Sí, cambio: una anti-película de detectives
Tras su paso por festivales, este viernes 23 de julio por la noche se estrena Sí, cambio en el Cine Gaumont, ópera prima de Juan Morgenfeld. La imagen de un detective que hace tiempo frente al edificio de un sospechoso dio paso a una comedia que escapa a las reglas del género, tiene mucho diálogo improvisado y fue llevada a cabo en apenas seis jornadas de filmación. Una “anti película” que nada tiene que envidiarles a otras de mayor escala.
Carla (Tamara Leschner), cuyo nombre clave es “Santoja”, es una treintañera que trabaja como detective privada y pasa sus días haciendo guardia a un sospechoso que casi nunca ve y acatando órdenes que su jefe (Horacio Marassi) le da por handy. Si bien intenta avanzar con el caso, en paralelo revisa sus vínculos personales -como el que tiene con su madre (Liliana Iglesia)-, pero la aparición inesperada de Alicia (María Villar), una vecina de la zona fanática de los policiales nórdicos, altera su rutina y el curso de la investigación.
No es la típica representación del género, hay una vuelta de tuerca nacional. No avanza a partir de certezas, sino que invierte las convenciones, más allá de sostener la pesquisa hasta el final. De esa manera, Morgenfeld, director y guionista, nos presenta una comedia atravesada por tiempos muertos, el absurdo cotidiano y la producción independiente. Con un ritmo pausado, que oscila entre ser su mayor fortaleza y cierta solemnidad estática, construye un universo íntimo alrededor de la protagonista, con la cual resulta difícil empatizar y a quien conocemos, sobre todo, a través de las personas que la rodean.
La dupla protagonista, que destaca por su química, hace avanzar la historia y la emparenta al subgénero “buddy movie” -o película de amigos o hermanos-, en la que, por diversos momentos, una de las partes pone más entusiasmo que la otra en dicha unión. En ese sentido, puede dialogar con Tiempo de valientes, de Damián Szifron. Es una comedia que juega con ese oficio que parece de otra época, apoyada en sus silencios y sus pausas, con un tono más parco, al estilo de Martín Rejtman, dando lugar a la simpleza.
Según el propio Morgenfeld, Sí, cambio tuvo dos grandes inspiraciones. Por un lado, Matías Szulanski, productor con quien viene compartiendo proyectos alrededor de una forma particular de hacer cine: poco presupuesto, en pocas jornadas y buscando siempre la mejor película posible. Por otro lado, El custodio, de Rodrigo Moreno, cuya influencia es más bien narrativa, dado que busca que aquellos tiempos muertos que la mayoría suele despreciar sean llevados al extremo para conformar, de algún modo, un gran tiempo muerto narrativo.
El otro factor a profundizar es su esquema de producción y filmación en las mencionadas escasas seis jornadas. Morgenfeld se inscribe en una corriente del cine argentino independiente reciente que parece encontrar su identidad narrativa en la economía de recursos, la flexibilidad de la puesta en escena y, a partir de ambas, la asunción de riesgos. El guion ya nace sabiendo locaciones, tiempos y posibilidades, según lo plantea el propio director y guionista. La restricción como forma de producción, antes que como limitación. No un obstáculo sino un punto de partida. El desafío, con pocos planos y movimientos de cámara, es que la libertad creativa sea la principal herramienta de la narración.
Con todo, Juan Morgenfeld, quien fuera responsable de los guiones de Cuento de verano, En el cine, y Las reglas del juego, todas estrenadas el año pasado, nos trae una propuesta que busca salir de las convencionalidades y que, por lo tanto, resulta novedosa. No pretende ser algo que no es. “Cuando una película es independiente, cada persona es indispensable”, resaltó durante su estreno. El cine nacional necesita de más opciones valientes en su narrativa, más aún en un momento como el que atraviesa. Sí, cambio llegará a salas nacionales el 23 de julio en el Cine Gaumont, el viernes a las 21:30hs.