El Negrito Manuel, León XIV y la Pastoral Afroargentina: memoria, fe y reconocimiento

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    PASTORAL AFROARGENTINA
    En la foto, de izquierda a derecha: Tamara Barbará, el padre Jean Bosco y Maga Pérez
DÍA NACIONAL DE LOS AFROARGENTINOS

El Negrito Manuel, León XIV y la Pastoral Afroargentina: memoria, fe y reconocimiento

08 Noviembre 2026

En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, el padre Jean Bosco y Tamara Barbará, integrantes de la Pastoral Afroargentina, reflexionan sobre la historia y la presencia afrodescendiente en la Iglesia y en la religiosidad popular.

En una fecha tan significativa para la comunidad afroargentina como el 8 de noviembre, la visita del Papa León XIV suma un motivo especial de emoción y expectativa para quienes forman parte de la comunidad afrodescendiente católica. 

El padre Jean Bosco Nsengimana Mihigo es sacerdote católico de origen ruandés. Pertenece a la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María. Llegó por primera vez a la Argentina en 1999 para estudiar Teología Dogmática en la UCA de Devoto. En 2001 regresó a África. En 2017 fue destinado nuevamente a la Argentina, donde desarrolla su labor pastoral en Villa Celina (La Matanza), trabajando junto a comunidades populares y afrodescendientes. Su trayectoria y su reflexión sobre las raíces africanas del cristianismo lo acercan especialmente a la historia del Negrito Manuel y a la devoción a la Virgen de Luján.

Tamara Barbará es afroargentina, descendiente de personas africanas esclavizadas en el territorio durante el siglo XVII. Coordina la Pastoral Afroargentina y es co-coordinadora de la Red de Lideresas Afrodescendientes Católicas de las Américas (LACAM) También preside la Comisión de Afrodescendientes del Sindicato de Trabajadores Legislativos (APL) y articula como enlace por Argentina de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (RMAAD).

APU: En el marco del Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, en una semana atravesada por la visita de León XIV, ¿qué aspectos de la historia, la cultura y las luchas de la comunidad afrodescendiente consideran que la sociedad argentina necesita reivindicar?

Tamara Bárbará: Creo que la sociedad argentina tiene una deuda histórica muy importante con el pueblo afroargentino, se trata de reconocernos como parte constitutiva de nuestra cultura e identidad nacional. Durante mucho tiempo se construyó un relato de la Argentina como una nación blanca y europea, en el que la presencia africana fue invisibilizada, negada o reducida a una referencia del pasado. Sin embargo, las personas africanas y afrodescendientes estuvimos presentes desde los orígenes de nuestro país. Participaron en las luchas por la Independencia, en la construcción de nuestra sociedad, en el desarrollo de la cultura popular, de la música, de la danza, de la gastronomía y de tantas expresiones que forman parte de nuestra identidad.

En este sentido, necesitamos que se reconozca que la afroargentinidad no pertenece solamente a la historia: es presente y es futuro. Somos una comunidad viva, diversa, organizada, que sigue aportando al país y que también enfrenta desigualdades estructurales, racismo, discriminación y situaciones de invisibilización que todavía persisten. Por eso, cuando hablamos de memoria, hablamos también de justicia, de reparación y de derechos. Es fundamental que la historia afroargentina esté presente en las escuelas, en los libros, en los espacios culturales, en las instituciones del Estado y en los ámbitos de representación política y sindical. No alcanza con recordar nuestras raíces un día al año, los 8 de Noviembre: es necesario garantizar que las voces afrodescendientes tengan participación y protagonismo todos los días.

La visita del Papa León XIV también nos invita a reivindicar la presencia africana en la historia de la Iglesia y de la fe católica argentina. Desde la Pastoral Afroargentina sostenemos que nuestra raíz africana también está presente en el corazón de la devoción mariana más importante de nuestro país: la Virgen de Luján. Muchas veces nos preguntamos dónde están nuestras raíces africanas, como si fueran algo ajeno a la identidad argentina. Y yo quisiera plantear una pregunta: ¿desde qué lugar podemos decir que la Argentina no tiene raíces africanas si hasta en la historia de la Virgen de Luján, patrona de nuestro país, está presente un hombre africano esclavizado?

APU: En este sentido ¿cómo nació la Pastoral Afroargentina? 

Padre Jean Bosco: La fecha de nacimiento de la Pastoral Afroargentina se sitúa en 2022. Entiendo este suceso como un kairós, es decir, un momento oportuno y una manifestación de la providencia divina que cuida y dirige con sabiduría, amor y poder todas las cosas del universo hacia su perfección última. Estrechamente vinculado al legado de fe y resiliencia de Manuel de Luján, popularmente conocido como el Negrito Manuel y, técnicamente, como Manuel Costa de los Ríos, este acontecimiento nos llegó como un tiempo de gracia que visibiliza la raíz afrodescendiente en la historia y la identidad de la Iglesia argentina.

