El rol del periodismo militante en la construcción de memoria: análisis sobre Agencia Paco Urondo
A partir del Movimiento Nacional Justicialista y la militancia en general se genera una construcción de conocimiento que, en el campo popular, desarrolla diferentes expresiones. Una de ellas es el periodismo militante, lugar en el que surge la Agencia Paco Urondo (APU). Un recorrido por su historia, su estructura interna, miembros y seguidores de la misma, nos servirá para establecer la importancia de este tipo de medios en la construcción de la memoria social y colectiva.
La militancia organizada es la llama de la memoria. APU tiene un proceso de aprendizaje y formación política que viene del testimonio de viejos compañeros de la JP de los 80, con su propia trayectoria, historia y su revinculación de militancia, lo cual se transformó en un legado a jóvenes militantes del período kirchnerista. No creemos desacertado decir que es “hija” de aprendizajes de todo ese derrotero colectivo.
Más allá de acompañar a los reclamos históricos de los organismos de DDHH, APU es una organización política, con una construcción propia de sentido de la Historia y una construcción más amplia: en ella se reúne la memoria de la militancia organizada, herederos de los viejos esquemas de la JP, pero que intentan saldar muchas de aquellas discusiones.
La Agencia Paco Urondo (APU) surge en octubre de 2005 dentro de la secretaría de prensa del Movimiento Evita, transformándose con los años en organización política comunicacional, con las herramientas digitales de la época. Los orígenes nos remontan a la crisis política, económica e institucional de finales del siglo XX en Argentina y la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada.
Kirchner, el 25 de mayo de 2003 y con el 22% de los votos, inauguró un dispositivo de acumulación exitoso que modificó el rumbo de los sectores más castigados por las políticas del orden conservador imperante. El nuevo rol de agente social activo del Estado llevó a resignificar el lugar de los medios de comunicación y a asignar a las organizaciones sociales un papel destacado en el nuevo escenario político.
La adhesión del Movimiento Evita al kirchnerismo es la punta de lanza para comprender las condiciones de existencia de la Agencia Paco Urondo. Otros actores que abonaron la discusión acerca del rol social de los medios fueron la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat (FTV), el Movimiento Barrios de Pie y, un tiempo después, La Cámpora.
Cuando la revista en papel resultó insuficiente para llegar a todos los puntos del país donde había organizaciones afines al Movimiento Evita, se avanzó en el formato digital.
Contemporáneamente a la generalización del uso de la internet y nuevas tecnologías de la información que modifican los sistemas de información y comunicación, nace la Agencia del Movimiento Evita con el nombre de Paco Urondo, en honor al poeta, periodista y militante de la organización guerrillera Montoneros, asesinado por la última Dictadura Cívico Militar. En el comienzo no había producción propia de notas, era solamente la difusión de noticias vinculadas al movimiento.
A principios del 2007 asume la dirección José Cornejo y se incorpora como miembro fundamental Enrique de la Calle. Ambos fundadores, ejercen (desde entonces) el manejo de APU, acompañados por una Mesa de Conducción. La actual está conformada por Santiago Asorey, Ludmila Sueiro y Analía Ávila.
Fue el incidente conocido como “Conflicto del Campo” y “La 125” el que hizo evidente que ciertas corporaciones mediáticas plantearan una postura política en el conflicto a partir del “Clarín miente”. Eso llevó a que personas interesadas en la comunicación se acercaran a medios como APU e implicaran exponencialmente en su crecimiento hasta llegar al punto en el que pasó de ser un medio de comunicación político a una organización política que haría comunicación.
Periodismo militante: concepto y alcances
Cuando hacemos referencia a este tipo de periodismo quizás no quede claro si se trata de militantes políticos que se acercan al periodismo o de periodistas profesionales que hacen política o comunican exclusivamente contenido político. En realidad se trata de una unión de ambas y se puede observar una conjunción de intelectuales, profesionales, docentes y trabajadores que, con la ideología como punto en común, encuentran tierra fértil para desarrollar pensamientos bajo alguna forma comunicacional. Los que nos expresamos a través de APU no nos limitamos a contar noticias, sino a hacer una interpretación de la realidad desde un espacio donde luchar y ejercer la militancia. Eso es justamente lo que define su identidad.
