Los símbolos en la Revolución de Mayo según el historiador revisionista Vicente Sierra
El relato liberal destaca que, dentro del proceso de la semana de mayo, los criollos habían construido una divisa azul y blanca que permitía comprender el verdadero significado de su postura política. Dentro de esta gesta histórica, Bartolomé Mitre recrea el relato destacando las figuras de Domingo French y Antonio Luis Berutti como los responsables de distribuir las insignias que posteriormente se convertirían en un símbolo patrio como la escarapela.
Este relato busca, desde una perspectiva historiográfica, realizar una síntesis histórica sobre uno de los acontecimientos importantes de la República Argentina; pero a las claras se perciben sus inconsistencias e incluso le quitan al hecho histórico del 25 de mayo de 1810 su alto componente de tensión política dentro del bando de los criollos.
Vicente Sierra, investigador revisionista, miembro del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas y quien fuese adherente al movimiento peronista e incluso se desempeñó como Director de la Biblioteca Nacional durante el Tercer Gobierno de Juan D. Perón; ha desarrollado un gran aporte a través de la publicación Historia de la Argentina editado en 1982 donde aborda esta problemática. En el pasaje de su obra destaca los aportes de Roberto Marfany, quien resalta la existencia en el Archivo General de la Nación de un informe referente al 21 de mayo de 1810 donde se lee “amanecieron lunes en la Plaza mayor, bastante porción de encapotados con cintas blancas al sombrero y casacas, en señal de unión entre americanos y europeos, y el retrato de nuestro amado monarca en el cintillo del sombrero, de que vestían a todo el que pasaba por allí. Contándolos French, el del Correo, y Berutti, el de Cajas. Eran 600 hombres bajo el título de Legión Infernal: en efecto todos estaban armados y era mozada de resolución”.
Esta afirmación corroborada con los periódicos de época se evidencia a través del accionar: “En el día 22 se vieron porción de Patricios y otros con cintas blancas y el retrato de Fernando 7°; y estos mismos aparecieron al día siguiente también con un ramo de oliva en el sombrero” y reafirmada a través del relato de Juan Manuel Beruti, hermano del caudillo, que en su diario sostiene que los partidarios: “se habían puesto una señal, que era una cinta blanca que pendía del ojal de la casaca, señal de la unión que reinaba , y en el sombrero una escarapela encarnada, y un ramo de oliva por penacho...”. Ampliando la claridad en la gesta histórica, Sierra señala la carta de Ramón Manuel de Pazos dirigida al comerciante de la ciudad de Montevideo Francisco Juanicó donde destaca: “La mañana del lunes, French, Beruti (oficial de las cajas) y un Arzac que no es nada, fuera de la Plaza, como representantes del Pueblo, y repartieron retratos de Fernando 7° y unas cintas blancas que la tropa (esto es los Oficiales) traían en el sombrero y otros atados en los ojales de la casaca que decían significaba la unión de Europeos y Patricios, pero yo a ningún Europeo lo he visto, y ayer había una cinta roja encima que me dicen significaba Guerra, y la blanca Paz, para que se escoja.”
En este sentido, el color encarnado (rojo) fue el simbolismo de guerra para todos aquellos que se postulen a favor del Virrey Cisneros. Mientras que el color blanco probablemente provenía del penacho del regimiento de Patricios, quienes buscaban establecer un orden e imponer la paz. Ahora bien, la utilización de los colores blanco y celeste unidos no se han evidenciados en ningún acontecimiento de 1810; dado que la bandera creada por Manuel Belgrano se dio el 27 de febrero de 1812; siendo izada por primera vez a orillas del río Paraná. Aquí es donde es contradictorio el relato reconstruido por la historiografía liberal, la bandera no había sido creada aún.
El blanco fue el color de la revolución conducida por los jefes militares, mientras que el color rojo o encarnado se convirtió en el verdadero emblema de la revolución popular. Por ende, podemos plantear que simplemente son mentiras mitristas.
Damián A. Cipolla es Doctor en Historia, Docente de la Universidad Nacional de Luján y del Instituto Joaquín V. González; Corresponsable del área de Investigaciones del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.