El islamismo político en Irán y el nacionalismo israelí: claves históricas para entender el escenario de Medio Oriente
Guillermo Caviasca, historiador y docente de la UBA habló con AGENCIA PACO URONDO sobre la historia de medio oriente y el rol de la creación del Estado de Israel, con el fin de entender el complejo panorama geopolítico.
APU: ¿Cuál es la génesis del Estado de Israel?
G.C: Para comprender el origen del Estado de Israel es imperativo realizar una abstracción de los relatos míticos y remitirse a su base material concreta. El proyecto nace en el marco de la formación de los Estados-Nación modernos a fines del siglo XIX. Bajo la tesis de Teodoro Herzl, se postula que el pueblo judío debe constituir un Estado propio, siguiendo la lógica nacionalista de la época: una lengua, una tradición y una religión delimitadas por una frontera soberana.
Si bien el sionismo original evaluó diversas alternativas territoriales, la elección de Palestina respondió a la necesidad de movilizar a la comunidad judía mediante un símbolo histórico-religioso potente. Este proceso se consolidó a través de tres pilares:
El aval de las potencias: La Declaración Balfour de 1917 fue una maniobra británica para obtener financiamiento y apoyo durante la Gran Guerra, prometiendo un "hogar nacional" en tierras que no les pertenecían.
La colonización económica: Bajo el Mandato Británico, se fomentó la compra de tierras y una inmigración sostenida que alteró la demografía local, generando tensiones con la población árabe preexistente.
El desenlace bélico: La partición de la ONU en 1947 y la guerra de 1948 permitieron a Israel expandirse más allá de los límites trazados originalmente. Este nacimiento estuvo marcado por la limpieza étnica (Nakba), donde la expulsión de la población árabe fue la condición necesaria para garantizar la mayoría demográfica judía en el nuevo Estado.
APU. ¿Existe la posibilidad de un sionismo socialista o de "izquierda"?
G.C.: Históricamente, el sionismo de izquierda no solo fue posible, sino que fue el motor constructivo y militar de Israel en sus primeras décadas. La épica del colono judío se cimentó en instituciones como los kibutzim (colonias agrícolas colectivas), que aplicaban principios del socialismo real a la producción y la defensa. El laborismo israelí gobernó el país con una retórica de justicia social y una aparente disposición al diálogo.
Sin embargo, el texto nos invita a una reflexión crítica: el socialismo, tanto en Israel como en otras experiencias globales, no ha sido incompatible con políticas de conquista o expansión.
En el caso israelí, este "socialismo" estuvo supeditado al proyecto nacionalista. Con el tiempo, esa izquierda idealista fue desplazada por una derecha intransigente y pragmática, personificada hoy por figuras como Netanyahu. Esta transición demuestra que el componente socialista fue una herramienta de etapa para la consolidación estatal, pero que terminó sucumbiendo ante la naturaleza expansionista intrínseca del proyecto sionista.
APU: ¿Los regímenes árabes tienden de manera inequívoca hacia el islamismo político?
G.C: La tendencia hacia el Islam político no es una condición natural, sino una respuesta ante el fracaso de otros modelos. Tras los procesos de descolonización, el mundo árabe experimentó con el nacionalismo laico y el socialismo árabe. No obstante, la incapacidad de estos regímenes para resolver las crisis sociales, sumada a la derrota militar y la presión de Occidente, generó un vacío ideológico.
En este contexto, el Islam surge como la "única fuerza potente" capaz de enfrentar el proyecto sionista. A diferencia del pensamiento occidental, el Islam no separa la esfera religiosa de la política, la economía o la ley. Por lo tanto, ante la crisis de la modernidad liberal o socialista, las poblaciones se han replegado hacia su identidad religiosa como una forma de resistencia y autoafirmación. Esta corriente es heterogénea y abarca desde movimientos reformistas hasta expresiones teocráticas o extremistas, pero todas comparten la visión del Islam como un principio rector de la organización social.
APU: ¿Es Irán el principal exponente del islamismo político?
G.C: Irán es, sin duda, la expresión más disruptiva y potente del Islam político en la actualidad. Su relevancia no solo emana de la Revolución de 1979, sino de su profundidad como espacio geopolítico milenario. Irán (la antigua Persia) posee una identidad que trasciende lo religioso, situándose en una disputa histórica por el control del Golfo frente a potencias occidentales (portugueses, holandeses, británicos y ahora estadounidenses).
Si bien existen otras expresiones —como el modelo turco o las monarquías suníes—, Irán se diferencia por ser un actor estatal que ha integrado el Islam en su estructura de poder para proyectar influencia hacia el Mediterráneo y el Golfo. Su rol es el de un exponente ideológico principal, aunque sus interpretaciones sean a menudo tildadas de "herejía" por otras ramas del Islam, lo que subraya la complejidad y los conflictos internos dentro del propio fenómeno islamista.