La poesía bebe de una nostalgia soltada por “Una luz celeste”, lo nuevo de Diego Colomba

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    Diego Colomba
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La poesía bebe de una nostalgia soltada por “Una luz celeste”, lo nuevo de Diego Colomba

10 Junio 2026

Un friso donde se pintan las acciones del territorio campestre: los quinteros, los hortelanos, las comadres que venden huevos en cestillas de mimbre, la labor diaria, la sed que solo calma la canilla. Eso es Una luz celeste (2025, editado por Barnacle), de Diego Colomba. Es un beber de una nostalgia soltada en esta luz celeste para que acabe un mundo y otro viva, para que fragüe día a día la vida verdadera.

Así, soltados en esta brisa campestre, se suceden las acciones entre el ente corpóreo y el externo de un mundo del trabajo en el lugar, una naturaleza obligada trabajada entre los olores, la pasión y la necesidad de algo o de nada, el lóbrego trabaja mientras trabaja a golpes de sol y de agua comulgando días para aprender la muerte.

Todo se va acumulando para ser costra, alma de piedra, canción que rompe la cáscara para morder y no pensar porque es perder energías, en un olvidar para no tener memoria y vaciarse para darle un espacio al alma.

La vida vegetal, la animal tienen espacio, se diseminan por el poemario haciendo una suerte de escenografía viviente, señal de otras cosas como una bienvenida sabiduría. El tiempo y el espacio se cosechan, soportan el vacío, la espera de una verdad de mundo.    Una prosa poética donde habla la naturaleza y lo humano de la vida laboral del campo donde el mundo parece mentira y la vida inverosímil, en un documental que el poeta narra, filma, poetiza verso a verso, escena a escena, donde todo se come, se huele, se traga.

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Tapa una luz celeste

Diego Colomba nació en San Nicolás (provincia de Buenos Aires) en 1972 y vive en Rosario desde 1990. Es profesor y licenciado en Letras, doctor en Humanidades y Artes, con mención en Literatura. Colaboró con reseñas, notas y entrevistas en el periódico El Eslabón, los diarios El Ciudadano y Redacción Rosario, el suplemento Señales del diario La Capital y la revista Diario de Poesía. Dirigió el sitio web de prensa literaria Letrascosmos. Es uno de los responsables del Salón de la Lectura, sección de escritores del banco sonoro Sonidos de Rosario (http://www.sonidosderosario.com.ar).

Publicó Letras de rock argentino (Editorial Académica Española, 2011), Baja tensión (Rosario, Editorial Municipal de Rosario, 2012, mención en el Premio Municipal de Poesía Felipe Aldana 2011) Una luz celeste y Mesa de novedades. Poesía y narrativa del presente (Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral, 2012, premio obra inédita del Concurso Provincial de Ensayo Juan Álvarez 2011).

En Una luz celeste, todo se aprende en un rozar permanente, así el verso amarrando a materias de expresión crean un sistema arborescente estético en normas, derechos, deberes de lo natural, lo propio hecho lenguaje, prosodia lineal de piezas compatibles con la mecánica laboral y mental campestre que un yo fílmico va documentando.

En una conformación de modalidades expresivas a partir de huellas, marcas, de un territorio existencial de lo propio en un movimiento incesante que pone en relieve lo que salta a la luz, lo que atraviesa a todos en encuadres que crean un paradigma estético humano campestre.

Se trabaja una transversalidad labrador /campo en todas sus armonizaciones y mutaciones, una verdadera autopoiesis/ hipertexto de lo campestre. Hay una interacción cósmica campo/cielo/universo existencial/ atemporal, todo es cuestión de mirar dice el campesino pero siempre la verdad está del lado de la muerte.

El yugo, la carne de yugo de una vida dura cuando el calor se va del mundo, y todo es luchar, apretar los dientes trabajar. Porque sin imaginación es la soledad absoluta.

El ecosistema se visualiza constantemente en este mundo: si la lluvia moja o no la tierra, el viento, la luz, frio-calor, un Dios presente, un Apuleyo que sabe remover la tierra para la siembra, un manual de la siembra y la siega, un aprendizaje de los sentidos en un sensorio llamado campo y cielo.