Mi amigo, el transa 2: las clases sociales
“Mi amigo, el transa” nos permite pensar en una categoría dinamizadora del mercado de drogas, el “transa”, que es mucho más horizontal y transversal a las distintas clases sociales, por lo tanto más realista del fenómeno vinculado a la comercialización de drogas ilegalizadas.
Por ejemplo en la “Propofest” y en el “Triple femicidio de Varela” se observan mismas dinámicas vinculadas a la comercialización ilegal de drogas, pero los tratamientos mediáticos es diametralmente opuesto. Uno es abordado en el marco de una fiesta de personas profesionales y con buen poder adquisitivo, y para el otro caso se lo aborda en el marco de la marginalidad y cuestionamientos morales, cayendo con todo el peso del estigma social.
Sin embargo lo que evidencian ambos casos, en principio, es que la comercialización y el consumo no hacen diferencia entre los distintos estratos sociales.
Hay que hacer una diferencia sustancial del “transa” con las categoría de “Narco” y de “Cartel”, en primera instancia porque son categorías pensadas en ámbitos ajenos a la dinámica cotidiana de la sociedad y en segunda instancia porque son categorías políticas originadas en EEUU en la década del ‘70, que traen consigo una forma de abordaje vinculada a la noción militarista y que se traduce en hacer “la guerra” como forma de solución.
Y cabe mencionar que es un abordaje que pone el foco en el uso de la fuerza que muchas veces cae sobre el consumidor, dejando de lado que la comercializacion y distribucion de drogas ilegalizadas responde a una dinámica de mercado, donde el prohibicionismo y el enfrentamiento belicista solo logran aumentar el valor de la mercancía se que transaccionan en el mercado de drogas ilegalizadas.
El “transa” en la actualidad está sujeto a lógicas de acumulación, ascenso social y pertenencia. Pero pienso que no se limitan solo a esas lógicas.
Es un mercado que se ha extendido en la sociedad, pero también se ha expandido internamente y complejizado. Al interior de ese mercado se han especializado y compartimentado los distintos actores, tenemos al importador, al mayorista y al “transa”.
La oferta y la demanda estructuran las características de un mercado, en el cual se transaccionan distintos bienes y servicios. En el caso de las drogas ilegalizadas o drogas legales que tienen prohibida su comercialización, no escapan de la dinámica propia de la oferta y la demanda. A su vez la prohibición en sí misma acrecienta el valor de la mercadería a transaccionar, pero la prohibición por otra parte, puede estar dada necesariamente por el nivel de peligrosidad que tiene la sustancia para el consumo personal.
Es por lo tanto un problema de la seguridad pública las relaciones que se establecen en ese mercado ilegal, por fuera de la regulación del Estado que carece de mecanismos legales para evitar que los conflictos se resuelvan por el uso de la violencia. En un mercado donde la violencia es un instrumento más para imponer voluntades, en principio, lo nocivo en sí mismo para cualquier comunidad es la violencia que trae consigo el mercado de drogas.
Dimensionar el mercado
La sistematización de datos y la recolección de estadísticas es una tarea muy difícil. Sin embargo me propuse hacer el intento de buscar de manera artesanal que disponibilidad de estadísticas y organizaciones a nivel global, regional y local existen.
La primera impresión es que existe una dificultad metodológica, porque varía según el organismo que lo registra y a su vez ha variado el diseño de la muestra. También por un lado existe un problema al clasificar los distintos tipos de consumos (marihuana, cocaína, opioides naturales y sintéticos, drogas de tipo anfetamínicos, etc) y por otro lado la pandemia ha modificado dinámicas de consumo y modalidades de comercialización que dificulta también las estimaciones.
Sin embargo, haciendo un esfuerzo se puede tener nociones de la oferta y la demanda que componen a la producción, distribución y comercialización ilegal de drogas.
A nivel mundial
En una dimensión global voy a tomar como referencia la publicación “Informe global de drogas 2025” de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, que presenta los datos obtenidos del año 2023. Sacando el alcohol y el tabaco, el consumo a nivel global de opioides tiene 61 millones de usuarios, el de anfetaminas 30 millones, el de cocaína 25 millones y el de éxtasis 21 millones. La marihuana sigue siendo el de mayor consumo con 244 millones.
