Cincuenta mil nombres del peronismo: una investigación biográfica inédita sobre el justicialismo
Juan Pablo Kryskowski es politólogo, aunque su verdadera obsesión de los últimos años no es exactamente la ciencia política sino la historia, y más específicamente, la historia del peronismo. Desde hace casi una década trabaja en silencio en un proyecto monumental: un archivo biográfico de 50.000 nombres de hombres y mujeres que participaron del peronismo entre 1943 y 1983. No se trata solo de figuras célebres. El registro incluye desde gobernadores y diputados hasta personas detenidas en una manifestación que nunca volvieron a aparecer en ningún documento público. En esta entrevista con APU Podcast, Kryskowski habla sobre las fuentes, los criterios metodológicos, los personajes olvidados y las preguntas que ese archivo gigantesco —que en papel ocuparía unas 5.500 páginas— va respondiendo y generando al mismo tiempo.
APU: Hablemos de esta investigación que lleva casi diez años. ¿En qué consiste? ¿Cuántos nombres tenés registrados y qué período abarca?
JPK: El período va del 43 al 83, con los datos biográficos de cada persona. Por ahora son 50.500 nombres, con los datos de trayectoria política en general. Es muy variado lo que se tiene de cada uno.
APU: ¿Y cuándo empezaste? ¿Cómo arrancó esto?
JPK: Hace nueve o diez años. En ese momento tenía tres o cuatro mil nombres.
APU: Hay mucho trabajo sobre el peronismo, mucha historia escrita. ¿Por qué meterte a buscar a todas las personas que participaron en un período determinado? ¿Por qué parás en el 83? ¿Y por qué quedarte con el dato del nombre y apellido como punto de partida?
JPK: El punto de partida en 1943 tiene que ver con la cuestión fundacional del peronismo. El cierre en 1983 tiene que ver con el final de la dictadura: hay un corte ahí, se cierra una etapa claramente, aunque muchos protagonistas siguieron actuando después, algunos hasta hoy. Pero la idea original surge de una carencia bastante notoria: teniendo en cuenta la importancia del peronismo en la historia argentina, había poco trabajo biográfico, y especialmente sobre ese peronismo más desconocido, tan variado, que participó de tantas maneras. Después es búsqueda de fuentes: empecé de manera más institucional y fui ampliando a medida que investigaba, con diarios, revistas, y muchas otras cosas. Eso genera una amplitud que es inabarcable. También hay una idea de darle un corte en algún momento, pero es difícil, porque si la idea es darle visibilidad a la cantidad de hombres y mujeres anónimos, hay que ver hasta dónde ir. Mientras tanto, se va ampliando.
APU: ¿Cómo lo tenés organizado? ¿Un Excel con la base de datos?
JPK: Un Word. Ya me lo preguntaron, porque en Excel tendría cierta facilidad para buscar, pero hay personas que tienen tres o cuatro páginas. Perón, por ejemplo, está incluido —aunque alguien me dijo que lo sacara, pero está—, y Perón solo ocupa más de ochenta páginas.
APU: A propósito de eso: dentro de tu trabajo, Perón es el más conocido del período. ¿Qué le agregás de particular a su biografía?
JPK: Creo que en las biografías existentes hay cuestiones que quedan afuera, a veces por espacio. El tema de la palabra de Perón en el discurso, por ejemplo, y una serie de cosas que también son muy importantes para entender cada uno de los períodos. Por supuesto, falta completarlo: lo de Perón es gigantesco. Pero me pareció muy interesante el último año, que es bastante menos estudiado en algunas cosas. Es un año muy intenso, que muestra una mirada —más allá de lo que se dice habitualmente— respecto al contexto local e internacional. Permite ver cómo un liderazgo de ese tipo va entendiendo lo que pasa alrededor y cómo va gestionando esa conducción desde lugares muy distintos. También hay otra cuestión: durante mucho tiempo se hizo una reducción muy grande de la historia del peronismo, pensando que se reducía a Perón o a Evita y alguno más. La verdad es que hubo una gran variedad, del mismo modo que hubo una gran variedad en la dirigencia, y de distinto tipo.
APU: Sobre estas historias anónimas del peronismo, una vez me pasó que una persona me acercó la historia de su padre, de la que no sabía mucho, pero tenía cartas guardadas de intercambios con el propio Perón. El papá no le había dicho mucho pero se suponía que hacía viajes a España y llevaba y traía cosas. ¿Ese tipo de historia es frecuente en lo que encontrás?
JPK: Sí, y aparte ese caso en particular tiene una explicación específica: la tarea requería el secreto. Dieciocho años de clandestinidad es mucho, con idas y vueltas. Ayer mismo encontré a alguien que aparece en una carta de 1947 y vuelve a aparecer en una solicitada de 1979, y en el medio uno se imagina toda una vida, con todos los vaivenes. El hecho es que hay casos así: personas que estuvieron presentes a lo largo de décadas sin estar en primer plano.
