Beatriz Morrone: "Quise romper el silencio que había sobre las enfermeras y enfermos desaparecidos durante la dictadura"

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Beatriz Morrone: "Quise romper el silencio que había sobre las enfermeras y enfermos desaparecidos durante la dictadura"

07 Mayo 2026

En el marco del 12 de mayo, “Dia Internacional de la Enfermería”, entrevistamos a una de las mayores referencias en el recorrido histórico, avances y nuevos horizontes de la enfermería argentina. La doctora y Beatriz Morrone es profesora emérita de la universidad nacional de Mar del Plata, entre otras distinciones. Es autora además de más de 15 libros entre los que se destaca "Soltando amarras. Claves para comprender la historia pendiente de la enfermería".

P: ¿Por qué recorrer todos esos caminos desde la enfermería?

R: La enfermería es una disciplina eminentemente social y en consecuencia mi inscripción es como trabajadora dentro del campo de la Salud y la Educación Pública. Esto hace que requiera, para dar cuenta de mi militancia socio-sanitaria, comprender la práctica enlazada a la investigación y a la docencia.

La investigación trae consigo a la escritora que debe dejar registro de los conocimientos obtenidos mediante la investigación y la responsabilidad en la socialización de los mismos. Un investigador que no socializa lo que produce no cumple con su responsabilidad social. No es un acto individual ni la investigación, ni la ampliación de saberes; por el contrario, es absolutamente colectiva la construcción y, en consecuencia, como trabajadora soy investigadora, escritora, docente y militante. Considero que es una responsabilidad profesional visibilizar aspectos que obstaculizan el crecimiento y contribuir a dinamizar el fortalecimiento profesional, así como propiciar los debates y generar producciones que sirvan de insumo para la reflexión colectiva en la cual estoy muy involucrada. Mi objetivo nunca fue recibir premios; vinieron como consecuencia de mi militancia por los derechos de las mujeres y la erradicación de formas violentas de atención en ámbitos sanitarios. También por mi participación activa en la producción e innovación en la formación de profesionales basada en derechos humanos.

En síntesis, creo que mi objetivo es mantener mi militancia en defensa de los derechos humanos, en la ampliación de ciudadanía y los aportes que pueda realizar, siempre entendiéndome en clave colectiva, para la construcción de una Patria más inclusiva y soberana.

P: ¿Cómo ves, en la actualidad, la profesionalización de la carrera?

R: El análisis de la profesionalización de la enfermería en nuestro país es uno de los nodos de mis investigaciones en los últimos diez años. Variables como clase y género intervienen fuertemente limitando un avance más rico y a su vez más homogéneo.

La enfermería también, por otros factores residuales del recorrido histórico, no logra superar ciertas limitaciones relacionadas con la asociación de cuidados materializados versus cuidados profesionales basados en derechos, y en donde tanto varones como mujeres ejerciendo la disciplina encuadren estas prácticas en los marcos legales, deontológicos y bioéticos, y no en mandatos sociales sellados por estereotipos de género que encorsetan a los integrantes de la profesión como limitan la calidad del cuidado a los ciudadanos destinatarios de los mismos. Considero que los planes de estudios se renuevan en los diseños, pero no así en las aulas y en las prácticas preprofesionales, en las cuales no varían sustancialmente. Indicadores de mi preocupación en este sentido son las dificultades para generar grupos de graduados activamente involucrados con los espacios en donde se recibieron, una vez que comienzan su ejercicio profesional; la baja cantidad de estudiantes de enfermería sobre el total de estudiantes en las facultades que participan en la militancia estudiantil y, posteriormente, ya graduados, en la participación gremial. El relevamiento de los temas y abordajes en las tesis de grado también evidencia una debilidad para repensar críticamente lo que la sociedad está claramente planteando que requiere de los trabajadores de la salud y de las innovaciones que estos deben generar. Otro aspecto preocupante es la formación centrada en la disciplina con poca articulación efectiva y permanente con otros estudiantes de otras carreras, con los cuales se espera y necesita que conformen equipos de trabajo. Muchos otros aspectos veo con preocupación que vienen siendo un sello distintivo desde hace muchas décadas y no se generan cambios conforme a la evolución de los reclamos y avances sociales.

