El intendente Bevilacqua se pasó al massismo
Por Diego Kenis
El intendente municipal de Bahía Blanca, Gustavo Bevilacqua, oficializó el sábado 23 de agosto su pase del Frente para la Victoria (FpV) al Frente Renovador (FR) que lidera el diputado Sergio Massa, quien arribó a la ciudad especialmente para anunciar el cambio de camiseta.
Bevilacqua y Massa terminaron de esa manera con un penoso juego de indefinición y secretos a voces que habían comenzado un año atrás, apenas publicadas las listas para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), y que incluyó insólitas declaraciones donde el jefe comunal creaba expectativa anunciando que en los días siguientes “voy a hablar de política”, como si de otra cosa pudiera hablar públicamente un funcionario.
Los rumores del traspaso de Bevilacqua surgieron en aquellos comicios a partir de lo que sería un precedente: la candidatura de su referente político Dámaso Larraburu, hasta entonces en el FpV, como candidato a diputado nacional en la lista que encabezaba Massa. Por otra parte, desde las agrupaciones kirchneristas no larraburistas se objetó el nulo respaldo que el jefe comunal exhibió hacia la lista de candidatos a concejales por el FpV, que reunió apenas el quince por ciento de los sufragios y se ubicó en cuarto lugar. “Es increíble, los afiches son fotocopias pegadas en postes de luz”, se observaba entonces al tiempo que se denunciaba que el Municipio había reunido voluntarios para fiscalizar mesas por el FR. Bevilacqua remataba: “el principal ganador es Larraburu”. No obstante, la sumatoria de la lista oficial y otra colectora daban al kirchnerismo el primer lugar con el 25 por ciento de los votos, una cifra de mayor correlato con la performance oficialista en la región y la provincia.
Desde entonces, La Nueva Provincia se dedicó a la agitar rumores sobre un traspaso. No obstante haberlos alimentado a partir del relato de descontentos del jefe comunal para con el gobierno nacional, a la hora de narrar el anuncio el diario encabezó un extenso artículo que historiaba el último año del cabildeo vinculando el salto de Bevilacqua al anterior de Larraburu y recién en medio de la nota mencionó, al pasar, las declaraciones en que el intendente había indicado que se sentía “muy maltratado” por el FpV. Maravillas del inconsciente humano. La cronología también ofrece meridiana claridad: el primer traspaso precedió al supuesto malestar que durante meses abonó el terreno para el segundo.
El director del diario bahiense, Vicente Massot, era el primer interesado en lograr un municipio massista. Semanas antes de las últimas PASO había mostrado su predilección por el intendente de Tigre, quien tenía “la llave para labrar el acta de defunción definitiva del kirchnerismo”. El diputado electo le correspondió proponiendo, en su visita proselitista a la ciudad, la clausura de discusiones sobre el pasado. Pesaba sobre Massot el pedido de detención por delitos de lesa humanidad que más tarde derivaría en la prohibición de salir del país y su citación a prestar declaración indagatoria. Cuando el sábado 23 volvió a Bahía Blanca para acompañar a Bevilacqua en su cambio de casaca, Massa reiteró el concepto: con el pase, la ciudad “no se queda discutiendo el pasado, se suma a pensar la nueva Argentina”, escribió en Twitter.
Desidia y exclusión precedieron el anuncio
El último año de gobierno del intendente Bevilacqua, además de configurarse en el tránsito hacia el cambio de pertenencia política, estuvo marcado por los cuestionamientos que recayeron sobre su gestión.
Uno de ellos se vinculó con la desidia demostrada para el cuidado del arbolado, lo que derivó en la muerte de una joven de quince años. Daiana Herlein falleció en la madrugada del 5 de marzo al caer sobre ella una rama de un árbol del Parque de Mayo, el principal espacio público de esparcimiento de la ciudad, pese a que estudios elaborados poco antes indicaban que más de la mitad de los ejemplares existentes se encontraban en mal estado.
Al presentarse ante el Concejo Deliberante local, el ex director de Parques y Espacios Públicos Oscar Abraham dijo desconocer los datos del informe pero reveló que el secretario privado de Bevilacqua, Martín Laplace, le había solicitado que interceda para frenar la causa judicial derivada del hecho. El 17 de junio, Lorena Zerneri, madre de la joven fallecida, debió realizar en la vereda del Palacio Municipal la presentación de una campaña de recolección de firmas para solicitar la renuncia de los funcionarios implicados, porque la policía cerró las puertas del edificio público. Al mismo tiempo, en otro punto de la ciudad, Bevilacqua consideraba al caso como “una etapa cumplida”.
