El camino que a Luján sigue la procesión

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    Peregrinación a Luján
    Fotos de Tiago Aranguren y Violeta Houlton

El camino que a Luján sigue la procesión

05 Octubre 2026

Comienza el primer fin de semana de octubre del 2026 y el cielo se parte en pedazos. Durante la noche del viernes, entre los fieles que ya estaban reunidos en Liniers, ya se sentía ese cambio de aire que antecede la tormenta.

Hace 51 años que miles de personas caminan 60 kilómetros desde el Santuario de San Cayetano en Liniers hasta la Basílica de Nuestra Señora de Luján.  

Por más baldazos que caigan, nada los va a frenar.

El 25 de octubre de 1975, cinco meses antes del golpe de Estado, organizaciones pastorales de la Iglesia porteña organizaron la primera Peregrinación Juvenil hasta la Basílica de Luján. Aquella marcha llevó como lema “La juventud peregrina a Luján por la Patria”, en un contexto de fuerte conflictividad política y social. Alrededor de 30.000 jóvenes partieron desde Liniers con una imagen de la Virgen en andas.

Si bien comenzó como una convocatoria para los jóvenes, hoy caminan desde los bebés hasta los abuelos. Nico y Ana se envuelven en pilotos y bolsas de consorcio para comenzar su caminata desde Liniers. Lo llevan a Emiliano, su hijo de tres años que desde que nació no se ha perdido una peregrinación. El año pasado llegaron hasta General Rodriguez (a 4 horas de la Basílica) pero los detuvo una tormenta como la de hoy: “esta vez no”, dice confiada Ana.

Al mediodía las nubes empiezan a dar lugar al sol. Los pilotos, inútiles a esta altura, empiezan a tapizar el camino que sigue la procesión, y los buzos ya se usan en el cuello o la cintura. Quedan unas 30 cuadras para llegar a la Basílica. Los peregrinos levantan sus manos, y abren y cierran los puños siguiendo las órdenes del equipo médico que acompaña la caminata, que aseguran que eso ayuda a que la sangre llegue mejor al corazón. 

Muchos fieles se toman estos últimos kilómetros para estirar, almorzar algo, o simplemente descansar junto a sus familias. Ya saben que están ahí, que no queda nada. Tomás, junto a su primo, llegaron desde Liniers en seis horas, batiendo el récord familiar. 

Sesenta kilómetros, seis mil cuadras, unos ochenta mil pasos. Historias de familiares enfermos, seres queridos que ya no están. Toda esa mezcolanza de cansancio y emociones rebalsa cuando los peregrinos doblan por la “última curva”, en la esquina de General Las Heras y 9 de Julio, y se encuentran de frente con la imponente Basílica. Aquellos a los que les queda un poco de energía comienzan a correr, otros rompen en llanto.

Más de dos millones y medio de personas peregrinaron hasta Luján este año. Entre promesas y agradecimientos, el sentimiento de unión que se siente yendo al compás de los pasos peregrinos es un atisbo de fé y esperanza en los tiempos que corren.