P: Por estos días el pueblo argentino ha movilizado fuertemente en defensa de los derechos humanos, una vez más. ¿Qué has podido investigar sobre lo vivido por enfermeras y enfermeros durante la última dictadura militar?

R: Una de mis preocupaciones como investigadora, atravesada por una responsabilidad profesional y generacional que potencia mis inquietudes al respecto, fue rescatar la ausencia de publicaciones y el silencio que rodeó a la academia sobre la etapa de la última dictadura cívico-militar, que si bien ciertas organizaciones gremiales tomaron en parte, dando cuenta de sus afiliados desaparecidos, asesinados y/o incluso con la sustracción de menores de estos compañeros y compañeras enfermeras y estudiantes de enfermería.

Sin embargo, no solo esto, sino que el silencio también se produce en las instituciones educativas, a diferencia de lo que acontece en otras disciplinas del campo de la salud y de las unidades académicas a las cuales pertenecían. Por eso, a través de mis investigaciones, las indagaciones se centraron desde 2000 en adelante con el fin de rescatar la historia de las y los enfermeras y enfermeros desaparecidos, asesinados, y sobrevivientes de campos clandestinos de detención, y también de los que padecieron cárcel siendo presos políticos. En principio trabajé en la identificación y organización de casos, nombres, lugares y circunstancias en que fueron víctimas del terrorismo de Estado, sumado a entrevistas, análisis de los testimonios y documentación de los juicios de lesa humanidad y de los considerandos de las sentencias.

Luego, parte de esta producción fue publicada en el libro "Soltando Amarras. Claves para comprender la historia pendiente de la enfermería argentina"; también en otro libro publicado en España, artículos en revistas científicas, talleres y seminarios que dicté y dicto, así como fue insumo para el guión de la serie documental histórica "Crónicas de la Enfermería Argentina", que incluyó un capítulo destinado a las/os enfermeras/os desaparecidas/os y a la enfermería en el marco de la dictadura del '76 al '83 del siglo XX.

P: Dentro de tantas luchadoras, ¿qué nos podés decir de Irma Carrica?

R: La figura emblemática de la colega Irma Laciar de Carrica trae consigo la coherencia de vida de una militante social y política con claridad y compromiso frente a la etapa antes mencionada, y su lucha por los derechos humanos y todos aquellos que eran víctimas de la desaparición forzada por los grupos de tareas de las Fuerzas Armadas al mando del gobierno de facto. Irma Carrica fue una destacada docente de la UBA en las carreras de Medicina y de Enfermería Universitaria. Integrante destacada del equipo de trabajo de Mario Testa durante su gestión como decano en la Facultad de Medicina de la UBA. Fue asimismo una comprometida militante territorial, una figura institucionalizante, ya que participó en el período fundacional de la conformación de la Federación Argentina de Enfermería y fue secretaria de Actas de la sesión en la cual se fundó. Increíblemente, o no tanto, no es mencionada por esta organización ni tampoco se resignifica su aporte a la defensa de la salud, la democracia y los derechos humanos. Fue militante sindical y ella misma víctima de desaparición forzada. Grupos de estudiantes de Enfermería y de organizaciones de graduados de profesiones de la Salud llevan su nombre, levantando y redimensionando los aportes heroicos de Irma Carrica a la Salud y a la lucha por los DDHH en nuestro país. Asimismo, cabe destacar que la Escuela de Enfermería de la UNLa lleva su nombre desde hace unos años. De todas maneras, aún no es masivo el conocimiento en todo el país de los aportes de Irma a la Enfermería Argentina y a la Salud Comunitaria. Deuda que debemos ir saldando como parte del fortalecimiento identitario que requiere la disciplina.

P: En un sistema público de salud que lleva décadas de crisis y se ha visto agravado por las políticas de desfinanciamiento de los últimos años, ¿cuál creés que debería ser el rol de la enfermería como parte del equipo de salud?

