Club Justicialista: deporte, barrio y alma nacional

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PERONISMO Y COMUNIDAD ORGANIZADA

Club Justicialista: deporte, barrio y alma nacional

13 Marzo 2026

Hay momentos en los que uno siente que la militancia necesita cambiar de forma. No abandonar las convicciones, sino encontrar nuevos lugares donde poner el cuerpo, el tiempo y la energía. En mi caso, después de varios años de militancia política tradicional, empecé a sentir que había que construir algo diferente, algo que conectara directamente con la vida cotidiana de las personas. Así nació la idea de fundar un club.

Siendo sincero, la idea me rondaba desde hacía tiempo, desde aproximadamente 2015: un club de barrio con identidad justicialista, con toda la parafernalia simbólica de nuestro movimiento y con una comunidad organizada alrededor del deporte. Un espacio donde el deporte y la política no fueran mundos separados, sino parte de una misma construcción social y política.

Porque si algo demuestra la historia argentina es que los clubes de barrio siempre fueron mucho más que lugares donde se practica un deporte. Son espacios de encuentro, de organización social y de construcción comunitaria.

Finalmente, el 17 de octubre de 2022, una fecha profundamente simbólica para nuestra historia política, logramos constituir formalmente el Club Social y Deportivo Justicialista. Elegimos ese día porque sintetiza una tradición política que entiende que la organización colectiva puede transformar la vida de las personas.

Curiosamente, nuestro primer equipo no nació en una cancha. Nació en plena pandemia.

En aquellos meses en los que todo parecía detenido, armamos un equipo para competir en E-Sports, en la liga IESA del videojuego FIFA. Cada jugador participaba desde su casa, pero ya había algo que nos unía: una camiseta, un nombre y la sensación de que estábamos construyendo algo colectivo.

Cuando la pandemia terminó, ese grupo se trasladó al deporte presencial. Empezamos jugando al fútbol como tantos equipos amateurs de la ciudad: organizando entrenamientos, alquilando canchas, consiguiendo pelotas y armando planteles. Con el tiempo se fueron sumando nuevas disciplinas como básquet, hockey, futsal y otras actividades deportivas.

Nuestro club es un club sin techo, es decir, sin sede propia. Entrenamos en canchas alquiladas y polideportivos de la Ciudad de Buenos Aires. Puede parecer una dificultad, y muchas veces lo es, pero también nos obligó a construir comunidad de otra manera: cada entrenamiento implica organización, compromiso y esfuerzo colectivo.

Desde el principio tuvimos claro que el club no debía ser solamente un espacio deportivo. También debía ser un espacio cultural y de reflexión sobre el deporte.

Por eso organizamos charlas, debates y encuentros con periodistas, deportistas, dirigentes y referentes del deporte argentino, donde discutimos el rol del deporte en la sociedad. En esos encuentros participaron figuras como el profe Fernando Signorini, histórico preparador físico del Diego; Guillermo Blanco, jefe de prensa de Maradona durante su etapa en Barcelona y Napoli; y Julio Ferrer, autor de libros sobre Maradona, fútbol y política.

También organizamos espacios de debate sobre temas centrales del deporte argentino actual: desde el reconocimiento del fútbol femenino profesional, con referentes como Macarena Sánchez, Mónica Santino y Nuri Escobar, hasta discusiones sobre el impacto de las políticas económicas en los clubes de barrio o el rol del periodismo deportivo en el contexto político actual.

Con esa misma lógica nació también nuestra revista digital, un espacio colectivo de reflexión donde semanalmente publicamos artículos sobre historia del deporte, política deportiva, cultura popular y clubes de barrio.

Durante 2025 escribimos desde el club y desde nuestra comunidad pensando el deporte como herramienta de organización, identidad y justicia social. En nuestra revista digital participaron distintos autores y colectivos de la comunidad deportiva y cultural, con aportes como los de Juan Pablo Krysko y Santiago Asorey, junto con Kevin Bryan (@geograficahistoria1) con su artículo “Sahel: cuando el fútbol decide acompañar un proyecto político revolucionario”, Lucas Zalduendo (@futbolypolitica) con “La pelota no se mancha, de petróleo”, y la gente de @clubhilosfutbol con “Un club. Los 10 hilos del 10”, entre otros. Sus artículos abordaron temas diversos: la historia de los Juegos Evita, el derecho a jugar como derecho social, el vínculo entre fútbol e identidad política, el debate sobre el deporte como mercancía o derecho social y el lugar de Maradona en la cultura popular argentina.

Porque para nosotros el deporte no es solamente entretenimiento. Es una herramienta de transformación social.