Es fundamental comprender el concepto de “identidad militante” como para entender el sentido de pertenencia y la identificación con un proyecto que apunte a intentar alcanzar una síntesis, a fin de saldar los desencuentros históricos del movimiento nacional y popular. A pesar de los lazos que pudieron tejerse postdictadura, no impiden que haya una discusión permanente hacia el interior de esas identidades.
Normalmente en APU se van publicando editoriales que marcan las líneas por donde se intenta iluminar la realidad y son fruto del debate de los integrantes de la organización. A modo de ejemplo, en enero de 2014, se publicó una cuyo título era: Una devaluación antipopular, Era gobierno de Cristina, decididamente apoyado por APU; no obstante se puntualizan consecuencias negativas ante esa política y quienes serían sus destinatarios: “El escenario se torna más complejo de analizar cuando es un gobierno popular el que decide utilizar un instrumento económico antipopular para reordenar y darle más competitividad a la economía. El kirchnerismo, como movimiento que lleva adelante los destinos económicos del país, cuenta con algunas herramientas como para poder amortiguar los resultados que acarreará esta decisión: Asignación Universal por Hijo, el reciente plan lanzado Progresar, la suba del Salario Mínimo Vital y Móvil, el aumento de las jubilaciones y las paritarias”. Esta publicaciones determina un encuadre o enfoque a través del cual se mira la realidad sobre la cual se informa” (Una devaluación antipopular, solicitada Agencia Paco Urondo, 26 de enero de 2014)
Luego de la derrota electoral y la ausencia de líderes o conductores para el movimiento, bajo el título ¿Quién va a conducir el peronismo ahora?, se refleja el sentir y la preocupación del pueblo en un escenario de incertidumbre en el que se plantean las siguiente pregunta: ¿Qué significa el peronismo hoy y qué proyecto de Nación ofrece a los argentinos y argentinas? Sin dudas se reconoce una crisis interna que tal vez abra paso a una nueva oportunidad.
Sin duda estamos ante una profunda crisis orgánica y de representación de la que no ha surgido aún una alternativa clara que apunte a cubrir las expectativas de los votantes, ya sea en candidatos o proyecto político.
No obstante, nunca dejaron de darse debates “incómodos” que problematizan ciertos conceptos afianzados en el lector, como cuando se reivindicó orgánicamente y mediante un editorial, la figura de Rucci. En un artículo de 2011 titulado ¿Por qué volvemos sobre Rucci?, se hace referencia a una conclusión sobre el lugar que APU asigna a el exsecretario de la CGT en el peronismo histórico, luego de analizar la época y otros actores políticos y como una forma de ordenar los debates que se presentan de ahí en más.
Esta aclaración fue necesaria ya que desde APU se reconoce al movimiento obrero organizado como la columna vertebral del movimiento peronista, reivindicando el rol de la CGT y las organizaciones sindicales. Muchos miembros orgánicos de la Agencia actuales o anteriores son militantes gremiales en distintos sindicatos como UPCN, ATE, SITRAJU, Sindicato del Cuero, UOCRA, UEJN (Unión de Empleados Judiciales de la Nación), etc.
Nunca dejaron de darse debates “incómodos” que problematizan ciertos conceptos afianzados en el lector.
Perfil del lector y consumidor del contenido de APU
La Agencia ofrece, además del portal digital, un programa de stream en Gelatina, dos programas de radio en AM 530 y en la FM La Patriada, además de un programa de TV en Extra. Cuenta con 130000 seguidores en Facebook, 44500 en IG, el canal de difusión de whatsapp, se envían correos diarios a miles de cuentas y crecen las audiencias de los vivos continuamente.
Hay varias características que podríamos destacar del seguidor de APU, más allá de lo ideológico, sino enfocado hacia un estilo periodístico: prefiere los medios alternativos, buscar un análisis desde la horizontalidad, ser parte de un discurso que responda a sus aspiraciones y necesidades.
En el campo de los sentidos y de la memoria, la batalla es permanente y es a través de alguna expresión cultural que una persona puede sentirse interpelada a indagar sobre la vida de personajes o acontecimientos que desconocía.
Por otro lado, las obras literarias, relatos, documentales, representaciones teatrales, etc., de acontecimientos e historias locales, familiares, cotidianas como las que han sufrido cientos de argentinos en la época de dictadura, se salvan del olvido y pueden llegar mucho más lejos en cuanto a su difusión.
