Nadia Larcher: homenaje al linaje femenino
En el programa Enfurecida y tranquila, espacio de la AGENCIA PACO URONDO en FM La Patriada, entrevistaron a la cantora catamarqueña Nadia Larcher en la previa a su recital del 7 de noviembre en el Torquato Tasso.
La cantora cerró anoche el año en el Torquato Tasso. Junto a su banda celebró el recorrido de su primer álbum, Trinar la flor, y adelantó canciones de su próximo disco, Trinar los frutos, que verá la luz en 2027.
Enfurecida y tranquila: ¿De qué te estás despidiendo cuando te despedís de Trinar la Flor?
Nadia Larcher: Plantearlo como una despedida es para darle lugar a lo nuevo en realidad, pero no se va a ningún lado, se queda ahí. Ha sido un trabajo muy importante para mí, que ha inaugurado un nuevo momento de mi quehacer artístico, que es esto de hacer canciones.
Yo era un tipo de intérprete que decía, ¿para qué hacer canciones habiendo tantas canciones hermosas? No entendía algo fundamental de la composición, que es poder narrar lo que nadie más podría. En este caso, la historia de mi linaje femenino, de mis abuelas, de mi madre, de mi sentir, de quién soy. Y de otras que todavía no han tenido una representación en las canciones. Asi que estoy en ese camino ahora, desandando un poco esas palabras o esos pensamientos que tenía para entregarme al camino de la canción. Creo que no es una despedida, sino más bien un agradecimiento a ese disco que dio inicio a este camino.
EyT: Escarbar en ese linaje debe haber sido fuerte como mujer, como cantora y como catamarqueña. ¿Con qué te has encontrado ahí a la hora de componer? ¿Qué rescataste?
N.L.: Algo fundamental para mí es que apareció en la superficie, en la piel, mi lengua materna diaguita calchaquí. Mi mamá fue campesina, ella bajó al pueblo a los 17 años recién. Hasta ese momento creció en la montaña y criaban cabras con mi abuela. Entonces, toda mi crianza fue en relación con el monte, con los juegos diaguitas, la comida, la manera de estar y ser diaguita calchaquí.
Y nosotras fuimos la primera generación de mujeres de la familia que tuvo escuela secundaria, acceso a los libros, a una cultura un poco más globalizada. Esa memoria quedó un poquito soterrada, Este disco trajo no solo el rostro de mi abuela, sino todo el sentir.
De alguna manera siento que esa es la flor, esa memoria que está en mi manera de cantar, de andar, de jugar. Y me encanta porque para mí fue muy fuerte reconocer que esa era mi raíz. Mi origen. Sigue siendo un desafío porque los de diaguita calchaquí es muy presentes hoy en todo el norte argentino. Tenemos mucho por defender, por cuidar, pero también mucho por poner en discusión en este presente.
EyT: En la cosmovisión de los pueblos originarios la comunidad también hace sentido a tu pasado, tu presente y tu futuro. ¿Traer a tu abuela en este disco tiene que ver con esta comunidad?
N.L.: Mucha gente conectó con la idea y el concepto del disco porque tenían una María, ¿no? Es muy claro para el pueblo argentino que tiene una abuela india, que todavía no termina de reconocer y de valorar con todo lo que implica.
De alguna manera lo que dio origen a este disco es que me senté con mi abuela a escuchar su historia y eso que me contó, le dio sentido a mi canto. Ahí aparece la comunidad, ¿no? En el acto cotidiano de sentarse a conversar una encuentra el sustento para el quehacer del mañana, A mí eso me parece fabuloso porque en este mundo, en el que se nos engaña con narrativas individualistas, parece que todo nace y muere en vos. Enlazarse en la memoria de una abuela, sobre todo una campesina que sufrió mucho y soportó en su propia carne o en su propia voz las injusticias más grandes por ser diaguita, por ser mujer, a mí me fortaleció. Le dio sentido a mi canto y me ubicó de alguna manera en esta geopolítica de la cultura, que hacemos quienes andamos cantando música tradicional y popular.
EyT: Comentaste este paso de ser intérprete a ser cantautora. ¿Cuándo has podido decir que estabas en condiciones y ya podías sumar tus canciones a todo este mundo de la música popular?
N.L.: Eso vino gracias a la generosidad de mis amigos y amigas. Soy una hebra más de este tejido de músicos y músicas argentinas tan generosos en este tiempo. Y siempre la motivación de mi mamá que me decía “vos tenés que escribir también tus canciones”.
Mis compañeros vieron siempre que podía hacer canciones, la que demoró más tiempo fui yo. Demoré en ver que podía tomar la palabra para contar mi historia.
EyT: Estás ahora en París, contanos un poco sobre la gira. ¿Cómo es hacer música por Europa?
N.L.: Ahora estoy volviendo de Viena, donde estuve en un festival de música latina, antes estuve en Berlín, compartiendo Trinar de la Flor. Acá la memoria de Mercedes (Sosa) está muy presente, así como en la Argentina y es una huella que se sostiene por la memoria que ha dejado ella. Hace poco conocí a una joven alemana, que tendrá 21 años, obsesionada con Mercedes, estudiando hasta la textura de su voz.
Ser una cantora del norte y venir con estas memorias a Europa la verdad que es un placer, porque antes Atahualpa, Mercedes y tantos músicos y músicas increíbles en Latinoamérica han hecho camino y han dejado huellas imborrables acá. Por un lado, es difícil ver a los compatriotas que tuvieron que emigrar, pero por el otro lado recibir los abrazos que quedan como un eco de lo que han dejado nuestras madres cantoras, nuestros padres poetas.
EyT: ¿Qué nos podés contar de Trinar los frutos, el disco que se viene en 2027?
N.L.: Estoy contenta porque siento que es un disco que quiero entregar a este momento. La música acompaña mucho los procesos colectivos, sociales, nosotros somos un pueblo que canta, baila, somos un pueblo que vibra juntos. Los conciertos de la música argentina, seamos 30, 60 o 70 mil, siempre son momentos sagrados porque vibramos y recuperamos algo esencial ahí.
Tengo la confianza de que el mensaje que traen las canciones, que voy a compartir con mi comunidad, van a servir para que tengamos la fuerza de volver a sentir la unidad que necesitamos, porque tenemos que salir del caos cuanto antes, por los niños, las niñas, los abuelos, las abuelas. Es necesario que generemos consensos, volvamos a mirarnos a los ojos, a tener calma para decidir, porque el mundo está muy caótico, las guerras están repercutiendo en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir. Lo estamos sintiendo en la propia carne.
Siento que lo que tenemos que dejar hoy como legado y como memoria es la voluntad de la resistencia. Creo que nos toca eso como generación. Es difícil, porque una siempre quiere ver los resultados, quiere ver que su pueblo esté mejor. Pero hay generaciones, como la nuestra, que tiene que enseñar a resistir. Entonces poder dejar a los niños y niñas, que se van a convertir en hombres y mujeres, la sensibilidad, el placer de escuchar música en conjunto, de hacerlo colectivamente, de sacarnos los auriculares y esa individualidad para vibrar juntos, va a estar a cargo nuestro. Así que espero que este disco sea un puente a eso. Voy a poner mi cuerpo, mi voz y mi ser a disposición de los encuentros y de que podamos vibrar para sentir esa fuerza y para resistir, como me ha enseñado la abuela María.