Caso Brian Maldonado: diez años de padecimiento para un joven inocente

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    Brian Maldonado

Caso Brian Maldonado: diez años de padecimiento para un joven inocente

20 Enero 2026

El 23 de enero de 2015 fuerzas de seguridad allanaron el domicilio de Gabriela Maldonado en búsqueda de su hijo Brian. Tras ingresar, golpearon y pusieron contra el piso a otros dos de sus hijos, de 16 y 14 años respectivamente, y a uno de sus amigos de 13. Cuando Gabriela llegó al comedor y se encontró con la situación el fiscal a cargó dijo que se trataba de un error, que pensaron que uno de ellos era Brian. El mayor de esos tres jóvenes, Johann, tiene asma nerviosa y en ese momento entró en crisis. Sin embargo, se negaron a llamar a una ambulancia, por lo que una kinesióloga que estaba en el lugar pudo asistirlo. 

A Gabriela sólo le informaron que Brian, que se encontraba en otro lugar trabajando, era buscado por homicidio agravado, pero ni ella ni su hijo sabían de qué se trataba. La tarde del día siguiente Gendarmería Nacional se llevó demorado a Johann, agrediendo a la madre en el proceso. Le propusieron un intercambio por Brian, pero, ante la explicación de que se desconocía su paradero, Johann fue liberado tras ocho horas con lastimaduras y quemaduras de picana eléctrica por todo el cuerpo. Los hechos fueron denunciados por la Comisión por la Memoria, no obstante, únicamente se reubicó a los responsables.

Ese episodio llevó a que, por culpa, Brian se entregara en un operativo policial. Después de varias averiguaciones, Gabriela se entera que le adjudican participación en un hecho de noviembre de 2014, en el que su hijo acompañó a un amigo en remís, dormido durante todo el viaje. Según el expediente judicial, esa persona mató a otra por encargo. Brian quedó detenido en la comisaría de Marcos Paz, donde a lo largo de un mes su familia le acercó comida. 

En marzo lo trasladaron a la Unidad N°5 Mercedes, a la que llegó golpeado y sin sus cuatro dientes frontales. Allí recibió las visitas continuas de su madre y también se contagió tuberculosis. En ese entonces, le ofrecieron un juicio abreviado a diez años, que no estaba dispuesto a firmar por no estar vinculado. Sin embargo, por algunos problemas en el habla que le dificulta que lo entiendan no quería pasar por esa etapa. Su abogado de oficio le pidió que firmara bajo la promesa de la libertad condicional a los seis años, de los cuales ya había cumplido cuatro, por no tener antecedentes

En enero de 2020 le otorgan el régimen abierto al ser considerado “partícipe innecesario” del hecho. Fue trasladado nuevamente de la Unidad N°14 a la N°30 de Alvear a partir de una escucha por intento de fuga, pero fue desvinculado tras la investigación. En la Unidad N°19 de Saavedra para Gabriela era imposible visitarlo, por lo que ante un pedido de acercamiento familiar lo llevan a la Unidad N°27 de Sierra Chica.  

En total Brian cumplió ocho años de prisión efectiva y dos en su domicilio. El joven padecía “Mal de Asperger”, considerado un trastorno del neurodesarrollo, caracterizado por dificultades significativas en la interacción social y la comunicación no verbal, junto con patrones de comportamiento e intereses restringidos y repetitivos. El síndrome ya no se reconoce como un diagnóstico en sí mismo, ya que se ha fusionado con otros trastornos del espectro autista (TEA).

AGENCIA PACO URONDO dialogó con Gabriela Maldonado, madre de Brian, quien expresó algunas conclusiones sobre el padecimiento de su hijo: “Ahora está buscando trabajo, hace un año que tiene la libertad. No le resulta fácil integrarse porque al estar preso se le agravó el autismo y recién está un poco mejor. Fueron 10 años muy difíciles para él y para nosotros. Criar a los chicos sola, sin el padre, ir a los penales y soportar el basureo que hay que aguantar tan solo para ver a un hijo nos rebaja todo el tiempo”.

En relación al proceso y la pena puntual, describe lo siguiente: “Fue condenado por participe innecesario de un homicidio a 10 años, que se cumplieron el 3 de febrero de 2025. No le dieron condicional ni ningún beneficio. No le dieron lugar a nada y no tenía antecedentes. Había terminado quinto año de la escuela técnica para maestro mayor de obras y trabajaba”.

Luego, consultada sobre el estado emocional y personal de Brian actualmente respondió: “Se siente como cualquier pibe que pierde los mejores diez años de su vida tan solo por no tener plata para pagar porque la justicia depende de la billetera. Cuando salió ya no podía seguir en la escuela técnica porque tenía 28 años y le faltaba un año para ser maestro mayor de obra. No logró formar una familia y con 29 años sigue dependiendo de su madre. El encierro agravó mucho su cuadro de TEA y encima en la cárcel también tuvo tuberculosis”. 

Por último, Gabriela profundiza el análisis de los distintos lugares de encarcelamiento en los que vivió esta odisea: “Después de los cinco primeros años, estuvo en la Unidad N°5 de Mercedes. Pasado ese tiempo, le dieron régimen abierto y comenzó mi castigo porque lo llevan a Alvear, donde hubo un intento de fuga y la ligó Brian por unas escuchas que habían encontrado, le sacan el régimen y lo pasan a la Unidad N°30. Cuando explico que mi hijo tiene problemas de habla se dan cuenta que otra vez se equivocaron, le devuelven el régimen y lo mandan a Sierra Chica.

Pido acercamiento familiar y lo llevan a Urdapilleta, vuelvo a pedir y lo llevan a Saavedra, de nuevo y a Junín. Después a Baradero, Campana y por fin llega a Florencio Varela, pero llega en un momento donde había problemas y no lo aceptan. Las cosas que debí pasar como madre y como mujer fueron realmente humillantes”.