Una locomotora llamada deseo: "La fabricó un argentino y acá nadie lo sabe"

  • Imagen
    Argentina durante las pruebas.
    Argentina durante las pruebas.
FERROCARRILES ARGENTINOS

Una locomotora llamada deseo: "La fabricó un argentino y acá nadie lo sabe"

14 Junio 2026

El periodista y escritor bonaerense Federico Tártara investigó esa historia y la convirtió en su primer libro, "Una locomotora llamada deseo", dedicado a la locomotora Argentina y a su creador, el ingeniero Livio Dante Porta.

“Fue el símbolo de una época, admirada por el mundo, con varios intentos de rescate pero alguien metió la cola y la hundió aún más en el olvido", cuenta Tártara.

Agencia Paco Urondo: ¿Por qué un libro sobre una locomotora argentina?

Federico Tártara: Como tantas cosas, primero entró por los ojos. Una madrugada, hace varios años, me crucé con la fotografía que la toma de frente, la del Archivo General de la Nación, y eso me despertó una fascinación que movilizó hasta el día de hoy. La estética de esa locomotora me voló la cabeza, fue un impacto muy fuerte. Esa mezcla de ciencia ficción con estética soviética, y más cuando me puse a pensar que esa máquina seguramente habría pasado por pueblos similares al mío, la sorpresa de verla en acción. Cine, como dicen ahora.

Luego, una vez pasada la emoción inicial, esa cautivación, me metí de lleno a estudiarla, a saber qué había pasado, y fue demoledor conocer cuál había sido su final. Pero el inicio fue emocional: fue el impacto ante una obra maestra, una obra de arte, fue admirarla como se admira una pintura.

También mientras avanzaba con la investigación encontré mucha fake news o, mejor dicho, distintos artículos periodísticos que fueron escritos mediante IA y que tienen errores terribles: por ejemplo, la locomotora nunca estuvo en Córdoba, el ingeniero Porta nunca vivió en Córdoba ni lo atacaron nacionalistas, nunca funcionó con trenes de pasajeros… esas notas con IA. Es más, la revista Billiken hizo un video donde cuentan la historia, pero no mencionan al ingeniero Porta. Entiendo que solo se trataba de views aprovechando la imagen de la máquina, pero no nos podemos quedar con eso. Por eso el libro. 

Finalmente, como había muy poco sobre este tema, me surgió esa idea tan bella: una historia que merece ser contada. Y, a poco de comenzar, lo conocí a Shaun Mc Mahon, un galés discípulo de Porta que terminó viviendo en Argentina, y trabajando con su maestro. Un tipo sensacional que me fue guiando en la investigación y me pasó bibliografía específica, muy técnica. Le tomé mucho cariño, falleció en 2021.

Le dedico este libro, y en cierta forma traté de homenajearlo. 

APU: ¿Fue solo una puesta en escena o fue una locomotora que llegó a funcionar de verdad?

FT: Fue muy real: estuvo tirando vagones de carga durante más de una década en el Ferrocarril Belgrano, aquel que iba a Mirapampa y otro ramal que terminaba en Olavarría. Y antes de la exposición en el centro de Buenos Aires, rompió todos los récords de velocidad y potencia; incluso, Porta decía que podría haber marcado mucho más si las vías hubiesen estado en mejores condiciones. Pensemos que era una locomotora de tracción a vapor en la posguerra.

La principal invención de Porta fue un sistema que bautizó como la “Gasogena" (GPCS), y que se materializa ya en esta máquina, es la primera en la que se aplica. De esta forma se lograba una eficiencia en la combustión de la locomotora. Esta invención recorrió el mundo. Y lo hizo un argentino, algo que se desconoce en nuestra Nación.  

APU: ¿Cuál fue la relación de Porta con Perón o con el peronismo?

FT: Encontré una relación ambivalente. No quedan dudas de que el peronismo, desde su maquinaria estatal y concretamente a través de un crédito del Banco Nacional de Desarrollo, posibilitó la financiación de la máquina, de un proyecto que lideraba un joven ingeniero Porta. Su hijo Alejandro, que escribió el prólogo de mi libro, también me dijo en una entrevista que "en la máquina está la mejor versión del peronismo".

Pero también hay un hecho que provocó una profunda conmoción en la familia Porta. Cuando la máquina estuvo exhibida en Diagonal Norte, una noche, manos anónimas —esto me lo contó Alejandro y también lo contaba su mamá— cambiaron de forma autoritaria los nombres de la Locomotora (en principio Argentina, y luego Presidente Perón), le impusieron unas placas de propaganda peronista sin el permiso de Porta. Esto lo afligió muchísimo.  

APU: Hay dos hechos que impactan del libro: cuando se plantean recuperarla utilizando camiones y armas, y luego las conspiraciones, que son muchas… una historia de película.

FT: Sí, lo primero lo pude confirmar: existió esa historia. De todas maneras, entiendo que fue más un arrebato por la bronca que les producía a estos héroes ver cómo la máquina era desguazada. Esto debe ser una impotencia muy grande, más cuando te das cuenta de lo que tenés enfrente y el amor que podés sentir por eso.

Antes, en 2002 se filmó una película en Uruguay que cuenta una historia similar, de un grupo de ferroviarios que "secuestran" una locomotora para que no la usen en Hollywood. Se llama “El último tren”. Como se ve, otra vez el cine.