Estos aportes nos referencian como militantes del campo nacional y popular, el cual quiere defender y expandir. Es la cultura como identificación y establecedora de puentes hacia los lectores. Tanto las voces narrativas como las propuestas estéticas van a construir la identidad o identificación individual y colectiva del lector mediante su participación reflexiva y crítica.
Cómo se construye la memoria social desde el periodismo militante
¿Cuál es el método para lograr que los seguidores de la Agencia internalicen y se identifiquen con esa mirada, ese enfoque que nos define orgánicamente? ¿Cómo proponer debates incómodos para llegar a nuevos consensos que sirvan para avanzar y no provocar una cancelación, que aquellos quienes no se sientan identificados dejen de seguirnos?
Para llegar al punto de poder desprender conclusiones de nuestro análisis, se utilizan los siguientes métodos:
- Observación: se realizará un recorte de publicaciones para analizar en contexto coyuntural.
- Entrevistas: de miembros orgánicos, colaboradores y lectores.
Artículos que analizan, desde el presente, hechos del pasado
66 años de los Fusilamientos: “Mi mensaje para los jóvenes es que redescubren la historia de la resistencia peronista”. Artículo referido a los fusilamientos de José León Suárez, crimen que quedó para siempre cristalizado en Operación Masacre, de Rodolfo Walsh. Sabemos que es un texto cuestionado por familiares de alguna de las víctimas, por ejemplo Daniel Brion, ya que no refleja la condición de militancia de esos hombres que fueron detenidos la noche del 9 de junio en la localidad de Florida Oeste.
En este caso, la entrevista es a Berta Carranza, una de las hijas del obrero fusilado por la dictadura de Aramburu, Nicolás Carranza. Ella es una militante de la memoria ya que todas sus acciones están destinadas a que se conozca la historia de su padre y sus compañeros, recuperando las banderas del peronismo histórico. Desde nuestra actualidad podemos encontrar algunos puntos en común, es un tiempo de resistencia y de retroceso de derechos; los frentes de lucha que se abren a partir de esta realidad que no vamos a entender de la misma manera sino nos asumimos como continuadores de aquellos reclamos.
El mismo tema tratado periodísticamente por un medio hegemónico y por APU. Elegí lo que trascendió como La Masacre de Ezeiza. Al cumplirse los 50 años de aquel suceso, Infobae cumple con la efeméride de recordarlo y puntualiza sobre la conocida foto del hombre que es izado al palco de los pelos, la suerte que corrió. La referencia concreta al enfrentamiento es la del periodista impersonal que reúne en su nota material ya publicado, similar al de años anteriores, se limita a narrar un hecho histórico. No hay allí valoraciones ni análisis de ningún tipo y mucho menos un acto de memoria. Solo se personaliza en el personaje de la foto y hace una mínima referencia a su historia de vida.
Los artículos de APU sobre el mismo tema analizan la situación de tensión dentro del peronismo, buscando testimonios de los protagonistas que luchan por reivindicar la verdad de lo sucedido en contra del “relato oficial y construido”.
Para escribir A 50 años de la llamada “Masacre de Ezeiza ¿que pasó en aquella jornada?, se contactó a Aldo Duzdevich, que había estado allí presente y dedicó más de cien páginas al tema en su libro La lealtad. Los Montoneros que se quedaron con Perón. Tanto su testimonio como el de otras tres personas también concurrentes que se sitúan como “actores políticos”, no como “víctimas”, quieren sacar a la luz la verdad del enfrentamiento que se sabía de antemano, aunque no los deje bien parados.
Aunque no sean textos largos se percibe una voz identitaria en los relatos, una actitud comprometida del escritor tendiente a “dejar una marca” en el conocimiento de los lectores. Y si bien APU es un espacio político, no se apunta a dejar una “memoria política” sino “memoria social”, aquella que se construye a partir de experiencias vividas por grupos sociales.
El componente emocional que involucra al escritor desde sus afectos y su propia experiencia. Es, sin duda, parte de la calidad de militantes de los miembros, que muchos son autorreferenciales en algunos artículos, ya sea porque participaron o porque hay un vínculo afectivo con algún eje narrativo, y eso se manifiesta explícitamente en el lector. Este se siente convocado desde las emociones al repaso de ciertos hechos y, muchas veces es desde ahí, donde se conecta más que desde el conocimiento o la razón.
