Periodista venezolana es amenazada en redes sociales por criticar a Milei

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    Javier Milei en el bunker_Noelia Guevara
    Foto: Noelia Guevara

Periodista venezolana es amenazada en redes sociales por criticar a Milei

25 Febrero 2026

A continuación, compartimos un texto de la periodista venezolana Marina Simonet Hernández Jurado, que vive en Argentina y está recibiendo amenazas por parte de cuentas libertarias y de ultraderecha: 

El día de ayer recibí un ataque gratuito contra mi persona que hoy continúa desde distintas redes sociales, impulsado por cuentas libertarias y de ultraderecha que viralizaron uno de mis vídeos informativos sobre la política migratoria de Milei.

Este hecho ha llegado incluso a la diputada nacional Lilia Lemoine, quien también compartió un post desde su cuenta de X pidiendo que “me regrese a mí país”. Las amenazas son muchas, que van desde pedidos de deportación hasta ataques contra mi integridad física y divulgación de información confidencial de mis familiares.

En vista de esto y de lo mucho que me ha afectado emocionalmente vengo a compartir algunas reflexiones.

No soy chavista, de hecho protesto contra el gobierno de Nicolas Maduro desde los 18 años, tampoco milito ni milité en ninguna agrupación, lo que sí comparto es un sistema de creencias que se enfrascan dentro de la ideología “progre” como les gusta decir ahora, y que en ningún momento me ha impedido criticar casos de falso progresismo como lo son Cuba, Nicaragua, Venezuela e incluso algunos aspectos del peronismo argentino.

Recibir estos ataques por la sencilla razón de disentir con el gobierno de Javier Milei y con algunos puntos de la oposición venezolana no es la peor parte, la peor parte es que el ataque venga mayoritariamente de venezolanos, quienes como yo han sufrido las consecuencias de una dictadura atroz que ha destrozado nuestro país. La peor parte es el silencio de colegas periodistas y escritores, que alzan la voz contra la injusticia siempre y cuando sea cómodo y conveniente.

Y hablando de lo cómodo y conveniente: algo que justamente no es ninguna de las dos es sostener una postura crítica aun cuando el mundo te pide apoyo ciego en un sistema u otro. No es cómodo ni conveniente ir en contra de la corriente siendo una periodista joven que recién arranca su carrera; pero yo no elegí esta profesión por ninguna de las dos razones, sino porque tengo una vocación impostergable en esta vida de ser la voz de lo que no tienen voz, vocación que decidí seguir con la responsabilidad que eso implica e incluso aunque me haya traído tantos dolores de cabeza y pesares como el que estoy atravesando ahora.

El mundo en general y el del periodismo en particular, necesitan más gente que se atreva a hablar y que tenga convicciones ideológicas firmes que, sin embargo, no le impidan poder discernir y criticar lo que haya que criticar: venga de donde venga. El mundo necesita más gente que se la juegue como me la jugué yo al venir a este país a los 20 años a vivir a una pensión de habitación compartida llegando a duras penas a fin de mes, sin abandonar mis estudios en ningún momento y sacrificando absolutamente todo por un sueño.

Creo que si las personas que hicieron esto tuviesen noción del daño que causan no lo harían, pero quizás pienso eso porque tener fe en la humanidad es otra de mis tozudas convicciones que me traen dolores de cabeza.

Un ataque como este, tan inesperado y tan temprano en mi trayectoria periodística me hace preguntarme si verdaderamente vale la pena seguir, pero creo que justamente ahora es que tengo que seguir haciendo lo que hago: porque nada me reafirma más que esta situación que no solo es importante sino vital que existan voces que ejerzan el periodismo de manera verdaderamente profesional, con vocación y objetividad y no solo para tener una plataforma desde la cual jugar a ser “influencers”.

Me podrán acusar de todo en esta vida, de todas las cosas que no soy y quizás de alguna que si sea, pero de lo que jamás me podrán acusar será de cobarde.

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