Y en relación a las conspiraciones: Lo que encontré ahí adentro prefiero que cada lector lo descubra por su cuenta. Están los hechos, están las fuentes, y está mi mirada. El libro hace el resto. Fue el símbolo de una época, admirada por el mundo, con varios intentos de rescate pero alguien metió la cola y la hundió aún más en el olvido. 

APU: El negocio de los hidrocarburos…

FT: Totalmente. Porta siempre se opuso, siempre fue un ferviente defensor de la tracción a vapor y con carbón de baja calidad como el de Río Turbio, pero fue modificando las máquinas para que pudieran adaptarse a este tipo específico de mineral. 

Fue enorme la sabiduría de Porta, su visión tan a largo plazo: ya de forma temprana venía viendo las sucesivas crisis de los hidrocarburos, y los norteamericanos lo llaman a comienzos de la década del '80 y vive unos largos años allá, buscando una alternativa para los ferrocarriles de EEUU. Y la década siguiente lo encuentra en Cuba, trabajando para conseguir una alternativa en la isla porque atravesaban el Período Especial y no tenían petróleo. Y logró cosas impensadas con muy pocas herramientas y escaso personal calificado. 

Pensemos todo esto en nuestro marco actual geopolítico, con el barril de petróleo que depende de las guerras de medio oriente y, en principio, con un mundo que nunca más volverá a ser como lo era. 

Volviendo a la pregunta inicial, en el libro cuento con datos concretos cómo esa locomotora Argentina quedó de buenas a primeras a la intemperie, y también es muy impresionante cómo desde que la "descubren" termina, en poquísimo tiempo, reducida. 

Imagen
Porta en Cuba, 1994.
Porta en Cuba, 1994.
"Esta historia, nos tiene que despertar una mirada hacia el futuro, hacia el desarrollo, hacia la ciencia, la técnica, la industria nacional y, finalmente, la soberanía".

Yo voy en trenes

APU: ¿Qué pensás del sistema ferroviario de nuestra Nación? ¿Qué reflexión hacés?

FT: Sabés lo primero que considero: que el tren, los ferrocarriles, son soberanía, y que eso no se discute. No puede haber debate posible sobre trenes sí o trenes no. Al día de hoy —ferrocidio mediante— el tren sigue llegando a todos los rincones de la Nación. 

Por ejemplo, tenemos un tren de carga y logística que recorre casi todo el norte y llega a Buenos Aires, y uno de pasajeros que atraviesa la Patagonia. Estos casos me emocionan, porque más allá de todo lo que pasó, el tren sigue firme. Y aún hoy tenemos uno de los sistemas férreos más importantes del mundo.

Entonces, por el contrario, se trata de recuperar, de consolidar, de abrir más que cerrar ramales. Y, también, vemos cómo lo hace el mundo con los trenes de alta velocidad. 

Después, hay una cuestión muy concreta que me parece importantísima: la cuestión federal, la conectividad de los pueblos. Cuando el tren vuelve, la gente se junta en las estaciones con banderas argentinas para recibirlo. Esto es lo más importante. 

APU: ¿Qué pensás de la compra de material rodante a China: locomotoras y vagones?

FT: Lo primero que pienso es: así como fueron los británicos, hoy pueden ser los chinos quienes nos transfieran la tecnología necesaria, que por supuesto tiene que estar acompañada por una mejora significativa de las vías. Ahora, lo importante es que después nos desarrollemos nosotros. El tren crece en todo el mundo, los grandes ferrocarriles continúan operando.

La tecnología se puede importar. Lo que no se puede importar es la decisión política de desarrollarla después.  

APU: ¿Por qué Una locomotora llamada deseo?

FT: Gonzalo Chaves, un historiador peronista a quien conocí y admiro, siempre utilizaba esta frase pero en relación a la película. A mí me gustó sobre todo esta idea de deseo, porque el deseo te permite mirar al futuro. Quienes escribimos sobre el pasado siempre nos vemos tentados por aquella famosa frase "todo tiempo pasado fue mejor", y eso inevitablemente te lleva a una parálisis, porque quedás entrampado en aquello como si fuera perfecto e irrepetible.

Entonces esa locomotora, esta historia, nos tiene que permitir —al menos a eso aspiro— que quien la lea despierte una mirada hacia el futuro. Una mirada hacia el desarrollo, hacia la ciencia, la técnica, la industria nacional y, finalmente, la soberanía. No puede ser que esta locomotora la haya fabricado un argentino y acá nadie lo sabe. 

Me quedó muchísimo de Porta, que realmente fue un hombre de ciencia muy destacado, estudioso, obsesivo, requerido por todo el mundo, pero que sin embargo nunca perdió su humildad ni su dedicación, eso de calzarse el overol y trabajar como uno más en la fosa. Y algo que me dijo Alejandro, su hijo, a quien le estoy muy agradecido: su padre tomaba a la ciencia como algo que sirve para hacer feliz a la gente. En el marco de los tiempos aciagos que vivimos, esta postura me parece de una potencia tremenda.

Una locomotora llamada deseo, edición del autor, 2026, 116 páginas.

Se puede conseguir en las redes del autor: www.facebook.com/fedetartara
Retiro gratuito en CABA, La Plata, Pehuajó y Trenque Lauquen.
Envíos a todo el país por Correo Argentino. Se aceptan todos los medios de pago.

 

Imagen
Fede Tártara
Federico Tártara y su nuevo libro "Una locomotora llamada deseo" (2026).