El conurbano no es el problema: es el resultado de la desigualdad

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    SERGIO ESCALANTE

El conurbano no es el problema: es el resultado de la desigualdad

03 Septiembre 2026

Yo nací, viví y trabajé siempre en el Conurbano bonaerense. Conozco sus barrios, sus fábricas, sus trabajadores y también conozco de cerca cómo fue cambiando nuestra realidad.

Trabajé en una panificadora de San Martín, en un territorio donde durante muchos años el trabajo industrial fue una forma concreta de construir una vida digna. Allí aprendí que detrás de cada fábrica hay trabajadores, familias, proyectos y comunidades enteras que dependen de que la producción funcione.

Por eso no acepto que hoy se pretenda presentar al Conurbano como el problema de la Provincia de Buenos Aires, como si su extensión territorial fuera la causa de la pobreza, la desigualdad o los problemas sociales que padecemos.

El Conurbano no es el problema. Es, en gran medida, el resultado de un proceso de desigualdad que nuestro país viene atravesando desde hace décadas. Para quienes vivimos y trabajamos acá, es imposible no relacionar el deterioro del tejido social con el avance del modelo neoliberal que comenzó a instalarse en la Argentina a partir de la dictadura de 1976. La destrucción de la industria nacional, la apertura indiscriminada de la economía, la especulación financiera, el endeudamiento y la pérdida del trabajo industrial fueron debilitando progresivamente una estructura social que había permitido a millones de argentinos construir una vida alrededor del trabajo.

Yo vi cómo ese proceso fue transformando nuestros barrios.

Cuando una fábrica cierra, no desaparece solamente una empresa. Se pierde el salario de una familia, se perjudica el comercio, se deterioran las condiciones de vida y se rompe una parte de la comunidad. Cuando se destruye el trabajo industrial, también se destruyen vínculos, expectativas y posibilidades de movilidad social.

Por eso creo que es un error mirar el Conurbano solamente desde los índices de pobreza. Acá también está una parte fundamental de la Argentina productiva, trabajadora e industrial. Acá están nuestros trabajadores, nuestras PyMEs, nuestras fábricas, nuestras escuelas, nuestros hospitales, nuestros comercios y nuestras universidades. Acá está una enorme parte del esfuerzo cotidiano que sostiene al país.

Por eso no creo que la respuesta sea dividir la Provincia de Buenos Aires. No se resuelve la desigualdad separando territorios. Se resuelve atacando las causas que la generaron. Y para mí, una de esas causas centrales fue la destrucción de la matriz productiva que comenzó con el neoliberalismo de la dictadura y que luego tuvo diferentes etapas y profundizaciones. 

Necesitamos recuperar el trabajo formal, fortalecer la industria nacional, defender a las PyMEs, reconstruir el mercado interno y recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores. Necesitamos inversión en transporte, vivienda, educación, salud, energía, agua e infraestructura.

Pero, fundamentalmente, necesitamos recuperar una idea que para quienes venimos del trabajo tiene un valor enorme: que una persona pueda vivir dignamente de su trabajo.

El peronismo siempre entendió que el trabajo no es solamente una fuente de ingresos. Es también integración, dignidad, identidad y movilidad social. Por eso sigo creyendo en una Argentina donde la producción vuelva a ser el camino para construir una sociedad más justa.

No quiero un Conurbano separado. 

Quiero un Conurbano integrado, desarrollado y con oportunidades. No quiero que se esconda la pobreza detrás de una división territorial. Quiero que se enfrenten las causas de la desigualdad.

No quiero una Argentina más fragmentada. Quiero una Argentina que vuelva a producir, a industrializarse y a generar trabajo. Porque yo viví y trabajé en este territorio. Sé lo que significó para muchas familias tener un empleo industrial y sé también lo que significó perderlo. Por eso defiendo al Conurbano no desde una mirada partidaria, sino desde mi propia historia de vida y desde la convicción de que ningún pueblo puede construir un futuro digno si le quitan el trabajo y destruyen su capacidad productiva.

El desafío no es dividirnos

El desafío es volver a organizar a nuestra sociedad alrededor del trabajo, la producción, la solidaridad y la justicia social. Porque el Conurbano no es una anomalía ni un problema que haya que separar.

Es parte de nuestra historia, de nuestra identidad y de la Argentina productiva que tenemos que volver a construir.

La Argentina no se reconstruye separando a su pueblo. Se reconstruye recuperando el trabajo y volviendo a producir. UNIDAD, TRABAJO, PRODUCCIÓN Y JUSTICIA SOCIAL.

Sergio Escalante es secretario general de SETIA (Alimentación).