En un artículo que publicamos hace poco en nuestras redes, “El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional Deportivo”, planteábamos justamente eso: que el deporte está hoy en disputa. No solo como espectáculo o negocio, sino como una herramienta de inclusión, salud pública, desarrollo local y organización social.

Esa discusión tiene raíces profundas en la tradición argentina. Juan Domingo Perón entendía al deporte como una actividad social central para la formación de la persona y la comunidad, una práctica educativa, sanitaria y comunitaria capaz de fortalecer valores como la disciplina, la solidaridad y el sentido colectivo.

Por eso sostenía que el abandono de los espacios deportivos no es un problema menor, sino un retroceso social. Cuando se deterioran los clubes, cuando desaparecen las canchas y los polideportivos, no solo se pierde infraestructura deportiva: se rompe la trama comunitaria.

Desde esa mirada entendemos también el presente del deporte argentino.

Hoy el deporte está atravesado por un debate profundo. De un lado, una visión que lo reduce al espectáculo televisivo o al negocio de las plataformas. Del otro, una concepción que lo entiende como derecho social, infraestructura comunitaria y herramienta de inclusión.

Nosotros nos paramos claramente en ese segundo lugar.

Por eso creemos que los clubes de barrio deben ser considerados instituciones estratégicas del desarrollo social, y que el Estado tiene un rol fundamental en garantizar su acceso al suelo, su financiamiento y su fortalecimiento institucional.

Porque cuando un club crece, no crece solamente una institución deportiva. Crece una comunidad.

En ese camino, el club también fue consolidando sus actividades deportivas. Nuestro equipo de hockey femenino logró en 2025 el título de Campeonas de la Copa Plata y el tercer puesto en la Copa de Oro, dentro de torneos amateurs que reúnen a equipos de distintos clubes y comunidades deportivas.

También desarrollamos una disciplina que forma parte de la cultura popular argentina: el truco, profundamente arraigado en nuestras reuniones sociales. Nuestro equipo compite a nivel nacional y en 2024 alcanzó el 8° puesto en la Liga Nacional de Truco, logrando un hecho curioso: fuimos el único equipo que logró vencer en dos fases distintas al bicampeón Argentinos Juniors, además de obtener victorias frente a clubes como River Plate, Huracán, Boca Juniors y San Lorenzo. La final de ese torneo se disputó en el Estadio Tomás Adolfo Ducó, un escenario histórico del fútbol argentino.

A la par de estas experiencias también impulsamos espacios deportivos con fuerte dimensión social, como el futsal femenino y disidente, pensado como un ámbito recreativo donde el feminismo encuentra en el deporte una herramienta de organización y expresión colectiva.

El club también está desarrollando su equipo masculino de futsal, actualmente en pretemporada con el objetivo de competir en la Liga LAAMBA, una liga afiliada a AFA que otorga cupos para el ascenso dentro de las categorías profesionales del futsal argentino.

En básquet masculino, por su parte, finalizó recientemente su torneo de verano y se prepara para comenzar una nueva temporada competitiva.

En paralelo, nuestro club también fue construyendo una red de más de cuarenta convenios con emprendimientos culturales, educativos y comerciales que ofrecen beneficios a nuestros socios. Esa red nos permitió ampliar la comunidad del club. Hay socios que quizás no practican deporte, pero se sienten parte del proyecto y participan de nuestras actividades.

Porque al final, de eso se trata un club.

Los clubes de barrio no son solamente instituciones deportivas. Son espacios donde se aprende a convivir, a organizarse y a compartir. Son una de las pocas instituciones donde conviven distintas generaciones, historias y trayectorias.

Un club es también una colección de historias: los amigos que se encuentran en el buffet, el primer baile, un cumpleaños, una rifa para terminar el techo del salón, un partido improvisado, un raspón en la rodilla, una charla que se estira hasta la madrugada.

Hoy el “Justi” sigue creciendo. Pero nuestro gran desafío y sueño sigue siendo el mismo que el primer día: conseguir nuestro techo, nuestra sede social.

Tener un espacio físico permitiría consolidar nuestras actividades deportivas, reducir costos operativos y proyectar muchas más actividades culturales, educativas y comunitarias.

Ese es nuestro horizonte.

Mientras tanto seguimos haciendo lo que hacen los clubes desde hace más de un siglo en la Argentina: construir comunidad alrededor del deporte y recuperar el entramado social.

Porque los clubes no son solamente lugares donde se juega.

Son lugares donde se aprende a organizarse, a compartir y a construir un proyecto colectivo.

Y en tiempos donde todo parece empujarnos hacia el individualismo, fundar un club sigue siendo una forma de creer en la comunidad organizada.

Todos unidos triunfaremos.

El autor es socio fundador y presidente del CSDJ  (Club Social y Deportivo Justicialista).