APU: Hablame de Mercante. Sabemos su historia hasta un determinado momento, como figura muy protagónica, casi al nivel de Perón y Evita, y después medio que lo perdemos. ¿Qué podés contarnos por lo que fuiste viendo?
JPK: Mercante fue un protagonista central del primer peronismo. Sobre su marginación hay diversas versiones, algunas incluso personales, que tienen que ver con su vida privada y con un choque específico con Evita y la rama femenina del Partido Peronista Femenino. Mercante va a tener una actuación muy breve a inicios de la Revolución Libertadora, en un intento del primer neoperonismo, pero después es perseguido y se va a Montevideo. Su hijo participa en organizaciones de la resistencia peronista y él también. Después es invitado al Comité de Recepción de noviembre —el que se forma acá, no el que viaja en el avión—, pero ya no tiene el lugar central que tenía. Hubo un momento en que se hablaba de una trilogía: Perón, Evita, Mercante. Era evidentemente una figura central. Yo creo que el marginado con razones más fundadas es Teisaire, porque la traición en ese caso tiene un grado mucho más profundo. Bramuglia es otro caso: fue quien formó el primer partido neoperonista en el 55, la Unión Popular, y sin embargo cuando muere, Perón oficia una misa en su homenaje en Roma. Las cuestiones públicas tienen su lógica política, pero son más complejas de lo que parecen. Mercante es una figura de la primera hora, sin duda, y hay otra cuestión también: el antiperonismo tomó parte de su figura para hacer una distinción, diciendo que su gobierno en la provincia de Buenos Aires – fue gobernador - había sido tolerante, más moderado. Mercante nunca se subió a eso. Pero hay una interna ahí que es bastante visible: en un momento uno lo ve como una figura de peso en la política provincial, con lo que podría llamarse una línea del mercantismo, y de golpe algo cambia.
APU: Arturo Sampay es otra figura importante.
JPK: Quien quiera leer una definición de qué era el peronismo doctrinario en sus orígenes, la presentación de Sampay como informante en la Convención Constituyente es notable para entender dónde se ubicaba el pensamiento original del movimiento. Sampay vuelve a ser colaborador después, pese a todo lo que le pasó en el medio, y da conferencias hasta casi el final de su vida.
APU: Néstor y Cristina, ¿están en el listado?
JPK: A Néstor lo incluí porque encontré algo concreto de la época: aparece en el Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires como empleado del Ministerio de Economía provincial en 1974 o 1975. Lo subí hace un tiempo a Twitter. A Cristina no la encontré con la misma lógica. Mi criterio es basarme en lo que aparece en la contemporaneidad de los hechos, porque si bien los testimonios posteriores son muy valiosos, prefiero anclarme primero en fuentes de la época. En ese sentido, para Néstor encontré algo vinculado a ese momento. De hecho, en la Biblioteca del Senado de La Plata encontré también un Carlos Kirchner —que debe ser familiar pero no es el padre— como candidato de la Democracia Cristiana a fines de los 50.
APU: Un caso como Guillermo Moreno, que hoy cuenta su historia de militancia en los 70, ¿entraría?
JPK: Hay un Guillermo Moreno firmando una solicitada. Lo que no sé es si es ese Guillermo Moreno. El criterio no es que alguien cuente su historia hoy; tiene que haber una fuente de la época. Es un tema metodológico de cómo construir. Y eso se fue ampliando siguiendo un esquema que empieza con lo institucional: listados de diputados, gobernadores, candidatos electorales. Después los diarios como fuente primaria fundamental, las revistas del peronismo. Y también ese rescate de gente que capaz solo apareció detenida en una manifestación y no volvió a mencionarse en ningún otro documento, pero esa manifestación —reivindicatoria del 17 de octubre o del 26 de julio— era una forma de presencia real. Cuando llegó el golpe hubo 150 detenidos, todos peronistas. Después hacés el cruce: Miguel Ragone, el gobernador de Salta que desaparece antes del golpe del 76, aparece en 1945 en una lista de detenidos como estudiante nacionalista. Después está vinculado a la tendencia, pero ese dato permite complejizar su historia.
APU: ¿Podés hacer un porcentaje aproximado de cuántos son dirigentes sindicales o de extracción laboral?