La carta que mi madre no le pudo entregar a Evita, de Juan Borges, no sólo comparte ese texto y la historia de su mamá sino la suya en relación a la misma, impregnando el artículo con sus sentimientos. “Cuando encontré la carta le pregunté a mi madre porque no se le había podido enviar. Ella me contó que, a los pocos meses, Evita enfermó y en julio de aquel mismo año falleció. Mi padre había tardado demasiado en volver y mi madre no podía concurrir al correo ya que no tenía con quién dejar a mis hermanos. Mi madre nunca había hablado de política en casa. Era muy reservada y silenciosa. Tal vez porque mi padre siempre había sido profundamente antiperonista.
Nos asumimos como continuadores de aquellos reclamos.
Los años pasaron, crecí, estudié y un día me fui de casa. Forme mi familia. Tuve hijos. Pasé por distintos espacios políticos de izquierda hasta que me desemboqué en el peronismo. Trabajé en una fábrica metalúrgica y entendí qué era el justicialismo como forma de vida. Pasados los años, mi madre murió. El día que mis hermanas se llevaron algunos recuerdos de mi madre dejaron una mesa de luz muy antigua. A mí me llamaba la atención, me acerqué y abrí el cajón. Adentro había fotos viejas y un misal muy ajado, con las hojas amarillas. Abrí suavemente el devocionario que mi madre solía usar cuando concurría a la celebración católica. Mi sorpresa fue inmensa cuando en el centro del antiguo libro se hallaba una foto doblada y dada vuelta. La abrí con suma precaución, era una foto de Evita sonriendo como un ángel. En el dorso de la imagen se encontraba un pequeño texto escrito por mi madre que rezaba “Gracias Evita por no dejarme pasar frío ni hambre, siempre estaré agradecida”. Tomé la foto, la doblé y la guardé en el bolsillo de mi camisa. Me acompaña cada jornada de trabajo adonde vaya”.
La recepción de los lectores fue muy buena y dejaron comentarios como “conmovedor, cuantas certezas…”, “Hermosa carta gracias por la información y la invitación a recordar y por el agradecimiento”
También fue escrito un artículo referido a la casa que habitó Juan Perón, en su regreso definitivo a la Argentina, conocida como “La Casa de Gaspar Campos”, situada en Vicente López, a unas diez cuadras de la Quinta Presidencial.
Por ser vecinos del barrio, en el regreso temporario de 1972, mis padres que no eran peronistas, se acercaron a las inmediaciones y me llevaron. Recuerdo un día de sol y mucha gente gritando enfervorizada. Mirábamos hacia la ventana de una casa de dos plantas, pero seguramente yo no entendía por qué. Si bien siempre viví en el barrio, jamás tuve la oportunidad de visitarla hasta junio de 2021, que pude recorrerla para escribir esta nota. Cuando me llevaron a la planta superior, fije la vista en la calle a través de aquella mítica ventana y un sentimiento muy especial se apoderó de mí. “Con los últimos rayos del sol de la tarde, me asomo por las históricas ventanas del segundo piso. Iluminan una habitación bastante más chica de lo que hubiera pensado. Miro hacia la calle Gaspar Campos y trato de imaginarla colmada por una multitud que miraba hacia arriba. Trato de verme desde esa ventana, pequeña, subida a los hombros de mi padre, entonces me doy cuenta que, de algún modo, yo también regresé”. Es muy movilizante para un militante que una parte de la historia personal se cristalice en un momento histórico. Tuve muchas buenas devoluciones, comentarios, y fue tomada como fuente en otras notas sobre el tema.
Testimonios
Como si fuera poco lo expresado hasta acá, queda la palabra directa de aquellos que forman parte de APU, que explican el parte su andar.
José Cornejo: “Soy el fundador de la Agencia Paco Urondo, así que estoy desde el principio. El año que viene vamos a cumplir veinte años y la razón por la que habíamos fundado la Agencia en el marco del Movimiento Evita era porque sabíamos que teníamos que dar la discusión de la comunicación, porque la política no se discutía entre partidos tradicionales sino que tenía que ver cómo los grandes medios lograban imponer una visión del mundo que, después, los políticos se desesperaban por representar.