Al principio, nos reuníamos como devotos de la Virgen y de Manuel de Luján. Hicimos retiros y peregrinaciones, inauguramos la ermita del Negrito Manuel, ubicada sobre la Ruta Provincial 7 (en el límite entre General Rodríguez y Luján), que fue bendecida oficialmente el sábado 8 de mayo de 2021 y entronizamos la imagen de Manuel en diferentes lugares, como la Casa Rosada, el 10 de noviembre de 2021, y la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), a finales de julio de 2022. A partir de nuestra participación en el Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA 2022), realizado en México, fortalecimos los vínculos con las pastorales de distintos países de América Latina y el Caribe.

En ese encuentro manifestamos nuestro interés en que Argentina fuera sede del siguiente EPA, propuesta que fue aceptada y se concretó en 2025 en Luján, bajo el lema «Manuel de Luján, rostro afro del pueblo peregrino en América Latina y el Caribe». Esa edición del EPA fue un acontecimiento importante para la Pastoral Afroargentina y permitió impulsar distintas actividades y encuentros institucionales. Nos presentamos ante la Conferencia Episcopal y diversos obispados, que abrieron sus puertas a nuestra participación en la vida pastoral de la Iglesia. Actualmente, estamos trabajando para obtener la personería jurídica como entidad religiosa de interés público. 

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manuel de lujan
Foto: Pastoral Afroargentina

APU: Tamara, desde tu experiencia en el activismo afroargentino, ¿qué lugar ocupan la fe y la espiritualidad en las historias, las raíces culturales y las tradiciones de las comunidades afrodescendientes?

TB: Para las comunidades afrodescendientes, la espiritualidad ha sido históricamente una fuente de resistencia, de fortaleza y de preservación de nuestra identidad. Nuestros antepasados trajeron desde África no solamente sus conocimientos, sus lenguas, sus costumbres, sus músicas y sus tradiciones, sino también sus formas de vivir y expresar lo sagrado. Aun en medio de la esclavización, la violencia, la deshumanización y la prohibición de sus prácticas culturales y religiosas, encontraron maneras de mantener viva su espiritualidad, transmitir sus creencias y sostener la esperanza. No podemos comprender la historia afrodescendiente sin reconocer esa dimensión espiritual que acompañó las luchas por la libertad y que permitió mantener vivos los lazos con nuestras raíces africanas.

APU: Históricamente, la Iglesia católica estuvo vinculada a la esclavización de personas africanas y a la legitimación de ese sistema. Desde su mirada como sacerdote, ¿cómo considera que la Iglesia debe abordar esa responsabilidad histórica?

PJB: Al igual que el Papa León XIV pidió perdón abiertamente en nombre de la Iglesia, es necesario iniciar un diálogo sincero, hacer justicia histórica, realizar una reparación ancestral y alcanzar una reconciliación. Es comprensible y profundamente válido que, desde su vocación y ministerio pastoral, la Iglesia sienta la urgencia moral de abordar esta realidad. Del mismo modo que el papa Nicolás V concedió al rey Alfonso V de Portugal, en su bula Dum diversas (1452), la facultad de invadir, capturar y someter a sarracenos (musulmanes), paganos y otros «enemigos de Cristo», autorizando así explícitamente a reducir a «esclavitud perpetua» a los negros que capturaban en África para traerlos a las Américas, la Iglesia debe reconocer que la historia de la colonización y el comercio transatlántico de personas esclavizadas ha dejado secuelas profundas que interpelan directamente a su misión evangelizadora y al núcleo de su mensaje sobre la dignidad humana.

APU: ¿Usted se refiere a la encíclica Magnifica Humanitas?

PJB: Magnifica Humanitas es un punto de inflexión. El Papa León XVI pidió formalmente perdón en nombre de la Iglesia por haber legitimado la esclavitud . Al calificar este legado como una “herida en la memoria cristiana", nuestro sumo pontífice reconoció explícitamente la responsabilidad institucional del papado al haber autorizado en el pasado a los soberanos europeos someter a poblaciones originarias y africanas. Para avanzar desde la reflexión pastoral hacia propuestas concretas dentro de las comunidades eclesiales, debemos tener en cuenta tres dimensiones que son fundamentales: verdad y memoria histórica, reparación moral y pastoral, y justicia social contemporánea. Para la Pastoral Afroargentina, estos ejes son de suma importancia para visibilizar, dignificar y restituir los derechos de las comunidades de afrodescendientes y africanos en el país, así como para conectar la fe cristiana con la lucha por la equidad social.