R: La enfermería siempre debe asumir colectivamente su rol en defensa del derecho a la salud, abogar por la efectiva materialización del plexo de derechos en salud y los que resguardan los cuidados asistenciales para las personas que padecen enfermedades; custodiar las condiciones de vida y de trabajo de la profesión, que constituyen la base de la salud de los trabajadores de la enfermería y la garantía de las conductas para con la seguridad en la atención sanitaria y la seguridad de los pacientes dentro de las instituciones de atención públicas y privadas. Todo lo mencionado debe necesariamente articularse junto a los equipos que integra y fortalecerse en ese espacio, y siempre junto con la comunidad en la cual todo ese equipo está actuando.

P: ¿Cuáles son los obstáculos por enfrentar y los desafíos en la enfermería argentina?

R: Algunos de los principales obstáculos a enfrentar y vencer es que la enfermería se atreva a no desligar del recorrido histórico de nuestra profesión las inscripciones ideológicas subsumidas en sus decisiones, lo que equivale a vaciar de sentido cualquier análisis. Una profunda y amplia crítica a sus silencios. Asumir el daño que produjo en la identidad profesional haber eliminado, en los planes de estudios de la formación profesional, la asignatura Historia de la Enfermería, Historia Socio-cultural de la Salud. Esto proscribió, tanto para los estudiantes como para los graduados, el derecho de conocernos y reinterpretarnos. Debilitó, junto a otras variables, la motivación en la participación de los graduados en las discusiones colectivas sobre los desafíos y las responsabilidades que nos caben frente a estos.

Por lo tanto, se hace imprescindible democratizar este espacio para avanzar. Propiciar el debate historiográfico, la coherencia entre la teoría y la praxis, contrastar y redireccionar. Fundamentar profundamente los análisis y la explicitación de la ideología en que se sostienen muchas de las bases sobre las cuales se sostienen las respuestas a nuestras limitaciones y desafíos. A partir de esto, convencida de que mediante el análisis histórico socio-sanitario del camino de la profesionalización, seleccionando períodos en los cuales la enfermería generó y afianzó en sus prácticas políticas explícitas, poniéndolas en contexto dentro de la historia del país y del continente en la cual sucedieron, podremos encontrar las llaves que nos permitirán abrir los frágiles supuestos que se desvanecen ante la mínima refutación. Pero formarnos e interpelarnos fortaleciéndonos para impedir que falsos supuestos sigan siendo utilizados como válidos y reproduzcan en la formación andanadas de nuevos colegas con desconocimiento de su rica herencia de desafíos. Evitar esta debilidad frenará la manera en que se los condena al destierro de su copioso linaje de luchas. También permitirá fortalecer la responsabilidad de los enfermeros y enfermeras en tanto trabajadores sanitarios y necesariamente ejercitarnos en la tarea interdisciplinaria y transdisciplinaria. El trabajo colaborativo, el respeto por los saberes y la fortaleza que se adquiere funcionando como equipo. Tener presente la figura protagónica de la comunidad junto a la cual nuestras prácticas adquieren sentido y se resignifica nuestra misión y responsabilidad social.

En síntesis, nada menos que generar proyectos emancipadores para que la práctica de la enfermería redefina su sentido. Generar proyectos con trayectos formativos compartidos con otras profesiones con las que integrarán los equipos básicos de salud comunitaria y familiar, en principio. Para todo esto se requiere voluntad política de la enfermería para replantear críticamente el vínculo entre las diferentes escuelas, universidades, la investigación, la modalidad de enseñanza y el papel de la enfermería en la sociedad. Transformar profundamente los planes de estudio generando espacios que interpelen el sentido de la práctica aislada del compromiso social con la salud del pueblo de nuestra patria.

Asumir el daño que produjo en la identidad profesional haber eliminado, en los planes de estudios de la formación profesional, la asignatura Historia de la Enfermería, Historia Socio-cultural de la Salud.