Alejandra Conti: "La obra de Haroldo sigue vigente a través de tantas expresiones que la multiplican"

  • Imagen
    alejandra conti
ANIVERSARIO DE HAROLDO CONTI

Alejandra Conti: "La obra de Haroldo sigue vigente a través de tantas expresiones que la multiplican"

02 Junio 2026

Durante mayo hubo dos fechas relacionadas con el escritor y militante Haroldo Conti, el 25 fue el aniversario de su nacimiento y el 5 la conmemoración de su secuestro y posterior desaparición. Sigue vigente el reclamo de justicia y resulta siempre interesante conversar sobre su valiosa obra. 

Alejandra Conti, hija de Haroldo, dialogó con "Basta de Zonceras", programa de Agencia Paco Urondo que se emite los sábados de 20 a 22 h en AM 530 radio Madres de Plaza de Mayo.

AGENCIA PACO URONDO:¿Qué reflexión podés hacer sobre la conmemoración de Haroldo? 

Alejandra Conti: Mayo es una fecha que moviliza muchísimo a nivel familiar. El año pasado Haroldo hubiera cumplido 100 años y hubo una movida cultural muy importante desde varios sectores. Hermoso todo lo que la gente aportó. Este año es la triste conmemoración de los 50 años de su secuestro, así que lo estoy piloteando. 

APU:¿Se hace más difícil en este contexto negacionista y cuestionador de la memoria y el pasado reciente?

A.C: Sí, es exactamente así. Logro compensar un poco con las demostraciones de afecto y el recuerdo de Haroldo, como la vigencia de su obra a través de tantas expresiones que la multiplican. Estos días estuve muy conmovida por los hallazgos de La Perla, Córdoba. Sufrimos mucho la falta de un cierre en la historia del familiar buscado.

APU: Tu papá fue a la vez escritor y militante, ejercía ambos roles con compromiso y pasión. ¿Cuál de las dos actividades apareció primero en su vida?

A.C: Llevaba en la sangre ser escritor, pero después, sus viajes a Cuba y el contacto con otra gente, le despertaron el amor por la militancia, aunque siempre tuvo el germen de lo social, de pensar qué le pasa al otro. Hoy estaría presente en las marchas de jubilados, de la universidad y cualquier otra que se te pueda ocurrir. Era su forma de encarar la vida.

"Hoy Haroldo estaría presente en las marchas de jubilados y de la universidad. Era su forma de encarar la vida".

APU: ¿Qué preferís leer de Haroldo?

A.C: Leí muy poco de él, como siempre digo, nosotros no leíamos a Haroldo, nosotros vivíamos con Haroldo. No íbamos a la biblioteca y decíamos "hoy voy a leer Sudeste”. Por empezar, mi viejo nunca nos decía sobre qué estaba escribiendo. Tenía sus horarios, cerraba la puerta y sentías el ruidito de la máquina de escribir y no volaba una mosca en la casa. Tengo una anécdota con Alrededor de la jaula. Yo estaba en el comedor de nuestra casa en San Telmo (Balcarce e Independencia). Sale del cuarto en donde estaba escribiendo, me tira un papelito sobre la mesa y me dice:"¿Cuál te gusta?”, eran cuatro oraciones y yo elijo una. Tiempo después supe que eligió la que yo había elegido para su libro y así surgió el título.

APU: Quien ha leído su obra completa puede destacar diferentes momentos. ¿Estás de acuerdo?

A.C: Podríamos dividir su obra en varios momentos. Al comienzo casi toda su narrativa está enfocada en Chacabuco y en el Delta, ese gran amor que aparece cuando se instala en Buenos Aires. Pero cuando gana el premio de Las Américas en Cuba y viaja hacia allí, tiene un giro en su cabeza y en su literatura, cosa que se puede apreciar en Mascaró. Un día, cuando ya se había separado de mi vieja y no vivía con nosotros, nos citó a Marcelo y a mí en un bar del centro, cerca del colegio donde daba clases. Allí nos empezó a contar que estaba escribiendo sobre un personaje, un loco, que iba por los pueblos juntando gente con una caravana, y que llevaba un león llamado “Budineto”. Nosotros estábamos mudos, la cara de mi viejo se había transformado mientras hablaba, por el entusiasmo que le generaba la historia. El libro me apasiona.

APU: ¿Qué recordás sobre los días cercanos al secuestro?

A.C: A veces me llevaba a sus clases, pero no nos veíamos muy seguido, menos cuando se mudó a la casa de Fitz Roy, que es donde se produce el secuestro. Se vivía un clima muy tenso pero se hablaba poco de lo que estaba pasando. Él nunca me dijo que estaba en peligro, yo me enteré por otro lado que estaba en una lista y recuerdo que lo único que llegué a decirle un un bar de Callao fue: “Viejo te tenés que ir” y él no me contestó.