanto a los veteranos a la desmalvinización. El aporte de esta definición conceptual fue dado por el sociólogo francés Alan Rouquie en un reportaje a Osvaldo Soriano, para la revista Humor, en marzo de 1983: "Quienes no quieren que las fuerzas armadas vuelvan al poder tienen que dedicarse a ‘desmalvinizar' la vida argentina. Eso es muy importante: desmalvinizar. Porque para los militares las Malvinas serán siempre la oportunidad de recordar su existencia, su función y, un día de rehabilitarse.” Está idea caló profundo en la postguerra, se asimiló las Malvinas directamente con la dictadura genocida y se la caracterizó como una aventura bélica inconsciente , decidida por un general loco. De esta forma, los combatientes fueron estigmatizados, separados de esta causa soberana y llevados al espacio de la culpabilización. ¿Es posible honrarlos cómo héroes nacionales si la narrativa desmalvinizadora los coloca en un lugar de victimización? ¿Acaso corresponde seguir refiriéndonos cómo “chicos de la guerra”? Esta narrativa los aísla del hecho en sí: defendieron intereses nacionales frente a una potencia invasora y colonial. En una guerra estratégicamente mal planteada, con más de un enemigo internacional y totalmente desigual. En un contexto político y nacional atroz.
La cuestión de la desmalvinización en la Argentina no puede pensarse como un fenómeno exclusivamente vinculado al retorno de la democracia en 1983, ni como una etapa superada por los distintos gobiernos posteriores. Por el contrario, si se observa el lugar que ocupa la causa Malvinas dentro del sistema educativo, es evidente que no se produjo una transformación estructural que la ubique como una verdadera causa nacional. En este sentido, la desmalvinización se podría problematizar no como residuo del pasado autoritario, sino cómo un elemento persistente dentro del propio Estado democrático.
En la mayoría de las reivindicaciones escolares del 2 de abril, los veteranos suelen ser representados como figuras heroicas atravesadas por el sufrimiento, o incluso como víctimas de la dictadura, lo que no es incorrecto, pero resulta insuficiente. Así, se construye una memoria que omite el eje fundamental de la soberanía nacional.
En este punto, resulta necesario aclarar que la crítica a la conducción militar de la guerra no invalida la legitimidad del reclamo soberano. Sin embargo, en el discurso escolar y público, muchas veces, ambas dimensiones aparecen confundidas, contribuyendo a una lectura simplificada y reduccionista que favorece la desmalvinización.
Entonces, la falta de una política educativa sostenida que aborde la causa Malvinas como un contenido central de la educación, revela una omisión significativa del Estado democrático. No se trata solo de recordar, sino de enseñar y problematizar. En definitiva, nadie puede identificarse ni defender aquello que desconoce. Si los estudiantes no acceden a una comprensión profunda de la historia de Malvinas, de su carácter colonial y de su relevancia en términos de soberanía, difícilmente puedan construir una conciencia crítica.
Las prácticas conmemorativas son reflejo concreto de cómo se construye la memoria colectiva. Cuando estas instancias se presentan desligadas de la causa Malvinas, terminan vaciando de contenido tanto a los hechos históricos como a quienes participaron en ellos. Así, los héroes y caídos dejan de ser sujetos de una causa nacional para convertirse en figuras abstractas, atrapadas en una narrativa que privilegia el sentir pero elude el conflicto de fondo.
En definitiva, repensar la enseñanza de Malvinas implica batallar contra el discurso desmalvinizante y problematizar cómo le llega a los estudiantes la causa Malvinas. Solo de este manera será posible superar las limitaciones de una memoria desmalvinizada y avanzar hacia una construcción más crítica, informada y comprometida con la historia nacional. Por lo que es fundamental malvinizar a las futuras generaciones. Aquello no es sólo memoria, sino justicia patriótica.
La autora es docente. Estudiante del ISP Dr Joaquín V. González.