Duelar, recortar y velar el dolor

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Duelar, recortar y velar el dolor

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14 Marzo 2024

Después de muchos días de furia en una ciudad invadida por la violencia y la crueldad muchos de nosotros en Rosario asociamos esta situación con las vivencias de pandemia. La incertidumbre, la posibilidad azarosa de morirnos, la actualización del encierro, el miedo y la enorme necesidad de entender e interpretar lo que nos está pasando volvió a apoderarse de nosotros.

¿Cómo proteger a lxs niños y adolescentes en ésta nueva coyuntura? Como diría Ulloa, se trata efectivamente -y no metafóricamente- de una encerrona trágica. Salir es tener la posibilidad de morir o de pasar un tiempo envuelto en el terror.

Niños y niñas están al tanto de todo. Si no lo escucharon en sus casas o en los noticieros, lo vieron en las redes. Imposible filtrar, difícil hacer un velo y llegar antes con la explicación. Primero lo vieron en las redes. Se encuentran tanto o más invadidos como nosotros por la información de la violencia en Rosario en redes y medios de comunicación.

En medio de tanta desazón será importante generar sentimientos de empatía con los que han fallecido producto de situaciones tan injustas, en un sinsentido directo con cada hecho; con análisis complejos e hipótesis que como adultos podemos hacer pero que no es tan fácil transmitirles. Entonces, generar confraternidad con los familiares de las víctimas, duelar las pérdidas será una vía para cursar lo traumático que nos atraviesa.

También será importante hacer un mea culpa social de la indiferencia que genera odio y resentimiento social, posibilitar despertar por sobre cualquier indiferencia el reconocimiento de que los pibes que matan no tienen motivo alguno para vivir. Son los jóvenes hijos de la apatía social, reflejo de la impotencia convertida en potencia absoluta sobre la vida de un desconocido, no importa quien, como no importaron ellos. Matanza a cambio de dinero, porque también les gusta tener lo que el mundo muestra con ostentación.

Habrá que explicarles que esto pasa en nuestra ciudad, en otros lugares del mundo y algunos de nuestro país, pero que no sucede en todo el mundo al extremo en que lo vivimos hoy aquí, aunque no tengamos siquiera carteles, como sucede en otros países. Recortar la explicación a nuestro territorio y a la actualidad para poder, en principio, diferenciarlo de la pandemia, que es uno de los primeros fantasmas que aparecen. Es necesario acotar el miedo a un tiempo y un espacio para reducir el sentimiento de inconmensurabilidad que el terror impone.

También decirles que sentir temor es esperable, que es lógico tener miedo en situaciones como ésta y que el miedo se afronta reforzando los cuidados. Los nuestros y los de nuestros semejantes, porque el círculo se corta cuando se interrumpe la violencia, no cuando se la potencia.

*Docente titular de la Cátedra Intervenciones en Niñez y Adolescencia, Integrante del Instituto de Infancias y Juventudes Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la provincia de Santa Fe, 2da Circ.