Voy a plantear una aclaración, si bien la marihuana es el consumo más elegido, elijo poner el foco en los consumos de anfetamina, éxtasis y cocaína.
Primero porque el uso de cannabis ya no se discute su uso medicinal; segundo porque entiendo que las anfetaminas, extasis y cocaina en su producción se utilizan se utilizan variados precursores químicos que pueden atentar contra la salud de la población de consumidores; y tercero porque también entiendo que desde una perspectiva de la comunidad los otros consumo trae consigo el desarrollo de mercados más complejos.
La cocaína bate records, la producción mundial estimada es de 3.708 toneladas un 34% más que el 2022. Las incautaciones respondieron a 2.275 toneladas, por lo tanto en términos del mercado hubo 1.433 toneladas para 25 millones de consumidores. Sobre esto me detengo para pensar algunas cuestiones.
Si el mercado funciona con 1.433 toneladas para satisfacer la demanda, por lo tanto el registro de incautaciones no demuestra mucho sobre la efectividad que se intenta demostrar con este indicador. También hay que pensar que esa cantidad puede ser estirada con una gran variedad de precursores químicos, por lo tanto en términos de salud pública si el consumo no puede ser prohibido y no existe un relación, muchísimas personas están expuestas a daños impensados, pero también a deterioros de las condiciones de salud, un ejemplo de local de esto es el caso de la cocaína adúltera de Puerta de Hierro.
Otro dato que muchas veces no suele tener relevancia como la cocaína, son las drogas de diseño. En próximas publicaciones me voy a detener a explicar mejor este concepto y también sus variedades, para este momento y para ser claro, las drogas de diseño son aquellas que no devienen de un origen natural como la hoja de coca o la goma de opio.
Pero se viene advirtiendo hace mucho tiempo, desde principios del 2000, que el mercado de drogas sintéticas se está expandiendo velozmente. Un problema que sucede en el registro estadístico, es que estos consumos suelen estar divididos por ejemplo en si son tipo anfetamínico, éxtasis, ketamina, alucinógenos sintéticos, etc. por lo tanto divididos así muestran una tasa baja en relación al consumo de cocaína. Pero si los sumamos están casi al mismo nivel que el consumo de cocaína. A nivel global si se suman los consumidores de drogas de tipo anfetamínico más los de éxtasis, tenes 51 millones de consumidores, mientras que los de cocaína a nivel global son 25 millones.
Por lo tanto hay que preguntarse por las ganancias que generan en este mercado. Con otra particularidad que es la desterritorialización de su producción, para producir cocaína o heroína se necesitan de las plantaciones que tienen que tener geográficamente condiciones específicas. Ahora para la producción de drogas de diseño no se necesita de un territorio específico, por otro lado también su comercialización y distribución es más efectiva para evadir controles.
Y en relación a los precios de venta en Argentina, consultando a distintas fuentes, un gramo de cocaína puede oscilar entre 15 mil y 20 mil pesos. Una pastilla de tipo éxtasis (también conocida como “rola”) puede oscilar entre 20 y 30 mil pesos.
A nivel regional
En Latinoamérica la producción de cocaína según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, se ubica en los territorios de Colombia, Bolivia y Perú. Los carteles mexicanos tienen un rol preponderante en la distribución y comercialización a gran escala. Próximamente entraré en más detalle sobre esto, pero por el momento me interesa poner el foco en que se viene advirtiendo que muchas organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico están incorporando a sus estructuras de comercialización y distribución, estas nuevas drogas de diseño que mencioné antes.
Argentina
Hay distintos trabajos que oscilan en sostener a la Argentina como un país de tránsito o de ciclo completo. Más allá de esa definición lo cierto es que el mercado local se ha expandido, generando sus propias dinámicas y mercados locales. Tal vez el fenómeno más documentado en la actualidad es el caso de Rosario. Pero a mi entender, esto deviene así por la violencia que mostró y los nexos de grupos más organizados con distintos ámbitos del Estado provincial.
En la próxima nota voy a poner el foco en cómo se estructuran las dinámicas de comercialización y distribución, tratando de rastrear las rutas de tráfico, a nivel regional y como esas rutas atraviesan la Argentina. Para pensar el fenómeno del mercado ilegal de drogas en dimensiones macro, meso y micro.