Milei y el peligroso rumbo de la Argentina 

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    Telam: Emilio Rapetti
EL NEGACIONISMO AVANZA

Milei y el peligroso rumbo de la Argentina 

04 Octubre 2023

Durante la primera edición del debate presidencial, la sociedad argentina escuchó atónita las palabras del candidato presidencial anarco-capitalista, Javier Milei, cuando luego de negar la cifra de 30 mil desaparecidos y asesinados durante la última dictadura cívico-militar, expresó: “Ustedes sigan discutiendo la historia, sigan tratando de reescribirla; nosotros venimos para gobernar una Argentina nueva”.

En este contexto, la hipotética -y posible- llegada de Milei a la Casa Rosada, es una amenaza a la estabilidad, al funcionamiento y a la cohesión social alcanzados luego de ser el único país del mundo en enjuiciar y condenar, en tribunales ordinarios, a los máximos responsables de su dictadura genocida.

Si bien la cifra 30 mil siempre causó polémica, encierra en ella un esquema ideológico y de acción -o de punto final- hacia el porvenir. Es decir que, aunque la discusión cuantitativa de desaparecidos es absurda, más absurdo es, en el marco de la dinámica de desaparición de personas y de apropiación de hijos, negar una cifra que deja abierta hacia el futuro la posibilidad de que aparezca un desaparecido más, o que un nieto más recupere su identidad. 

Cuando Milei, o su compañera de fórmula, Victoria Villarruel, apelan constantemente al informe de la Conadep, están diciendo entre líneas que hasta “acá” llegó el tema. Que la búsqueda ya no es una posibilidad hacia el futuro. Que fueron los que fueron, y que los que fueron ya cobraron sus indemnizaciones. Punto final.

Este esquema de pensamiento, aunque trate de ocultarse en la condena moral a los responsables del proceso militar, es en verdad una reivindicación directa de la dictadura. Sobre todo porque políticamente, Javier Milei, aunque se presente como una opción fresca, que deja atrás viejos conceptos y viene a forjar una argentina nueva, no solo no lo hace, si no que constantemente pareciera querer tomar revancha por temas que el pueblo argentino ya no discute, pero que tampoco olvida.

¿No es extraño que un candidato que en teoría es antipolítico, base su campaña y su discurso justamente en la negación y el rechazo a los dos conceptos más políticos que tiene nuestra historia, como son la dictadura militar del 76 y la justicia social?

Las ideas del partido La Libertad Avanza representan una preocupación sustancial, ya que plantean la posibilidad de un país que, al adoptar un enfoque colonial tanto en lo económico como en lo social, podría carecer de la capacidad necesaria para tomar decisiones fundamentadas en la experiencia y el conocimiento adquiridos a lo largo de la historia. 

El economista libertario y otros integrantes de su agrupación se quejan de la denominada casta política por ser los responsables de los desmanejos económicos, que según ellos, llevaron al país a la actual situación económica de empobrecimiento. Y se justifican en la falacia de que los derechos son infinitos mientras que los recursos para sostener esos derechos son finitos. 

Se trata de una maniobra electoralista, que podrá servir en el corto plazo para sumar votos, pero que resta de todo tipo de culpabilidad a los verdaderos responsables de los espurios manejos de la riqueza del país. Que son la clase feudal (oligarquía), los poderes económicos internos y externos que también actúan en el terreno de las luchas políticas por el control del Estado. Milei y sus leones vienen a representar a la casta real, que en teoría desprecian, y que siempre encuentra nuevas formas de hacernos creer que no existe.

A esa falacia le suman el desprecio por la figura política y militar más prominente del país, y no solo de la historia Argentina sino del continente americano, el General Don José de San Martín, Padre de la Patria y Libertador de Argentina, Chile y Perú. Para esta casta de libertarios, no hay ni había en los héroes de la patria fervor y ansias de libertad soberana e independencia, sino un complot urdido en Londres para liberar el comercio y concretar la libertad individual que favoreciera los intereses foráneos.

En contrapartida, los libertarios entronan a Juan Bautista Alberdi, creador de las Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina (1852), que posee como concepción primigenia el siguiente fragmento: “Hemos de componer la población para el sistema de gobierno, no el sistema de gobierno para la población. Nuestras gentes son incapaces para la libertad”. (pág. 198 – Biblioteca del Congreso de la Nación – 2017).

Domingo Faustino Sarmiento, como buen representante de la clase dominante, aportó en su libro Estudios sobre la Constitución Argentina (1853), la sutil idea de que: “Son las clases educadas las que necesitan una constitución que asegure su libertad de acción y de pensamiento. No es para todos los hombres”.

En este contexto, es válido cuestionar la propuesta de los anarco-capitalistas libertarios de promover la competencia en el sistema educativo público a través de vales educativos para que esta mejore. Cuando en verdad podría tener como resultado la degradación y casi la desaparición de la educación para la población más vulnerable.

Todas las falencias de la Constitución de 1853 y sus posteriores cambios fueron superados ampliamente por la Reforma Constitucional peronista de 1949 que, con una fuerte impronta social, incorporó los derechos del trabajador, los derechos de la familia, de la ancianidad, de la educación y la cultura. También la protección estatal de la ciencia y el arte, de la enseñanza primaria obligatoria y gratuita, de la autonomía universitaria, la igualdad de hombres y mujeres en las relaciones familiares; y la función social, como ordenador, de la propiedad privada, entre muchos otros.

No hay dudas de que La Libertad Avanza pretende borrar del mapa político al movimiento peronista. No fueron los únicos. Los que hoy reconocen el accionar de la Junta Militar genocida representan los mismos intereses de los golpistas de 1955 que lograron abolir la Constitución Argentina de 1949 mediante bombardeos en la plaza de Mayo en donde murieron más de 350 civiles y hubo 2 mil heridos.

De concretarse, la nueva Argentina que Milei propone dejará de ser de los argentinos, pero los jóvenes que apuestan a dinamitar todo no lo saben.

La crisis de representación llegó a los niveles del espíritu, porque las mentes afiebradas que se expresan en el campo electoral parecen degradar al sentido individual y coyuntural las categorías elevadas de pueblo, patria y libertad. Pilares fundamentales de la construcción de las tradiciones argentinas, que por ser un pueblo nuevo, deben decantar hacia el futuro y no hacia la búsqueda de lo pasado. Porque del pasado se nutren y hacia el futuro se construyen.

Aquellos que votan motivados por la bronca, no advierten que en el discurso libertario anarco capitalista, se esconde un futuro sin patria, sin pueblo, si libertad y sin la posibilidad de que el país vuelva a ser la potencia industrial que alguna vez fue. En cambio, se convertirá en un estado neocolonial, atado a una moneda extranjera y presa de los bruscos movimientos económico-financieros globales, sin poder de reacción frente al complejo e incendiario mundo que se avecina.