Endeudamiento de las familias: se cuadriplicó la morosidad en un año
Según el último Informe de Bancos publicado el 20/02/2026 por el BCRA, se verifica que el sistema financiero argentino culminó el 2025 con un marcado deterioro en la calidad de su cartera crediticia. En efecto, con datos a diciembre 2025, se advierte una nueva suba en la morosidad del crédito al sector privado, con una repercusión heterogénea por tipo de deudor, ya que tuvo un impacto más pronunciado entre el sector familias que en las empresas.
En particular, es posible advertir que la salud financiera de los hogares argentinos atraviesa un momento crítico, marcado por una morosidad del crédito a familias que registró un nuevo máximo en el sector bancario tradicional, y alcanzó un nivel de irregularidad récord con las fintech y las billeteras virtuales. En última instancia, el avance de los préstamos impagos en general es consecuencia del encarecimiento del financiamiento y de la caída en la capacidad de pago de los hogares y las empresas.
El ratio de irregularidad del crédito al sector familias volvió a aumentar en diciembre 2025, alcanzando a 9,3%, exhibiendo un aumento de 0,5 p. respecto al mes anterior (+5,8%). Aquí tres desarrollos resultan de interés: a)se verifica una casi cuadruplicación de la morosidad familiar en comparación con el registro de un año atrás; b) se trató del decimocuarto incremento consecutivo del indicador de atraso en los pagos de los hogares; y c)resultó un nuevo “máximo” en 15 años, desde que el BCRA comenzó a medirlo desde enero del 2010.
En diciembre 2025, el crecimiento de la irregularidad estuvo explicado por el desempeño de préstamos personales (+0,9 p.) y de las líneas con garantía prendaria (+0,6 p.). No obstante, el cuadro anual revela que las líneas de financiamiento al consumo fueron las más afectadas. En los préstamos personales, el índice de morosidad trepó al 12,0% en diciembre 2025, alcanzando un nivel 3,6 veces superior respecto a diciembre 2024.
En el caso de las tarjetas de crédito, el nivel de incumplimiento ascendió al 9,3%, anotando un registro 5,1 veces superior respecto al de un año atrás. Es dable notar que el aumento de la morosidad se verifica en un contexto de tasas de interés activas (tanto de préstamos personales y tarjetas) muy por encima de la inflación y de ingresos reales de la población todavía rezagados que se ubican por debajo del costo del crédito.
Por el lado corporativo, el indicador de morosidad también mostró un leve deterioro, y alcanzó a 2,5% en diciembre 2025, con un aumento de 0,2 p. respecto al mes anterior (+10,9%). Si bien la suba del incumplimiento en el caso de empresas fue de menor magnitud que en familias y el nivel continúa siendo bajo en términos históricos, la tendencia ascendente plantea señales de mayor fragilidad en la cadena de pagos. Aquí, pueden notarse dos fenómenos especiales: a) el ratio de irregularidad creció 3,4 veces en comparación con diciembre 2024; y b) el cuadro anual refleja que la suba de morosidad fue más importante en el caso de los créditos con garantía prendaria, alcanzando a 3,6% en diciembre (+ 2,6 p. respecto a un año atrás), en tanto la irregularidad de los créditos de corto plazo si bien evidenció incrementos, estos asumieron menor intensidad: en Adelantos llegó a 2,4% y en Documentos a 2,0%, ambos con fuertes subas interanuales (+1,6 p. en cada caso).
Finalmente, al sumar ambos segmentos familias y empresas, la irregularidad del sistema trepó al 5,5% en diciembre 2025, denotando una suba de 0,3 p. respecto al mes anterior (+6,1%). En este caso, se identifican dos desarrollos significativos: a) el ratio de irregularidad del sistema creció 3,6 veces en comparación con diciembre 2024; y b) el incumplimiento sistémico se encuentra claramente por encima de los valores de este indicador en el peor momento de la pandemia Covid.