Nancy Olivera: “Mi desafío es impulsar el arte de Jujuy para que se mantenga siempre vigente”
Nancy Olivera es una escritora nacida en Santiago del Estero, afincada en Libertador General San Martín, provincia de Jujuy. Fue docente, ha participado de numerosas antologías y también de obras propias como Etapas en el año (2008) y Cuestión de vida (2013). Tiene dos libros de cuentos: Tuka (2015) y Cuentos de Selva urbana (2022).
Su trabajo como investigadora y curadora de las dos antologías Con letra de mujer, trabajos realizados sobre escritoras jujeñas como Libertad Demitrópulos, son de vital importancia para nuestro del país.
AGENCIA PACO URONDO conversó con ella acerca de sus inicios en la escritura, su vínculo con la docencia y su compromiso con la visibilización de las escritoras jujeñas.
Agencia Paco Urondo: ¿Cómo fue tu inicio en la escritura? ¿Cuáles son los mejores momentos de este camino?
Nancy Olivera: Me inicié cuando un dolor profundo, la muerte de mi padre me dio un golpe duro en pleno corazón. Murió cuando yo tenía trece años, entonces escribí para él, mi primer poema. Luego, no paré de hacerlo y gracias a ello, al terminar el secundario, estaba segura de que seguiría la carrera de Letras. Nunca tuve dudas de ello.
Pero, cuanto más leía a los grandes de la literatura mundial, más pequeña e insignificante sentía mi escritura. Tanto que no me animé a mostrar mis poemas hasta que me convencí que cada quien tiene su estilo. Recién me animé a publicar algo en la primera antología de GRADA, en 1984. Mi primer libro lo publiqué en 2008, a los 47 años.
APU: Años corrigiendo cuadernos, por tu labor docente, y ahora corrigiendo tus propios textos. ¿Extrañás el aula cuando escribís o es justo lo contrario?
N.O.: Extraño no la corrección de trabajos sino a mis estudiantes. Dar clase y compartir con ellos lo poco o lo mucho que fui aprendiendo a lo largo de los años de formación docente. Creo que por eso sigo enseñando y aconsejando a todo aquel que me consulta y pide opinión de sus producciones. Me sale naturalmente esto de ser la “vieja de Lengua”, (risas).
APU: Qué nos podés contar sobre tu desarrollo como miembro de grupo GRADA, junto a Don Francisco (su director) ¿Qué encontraste ahí que te hizo decir este es mi grupo?
N.O.: Me has remontado a muchos años atrás. En el ’83 llegué al Libertador, el grupo GRADA se formó en el ´84. Yo lo integré desde su formación, cuando Francisco reunió a un grupo de gente interesada en lo literario y lo artístico, en general. Me presentó a Francisco una colega, profesora de Lengua. Imaginate que hace 43 años que conozco a Francisco e integro el grupo desde los 23.
Al principio, mi participación fue algo tímida porque había integrantes de más edad que yo y con cierto reconocimiento. Pero, con el correr de los años algunos se fueron de Libertador y otros se fueron de esta vida. De ellos nos quedan sus textos, los encuentros compartidos y el recuerdo de muchos almuerzos en la casona de Calilegua. Paulatinamente, el grupo GRADA (Grupo amigos del arte), que es el primer colectivo de arte de la provincia de Jujuy y el que posee vigencia desde hace 43 años, se fue renovando.
Trato de ser el motor que inspire a muchos jóvenes de nuestra ciudad a mostrar sus trabajos de escritura. Te diría que mi desafío en este momento es impulsar el arte en Jujuy se mantenga siempre vigente. Me siento parte de un grupo cultural importante en la zona y estoy orgullosa de hacer lo que está a mi alcance para que GRADA no desaparezca nunca.
APU: ¿Qué lugar ocupa Jujuy en tu escritura? ¿Cuál es tu postura sobre el tema de las mujeres escritoras? He notado que estás muy comprometida con el afán de darles visibilidad.
N.O.: Jujuy es la provincia que elegí para vivir y desarrollarme en la docencia y en la escritura. Me siento orgullosa de ser un poco jujeña y otro poco santiagueña. El amor por los territorios en donde has nacido y en donde has crecido no se puede comparar con nada. En ambas provincias me siento en mi casa. He vivido más en Jujuy que en Santiago, vine a Libertador a los 23 años y este lugar me adoptó.
En cuanto a mi compromiso con la literatura femenina, debo reconocer que conozco más a las escritoras jujeñas que a las santiagueñas. Las he estudiado. En el año 2018 fui convocada por Isabel Zelaya y Susana Aguiar para escribir la reseña de la obra de Libertad Demitrópulos. El proyecto consistía en construir una antología que homenajeara a 15 escritoras jujeñas fallecidas y que representaran a las diferentes regiones de Jujuy: Valle, Yungas, Quebrada y Puna. Se tituló Con letra de mujer: ellas y nosotras.
El material que recopilamos en nuestras investigaciones quedó compactado en un solo libro que fue distribuido en escuelas y bibliotecas de toda la provincia. A comienzos del 2025, el grupo de las 14 iniciales habíamos perdido a cuatro amigas y debido a que en la primera antología no habíamos logrado investigar a algunas escritoras, las creadoras del proyecto me volvieron a convocar, pero esta vez con una mayor responsabilidad.
Yo debía ayudar a Susana Aguiar a coordinar la investigación del grupo, en el que se incorporaron nuevas escritoras, debido a que Isabel Zelaya no se sentía con fuerzas para hacerlo debido a una grave enfermedad. Acepté coordinar el trabajo, en este caso de 13 escritoras que homenajeamos a 14 “colegas” jujeñas fallecidas. Yo escribo sobre mi gran amiga Deye (Yedelmira Viltes). También investigué a otra escritora de la región de Perico, Guillermina Outon. El resultado, Con letra de mujer: ellas y nosotras II, que está por ser presentado en la feria del libro de Jujuy, en el mes de agosto.