La voz del padre en “Vida de Horacio”, de Mercedes Halfon

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    FOTO: Catalina Bartolomé
INFORME DE UN DÍA

La voz del padre en “Vida de Horacio”, de Mercedes Halfon

11 Febrero 2024

“Sobre la mesa que estudiaba mi padre, ahora, escribo”. Dice, Mercedes Halfon. Me pregunto: ¿Cuánto hay del padre en el origen de la escritura?

La autora en Vida de Horacio emprende este recorrido, un camino por el lenguaje familiar que la lleva también a reconstruir su historia y la de su escritura.

Un trasvasamiento generacional que parte de la letra manuscrita del padre en los afiches a la letra con la que la hija describe ese momento. Quizá en la misma mesa donde desplegaba sus afiches y plasmaba no solamente un aviso sino un compromiso con la pasión por enseñar. 

En esa mirada infantil que observa y acompaña se va diseñando una gran ventana por donde mirar el mundo. 

Mercedes Halfon en Vida de Horacio trabaja con la memoria como lo hace un biógrafo. Toma la materia prima y la moldea, la combina a la perfección, me imagino a un cocinero concentrado armando con detalle la Mise en place, y en esa confluencia de elementos, la voz adquiere la excelencia de la preparación. 

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Mercedes Halfon, también periodista, sucumbió a los gajes del oficio y se enfrentó a la entrevista más importante: su padre, Horacio, durante un largo tiempo. 

De ese registro está hecho este libro.

Previo a entrevistar a una persona, el/la periodista investiga profundamente, de allí el esquema, el sentido y el concepto del intercambio. ¿Cómo se ordena ese inventario cuando el entrevistado es tan cercano? Sin embargo, ella hace un extrañamiento en ese proceso: ¿Quién era el padre antes de conocerlo? ¿Qué lo movía a hacer determinadas cosas? ¿Cuáles eran sus pasiones? ¿A qué respondían sus actitudes? Un ejercicio fascinante para hacerle a los padres y conocerse a sí mismo a través de ellos.

A partir de la entrevista, la autora regresa a momentos determinados, a secuencias que ella misma vivió pero que empieza a entender luego de escucharlo. Esta fuente documental le permite retener los detalles y reconstruir una época. 

Vida de Horacio es una gran constelación que se lee desde distintas dimensiones, una es la mirada histórica, leo la vida de Horacio pero también reconozco un contexto que me permite situarme en un acontecimiento del país. Y aludiendo a una suerte de paradoja Horacio es historiador, lo cual genera que el libro transite por esa disciplina con naturalidad pero con un poder magnífico de transformación, en algún punto como lectores también asistimos a las clases de Horacio. 

Con saltos temporales que cuentan la vida en presente, la escritora va y vuelve desde su infancia a la infancia de su hijo en la actualidad, y el vínculo con el abuelo, esta traspolación nos permite participar de una transferencia familiar de una generación a otra. 

En algunas familias lo no dicho traza el árbol genealógico, entonces los ancestros dejan pistas para que las futuras generaciones vayan develando, en esta familia la circulación de la palabra  pareciera ser vital, los relatos contados, las bibliotecas, las clases, las anécdotas, la letra manuscrita de los carteles que hacía Horacio para promocionar la escuela donde trabajaba. 

A medida que escribe Mercedes también encuentra en sus procesos creativos parte de esas acciones que observaba.

“Pienso que la letra en esos afiches es heredera de todas esas letras”.

“Todas las familias -y las parejas y los grupos de amigos, que también son familias-guardan hacia adentro un lenguaje común”.

Entre los tópicos que comprende el libro hay uno que me conmovió particularmente: la militancia como vocación, como elección, como forma de vida. La manera en que el padre la trae y en que la hija pregunta. Lo que queda de esa respuesta:

“Por qué alguien se convierte en peronista es un misterio”.

Leo Vida de Horacio y pienso en libros maravillosos como los de Eric Hobsbawm y esa perspicacia para contar la historia a través de su vida privada, El corazón del daño y la capacidad de María Negroni para aunar el origen del lenguaje con su madre, Vivir y traducir de Laura Wittner y la belleza para describir la fusión entre la vida personal y el proceso creativo, Léxico familiar de Natalia Guinzburg y así podría seguir; entonces me pregunto cuál es el factor común que encuentro. Mercedes tiene instancias donde lo menciona con maestría: “Todas las familias -y las parejas y los grupos de amigos, que también son familias-guardan hacia adentro un lenguaje común”. Esos lenguajes que irrumpen de la voz del escritor para mostrarnos universos nuevos.

La música, la historia y la escritura  confluyen en este libro con el entramado de la memoria. Esa caminata que lleva el ritmo del tango mientras Horacio habla con la hija, donde la hija descubre la parte desconocida del padre y concluye: “En todas las vidas creo que hay muchas vidas”.