JPK: Es difícil hacer una clasificación precisa porque muchos tuvieron su tarea política en distintos ámbitos. Si uno tuviera que dividir por las ramas clásicas —femenina, sindical, política—, en cuanto a mujeres separé especialmente para ver ese dato: del total de 50.000, las mujeres son el 15%. Hay que considerar muchas cosas para entender ese número, que además va variando mucho según el período. Tengo muchas cuestiones digitalizadas de diarios del interior también, y ahí aparecen listados enteros de solicitadas de mujeres. Creo que avanzando más, el número estaría cerca del 25%. Respecto al sindicalismo, creo que hay una cuarta parte, por lo menos. Las listas electorales de los períodos en que el peronismo pudo presentarse —62, 63, 65— estaban ampliamente dominadas por el sindicalismo. En el 73 también, aunque con matices. Y esto tiene que ver con algo central: una de las rupturas más grandes que el peronismo significó fue la presencia sindical en la política en primer plano. Eso se da desde 1943, incluso antes de que Perón sea funcionario, con las primeras reuniones. La CGT nunca dice expresamente que es peronista, pero se desprende del Congreso de 1950 y de su composición. La rama femenina queda medio establecida con la conformación del Partido Peronista Femenino; en ese momento no se hablaba de "rama femenina", es un concepto que aparece después. La rama juvenil es algo muy de la coyuntura de principios de los 70. Hay que recordar que la actividad política legal en la que el peronismo puede participar plenamente recién se retoma en 1971, y el Partido Justicialista recién puede presentarse con el nombre en las elecciones del 73, porque se iban construyendo distintas argucias legales para impedírselo, aunque igual ganó elecciones sin el nombre.
APU: La Juventud Peronista: ¿tenés registrado cuál fue el primer momento donde aparece como tal?
JPK: Hay algunos libros sobre los orígenes de la Juventud Peronista. La primera mención que encontré con ese nombre exacto es de 1947, en Tucumán. Por supuesto, era una organización que también podría haberse llamado "Jóvenes de Perón" o de cualquier otra manera; había cantidad de nombres distintos. La idea de juventud como algo que después adquiere todo otro tono con la resistencia tiene su propio recorrido. Había una organización oficial de Juventud Peronista que no tenía ninguno de los protagonistas que van a participar después del 55. Ellos mismos lo aclaran, y además se encargan de marcar la diferencia con lo que entendían era la burocracia partidaria, a la que le adjudican parte de la responsabilidad de cierto anquilosamiento del primer peronismo.
APU: Hablando de Perón, algo lateral. Hace poco entrevisté Fabián D’Antonio, que publicó un libro sobre que Perón era hincha de Boca. ¿Encontraste algo en ese sentido?
JPK: Sí. Lo subí varias veces a mis redes porque era un tema que se discutía: se decía que era de Racing. Las menciones específicas que hay del mismo Perón al respecto, y también los testimonios, lo dejan bastante claro. Incluso el mismo Cereijo lo aclara en algún momento. Lo que encontré son menciones en el exilio: en 1964, un reportaje en Madrid en el que habla de Boca, que estaba de gira en ese momento en un torneo amistoso, y dice que está siguiendo la campaña muy contento. Hay otra mención en el 72, en el último cumpleaños en Madrid. Y después en Gaspar Campos, cuando va a visitarlo el equipo de San Lorenzo campeón —Rucci era de San Lorenzo— y le preguntan si quiere hacerse de San Lorenzo. No, dice, porque saben que es de Boca. De hecho hay una nota publicada a los dos días de la muerte de Perón, durante el Mundial de Alemania, que también hace mención a eso. Lo que pasó con Boca institucionalmente es que hubo un cortocircuito por Armando: Armando decía "yo soy peronista pero no de Perón", y Perón supuestamente respondía "yo soy de Boca pero no de Armando". Eso aparece en alguna de las menciones. Y después Armando termina teniendo vínculos con la candidatura de Ezequiel Martínez, que es la candidatura del gobierno de la Revolución Argentina. Racing, en cambio, lo había declarado presidente honorario, de ahí la confusión. Pero las menciones específicas de Perón están del lado de Boca.
APU: Para cerrar: ¿te parece que falta mucho por investigar sobre el peronismo?
JPK: El punto de partida es que es inabarcable. Esa es una de las cuestiones fascinantes: siempre va a haber huecos. Se podría hacer un libro específico sobre figuras del deporte vinculadas al peronismo, otro sobre el mundo del espectáculo, sobre el arte. Sobre la cultura popular vinculada al movimiento hay mucho. Si uno acotara el período al 55-59, los primeros años de la resistencia más dura, eso solo ya sería enorme. Y falta una historia institucional del peronismo: no de nombres propios, sino de su organización formal. Hay confusiones hasta con la fecha de fundación del partido. Son datos que no son subterráneos; hacen a entender la historia. El Partido Justicialista solo existe porque el Partido Peronista fue disuelto, podría haber tenido otro nombre. Encontrar la fecha de fundación del Partido Justicialista es casi una quimera. Lo que sí encontré fueron cuestiones vinculadas a las primeras reuniones, un primer Congreso Nacional en 1959, las transiciones al Partido Justicialista. Pero tampoco está muy claro el momento en que el Partido Peronista pasa a la lógica de ramas. Hay una cierta institucionalización que se va dando con las instancias del Consejo Superior, pero son procesos que quedan poco documentados. En fin, es inabarcable, y por eso es fascinante.
A Néstor lo incluí porque encontré algo concreto de la época: aparece en el Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires como empleado del Ministerio de Economía provincial en 1974 o 1975. Lo subí hace un tiempo a Twitter. A Cristina no la encontré con la misma lógica. Mi criterio es basarme en lo que aparece en la contemporaneidad de los hechos