Desde la perspectiva de la verdad y la memoria histórica, consideramos que el perdón papal sienta las bases para examinar críticamente los documentos que justificaron la colonización como las bulas del siglo XV. Desde las diócesis y parroquias esto abre espacios para una catequesis y una formación teológica que no oculten los errores del pasado. Este eje busca romper el mito de la «desaparición» del afroargentino y rescatar su papel protagonista en la construcción de la identidad nacional, lo que requiere una mayor visibilidad; es decir, combatir la narrativa histórica que afirma que en Argentina no hay población negra o que esta se extinguió en el siglo XIX. Se trata de un llamamiento para reconocer las aportaciones culturales, sociales, económicas y religiosas de la comunidad afro desde la época colonial hasta la actualidad.

El Papa León XIV relacionó explícitamente los pecados del pasado con los desafíos éticos actuales y advirtió sobre las “nuevas formas de esclavitud y colonialismo” asociadas a la economía digital, la explotación laboral y la deshumanización tecnológica. Por tanto, la respuesta eclesial debe incluir una firme condena de la trata de personas y de la precarización laboral. Desde la Pastoral Afroargentina se aplican los principios de la Doctrina Social de la Iglesia a la realidad socioeconómica y política de las comunidades afroargentinas y de los migrantes africanos. El objetivo es combatir el racismo estructural denunciando y erradicando la discriminación que dificulta el acceso a empleos y salarios dignos, a una vivienda digna, a la salud y a una educación de calidad. 

Como sacerdote, siento que mi desafío es tender puentes y propiciar que estas disculpas oficiales se traduzcan en procesos locales de reconciliación que fomenten la justicia social que los últimos magisterios desarrollaron a través de la Doctrina Social de la Iglesia.

Manuel de Luján : una figura central en la historia de la fe argentina

APU: ¿Cuál es la historia y la relevancia que tiene la figura de Manuel para la devoción a la Virgen de Luján?

PJB: Según el acta de venta, se llama Manuel Costa de los Ríos (1604-1686). Aunque es más conocido como el Negrito Manuel, hoy lo llamamos Manuel de Luján. Fue un hombre esclavizado de origen africano, del Reino de Angola, y es un pilar fundamental de la devoción a la Virgen de Luján, gracias a su testimonio y entrega. De hecho, sin él no existiría Luján, la capital nacional de la fe que conocemos hoy en día . Manuel no sólo fue testigo del milagro de la carreta (1630), sino que también fue el promotor de la devoción a la imagen de la Inmaculada Concepción que se quedó en Zelaya, departamento del Pilar. El navegante y traficante de esclavos André João (Andrés de Juan) llegó al Río de la Plata acompañado de otras personas, entre ellas Manuel, y en su carreta trasladaba dos imágenes marianas encargadas por Antonio Farías de Sáa. Una de las dos imágenes se quedó milagrosamente en la hacienda de Bernabé González Filiano, y Manuel se quedó con ella. La custodió, encendiendo su lámpara y curando diferentes enfermedades con el aceite que salía de ella, hasta que su devoción se hizo famosa y una mujer llamada Ana de Matos decidió comprarla al párroco de la catedral de Buenos Aires.

Cuando la imagen fue llevada a las tierras de Ana de Matos, donde hoy se levanta la Basílica Nacional de Luján, los devotos afirmaban que regresaba sola a Zelaya. Sin embargo, se sospecha que, en realidad, eran los peregrinos quienes seguían yendo al lugar donde se encontraba Manuel para curarse de sus dolencias. Esto impulsó a Ana de Matos y a los nuevos fieles de la Virgen a decidir llevar también a Manuel a Luján. Ante esta intención, los dueños de la hacienda donde se había quedado reclamaron a Manuel como “su propiedad” ante la justicia. Manuel rechazó enérgicamente la reclamación y se defendió afirmando: «Soy de la Virgen, nomás». Para resolver el litigio legal, los devotos y la propia Ana de Matos reunieron dinero (registrado en un documento de 1674 por un valor de 250 pesos) para “comprarlo” y ponerlo al servicio exclusivo de la Virgen.

Manuel custodió durante más de cincuenta años la pequeña imagen de terracota en la capilla primitiva de barro y paja, conocida como la Capilla de Montalvo. Montalvo era un sacerdote de Buenos Aires, al que Manuel invocó para que la Virgen lo curara, ya que los médicos lo habían dado por moribundo. Manuel recibió a los peregrinos y atendió a los fieles hasta su fallecimiento en 1686. Según los historiadores de Luján, fue enterrado junto al altar de la capilla, a pesar de ser laico.  