Cuando uno ordena su vida en función de la militancia, es una cosa muy común que (a mi también me pasa) se convierte en la familia de uno. Es el grupo al cual uno termina perteneciendo y constituye la identidad propia. Es una cosa muy fuerte y, en algún sentido, parte de la crisis que transitamos hoy en la política tiene que ver con eso. La política individualista, pero además la política colectiva también ha entrado en limitaciones muy grandes ya que hay grupos que han tenido dinámicas muy cerradas, costó integrar a otros sectores sociales o al menos entenderlos. Es uno de los desafíos que presenta la militancia colectiva a partir de esta contrarrevolución que representa Milei”.
Enrique de la Calle: “Como cofundador, estoy desde el comienzo de APU, allá por 2005. Todos sabemos que los medios tienen una línea editorial. Creo que en APU construimos objetividad con las propias herramientas periodísticas. Empezando porque nuestra línea editorial es explícita, somos objetivos sobre nuestra subjetividad, algo que no siempre está en muchos medios. En nuestras coberturas se citan las fuentes, se diferencia una nota de opinión de otra informativa. La información siempre se enmarca porque los hechos no se dan porque sí ni aislado, vivimos en una sociedad y la realidad que nos rodea es compleja y tiene una historia. Nos definimos periodismo militante, porque consideramos que el periodismo puede ser un campo de militancia dónde construir sentido común, visibilizar determinadas temáticas o voces. Pero esa militancia no se contradice con ser rigurosos ni exigentes con nuestra tarea periodística”.
Daniel Mundo: “Estoy en APU desde hace más de diez años. Primero participé como colaborador general y luego pase al área de Cultura. El periodismo militante que profesa la Agencia no es dogmático, lo que permite crecer y cambiar. Siento que mis notas son un poco extravagantes (pero es una militancia que tolera extravagancias y no es tan sencillo que eso suceda), pero siempre el horizonte es la verdad, o por lo menos, no interponer algún interés particular sobre la verdad de los hechos.
Analía Ávila: “Formo parte de la Agencia desde hace 8 años. Soy coordinadora, editora y redactora del área de Cultura de APU. Colaboro en las redes de APU (Facebook) con la difusión de las notas del suplemento cultural dominical. Los sábados participo con columnas culturales en el programa que APU coproduce en AM 530, la radio de las Madres. Milito desde la adolescencia en Derechos Humanos, en las causas de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Soy evitista desde siempre, por mi familia materna, y con la llegada de Néstor y Cristina me acerqué al kirchnerismo. Ingresé en 2016 a la Paco, en los primeros meses del gobierno de Macri, en busca de un espacio para dar batalla desde lo cultural.
Santiago Asorey: “Creo que APU es la organización que valora, por un lado, la militancia como herramienta de transformación de la realidad. Por el otro, el conocimiento heredado de la militancia, la nuestra. Hay un concepto de Perón que es el de autoperfeccionamiento del pueblo. Las organizaciones libres del pueblo pueden corregir sus errores y aprender del proceso histórico. En la historia del peronismo esto se ve continuamente”.
Nicolás Bondarosky: “Estoy en APU desde el 2008, creo. Quizás 2009. Estuve en muchas: redacción, edición, cobertura, radio, dossier, etc. Empecé a seguir a APU creo que en 2006/7, y después les escribí por Facebook felicitando al espacio por el trabajo que venían haciendo. Creo que me respondió José, me invitó a una reunión y nunca más me fui. Desde lo personal, significa una identidad construida a lo largo de los años, ya es parte de mí. Desde lo colectivo fue algo excepcional, aprender a construir colectivamente con otros es de las experiencias más lindas de la vida. A mí entender, va más que nada por sostener una memoria colectiva sobre el compromiso de, justamente, comprometerse. El periodismo militante en la Argentina tiene una larga tradición y hay que mantener ese legado. Creo que APU estuvo a la altura de las circunstancias y ojalá las nuevas generaciones lo continúen”.
Ludmila Sueiro: “Formo parte de la Agencia desde 2016, empecé en el área de Género con una nota sobre Belén, la joven tucumana que había sido encarcelada por haber tenido un aborto espontáneo y luego hubo una denuncia en el hospital por parte de lo médicos. Hacia septiembre, comencé con una participación mas activa que coincide con la cuarta ola feminista en Argentina. Rápidamente, me sumo al área de producción audiovisual y empiezo a formar parte de los grupos de entrevistas, del programa APUTV, también en radio. Hasta este momento que formo parte de la mesa ejecutiva y operativa de la APU”.