El más reciente capítulo tuvo lugar en la misma semana en que el intendente bahiense anunció su pase al massismo, cuando realizó una presentación policial denunciando hostigamiento de parte de los padres de la joven. Alejandro Herlein, padre de Daiana, afirmó que su esposa es propietaria de un comercio cercano a la vivienda del jefe comunal, por lo que es natural que circulen por el lugar.
Con el mismo tacto se manejó la situación de los trabajadores cartoneros bahienses, que en su mayoría utilizan carros tirados por caballos para la recolección. El 30 de junio, y como respuesta espasmódica al hallazgo de dos animales en mal estado en los días previos, el gobierno municipal anunció la prohibición de la total de la tracción a sangre en el término de sólo treinta días pero no ofreció mecanismos ni propuestas alternativas para el sector que sumaba una dificultad más a su tarea .
En una ciudad que ostenta la segunda marca de desocupación en el país, el Municipio priorizó la protección de los animales por encima del fundamental derecho humano al trabajo y no se preocupó en considerar que la irregularidad del sector es responsabilidad del Estado y que son los propios cartoneros los más interesados en el bienestar de caballos a los que necesitan para conseguir el sustento diario.
El anuncio realizado permite concluir que no se evaluó que los recolectores informales evidencian una gran nobleza, toda vez que puestos en situación de vulnerabilidad prefieren buscar ingresos en un trabajo duro e irregular y no en el delito. La saturación en la oferta de mano de obra tampoco parece haberse tomado en cuenta, al menos no del lado de los trabajadores, a la hora de tomar una decisión que pone parcialmente al margen de la ley a un importante sector social.
Durante el mes de plazo, se realizaron manifestaciones de protesta. El Municipio apeló al discurso macartista de denunciar como “agitadores” a miembros de los partidos Obrero y Comunista y del Movimiento Evita. Finalmente, dio marcha atrás con la medida inicial, redujo la prohibición al macrocentro de la ciudad y anunció que la aplicación de la medida en el resto de la ciudad sería gradual. “La conclusión que sacamos fue que en realidad querían que la pobreza no se note”, evaluaron los trabajadores cartoneros.
También durante los últimos meses se profundizó una tendencia que ya se evidenciaba previamente, la de convertir a la ciudad en un gigantesco Gran Hermano orwelliano mediante la colocación de cámaras de seguridad en espacios públicos. En julio trascendió un video captado por una de ellas donde podía verse a una docente escribiendo consignas contra el intendente, lo que motivó que se denunciara la utilización del sistema como modo de espionaje.
Días más tarde, el subsecretario de Gobierno y Protección Ciudadana Andrés Castillo justificó en un reportaje promocional con el diario local la utilización de las cámaras e indicó que “todos tenemos que ceder algo, como la privacidad, en pos de la seguridad”.
Menos repercusión tuvo la respuesta del penalista Luis Cotter, presidente de la histórica Cámara Federal que a fines de la década del ’80 fue la única del país en declarar la inconstitucionalidad de la llamada Ley de Obediencia Debida, que garantizaba la impunidad de los represores de la última dictadura. Cotter dijo que el sistema de vigilancia violaba el artículo 19 de la Constitución, que establece que las acciones privadas de las personas que no ofendan el orden público ni perjudiquen a terceros “están sólo reservadas a Dios”. Además, el ex magistrado se mostró entonces preocupado por las declaraciones de Castillo, ya que significan “ni más y menos, que el fin justifica los medios, premisa utilizada por los genocidas de la dictadura militar. Hay que estar atento para evitar que esta ecuación pueda volver a tener vigencia en el país. La inseguridad se combate con más trabajo, con más educación y con más prestaciones de salud a todos, y no aumentando los medios de represión”.
Ninguno de estos episodios fue enumerado como un signo previo del salto político de Bevilacqua por los medios de comunicación que lo alentaban. En cambio sí consignaron que el último enojo del intendente con el kirchnerismo obedeció al retiro de la ciudad de una decena de patrulleros de policía. La ventaja de proponer la abolición de discusiones sobre el pasado es que el presente dura muy poco, y ninguna revisión sobre lo actuado sería posible.