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Pastoral Afroargentina
Foto: Pastoral Afroargentina

APU: Es realmente emocionante conocer esta historia de resistencia y fe. Como afrodescendiente argentina, ¿qué significa para vos Manuel de Luján y qué te gustaría que quienes lean esta historia se lleven en este Dia Nacional de los Afroargentinos y la cultura afro? 

TB: Manuel es mucho más que una figura vinculada a la historia de la Virgen de Luján. Representa una parte fundamental de la memoria afroargentina, de nuestra identidad y de la historia de la Iglesia en nuestro país. Para comprender su historia, tenemos que situarnos en el siglo XVII, durante el período colonial, cuando la esclavitud formaba parte del sistema económico y social. Miles de personas africanas eran arrancadas de sus territorios, separadas de sus familias y trasladadas por la fuerza a América. Manuel fue uno de esos hombres africanos que llegaron esclavizados al Río de la Plata.

Hay un aspecto de su historia que considero fundamental: Manuel no fue solamente un cuidador, sino también un protagonista de la construcción de una de las expresiones de fe más importantes de nuestro país. Sin embargo, no podemos olvidar que era un hombre privado de su libertad por el sistema esclavista. Incluso en 1674 fue objeto de una operación de compraventa para que continuara al servicio de la imagen. Esa contradicción nos muestra la dureza de la sociedad colonial. En este sentido necesitamos recuperar su humanidad: reconocerlo como un hombre africano, con identidad, espiritualidad, dignidad y una historia propia, y no reducirlo solamente a la condición de esclavizado o servidor.

Por eso, desde la Pastoral Afroargentina, creemos que hablar de Manuel de Luján también es hacer memoria y justicia histórica. Queremos que su historia se enseñe en las escuelas, en las comunidades y en los espacios religiosos, y que las nuevas generaciones puedan conocerlo, reconocerse en él y comprender que su presencia también forma parte de la historia de la fe en nuestro país.

APU: Padre Juan, ¿en qué situación se encuentra actualmente el proceso de reconocimiento religioso de Manuel de Luján y qué pasos deberían cumplirse para que pudiera ser declarado beato? 

PJB: Tras 400 años, la Iglesia católica ha iniciado formalmente su proceso de beatificación, reconociendo que su vida de fe y servicio es un ejemplo a seguir. Manuel es el primer esclavizado argentino en camino a los altares. Este proceso del Siervo de Dios, Manuel de Luján, tiene un enorme significado teológico y también actúa como motor de transformación e inspiración para la Pastoral Afroargentina.

Esta causa histórica tiene varias consecuencias y líneas de acción pastoral. Por un lado, representa una reparación simbólica hacia la memoria de la comunidad afroargentina, ya que su figura contribuye a desmontar el mito de la «desaparición» de la población negra en el país y demuestra que las raíces africanas están presentes en la identidad y la fe nacionales desde el período colonial. También nos inspira a promover expresiones de fe y celebraciones litúrgicas que incorporen y reconozcan la matriz afro, validando la diversidad cultural dentro de la Iglesia católica argentina. Manuel, que fue víctima del tráfico de personas y despojado de sus derechos civiles, encontró su libertad en su consagración mariana: «Soy de la Virgen, nomás». Su historia es, además, un símbolo de dignidad frente a las situaciones actuales de exclusión, marginalidad y trata de personas.

Por otra parte, el hecho de que un laico pobre y esclavizado haya sido el primer custodio de la Patrona de Argentina permite reivindicar el protagonismo de los laicos y el papel fundamental de las periferias en la vida de la Iglesia, fortaleciendo el trabajo de los agentes pastorales en las comunidades más vulnerables. Este reconocimiento también impulsa la investigación histórica y la catequesis. Es necesario revisar los manuales y los contenidos catequísticos para narrar el origen del milagro de Luján, en 1630, desde una perspectiva que no se centre exclusivamente en los terratenientes coloniales, sino que reconozca a Manuel como el primer apóstol y promotor de esa devoción popular. Su figura tiene un impacto social y eclesial. Manuel es el tatarabuelo de la religiosidad popular y mariana argentina.

APU: Cuando llegue el momento ¿Considerás que su beatificación puede contribuir a visibilizar lo afrodescendiente en la religiosidad popular argentina?

TB: La posibilidad de que sea reconocido como beato nos llena de emoción y nos conmueve, porque recuerda que la santidad también nace de la humildad, del amor y de la entrega cotidiana. Manuel es parte de nuestro pueblo afrodescendiente, de nuestras raíces y de nuestra fe. Aun recuerdo con mucho cariño aquel mensaje que nos envió el Papa Francisco, “Que la Virgen los cuide, que el NegrIto Manuel interceda por todos ustedes”. Que así sea, amén.