El narco se uberizó

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    COCINA NARCO

El narco se uberizó

21 Mayo 2026

Por una investigación judicial se acaba de descubrir una cocina de cocaína en un pequeño cuarto precario, de una villa. Allí un horno de secado para ladrillos blancos, cocaína, que consiste en dos estufas hogareñas, compresores hidráulicos y dos moldes de compactación. La cocina era custodiada sólo por un joven inmigrante.

Este hecho comprobado por la justicia federal porteña evidencia la tercera transformación del narcotráfico.

Los narcos importan la materia prima medianamente procesada -pasta base de cocaína o fentanilo- y terminan la producción cerca de los grandes mercados, reduciendo los gastos e incrementando las ganancias.

En el caso de la marihuana, cualquier inmueble del mundo puede ser adaptado para instalar cultivos de marihuana en proporciones industriales. A través de la selección genética de semillas, los sistemas de iluminación, calefacción y riego, los narcos pueden generar la cantidad de marihuana que el mercado local les demanda, sin la necesidad de importarla desde otras latitudes.

Este nuevo proceso de la economía narco fue a inicio de este siglo XXI con las drogas sintéticas como las metanfetaminas, cuando los narcos en Argentina comenzaron a instalar laboratorios para reducir aún más los costos e incrementar el valor agregado de otras drogas.

Los desarrollos tecnológicos y los conocimientos científicos que circula por internet permite que al sistema flexible y deslocalizado de fabricación y distribución de drogas se sumen mecanismos y comportamientos de la economía de plataformas.

En niveles minoristas, la tecnología permitió la capilarización social y geográfica de las organizaciones narco en todos los territorios convirtiendo a cualquier persona en un aspirante a narco.

En Inglaterra este sistema se llama County Lines -líneas de condado- y ya se detectó en varias regiones del planeta, incluso Argentina.

Incluye telefonía celular, inmuebles, personas pobres, incluso explotadas sexualmente, y por supuesto drogas.

La masificación en el uso de billeteras virtuales como Mercado Pago y Ualá, junto a las de delivery o mensajería como Pedidos Ya y Rappi les permite a las organizaciones narco descongestionar sus estructuras. El narco abandona el espacio físico y se lanza a la conquista del mundo digital.

El sistema es tan simple como sofisticado: Los distribuidores de rango medio reciben los pedidos por celular, luego se comunican con los vendedores al menudeo para que recojan la mercancía en un lugar específico y por último, la lleven hasta las bocas o las narices de los compradores en otras ciudades.

Las drogas se almacenan en casas abandonadas u ocupadas por personas de muy bajos recursos que son obligadas o convencidas con argumentos tan sólidos como la violencia física o la supervivencia económica. Los inmuebles por donde los vendedores al menudeo retiran la mercancía varían frecuentemente. Incluso de barrio o de ciudad.

las organizaciones adoptaron la filosofía de las plataformas, desconcentraron sus estructuras y comenzaron a captar personas con pretensiones de ser emprendedores narco o aquellas que intentan sobrevivir de manera precaria a un riesgo muy alto. Ya no necesitan de un gran número de miembros para demostrar su poderío, por eso intentan reclutar a personas sin antecedentes penales, menores de edad que trabajen para la organización sin significar un riesgo o compromiso.

La capilaridad de este nuevo sistema y la posibilidad de que existan empleados sin patrones a la vista son un desafío más para los Estados que siguen buscando el punto de inflexión en las personas y no en el propio sistema.

Dos estufas, compresores hidráulicos y dos moldes de compactación, con un joven pobre de custodia, es el resultado en los allanamientos de algún barrio de la periferia.  

La cocina de cocaína es allanada. El sistema de plataformas continua.

Lucas Manjón es Profesor Superior de Historia y oficial mayor en el MPF; representa a la asociación italiana Libera en la Argentina y coordina el proyecto Bien Restituido, para la administración y la reutilización social de bienes cautelados y decomisados en causas penales.