Francisco Longa presenta su libro “Historia del Movimiento Piquetero”
En diálogo con “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20hs por Radio con vos), Francisco Longa, doctor en Ciencias Sociales, investigador del CONICET y docente en las universidades nacionales de Lanús y General Sarmiento, presentó su libro “Historia del movimiento piquetero”, tras veinte años de investigaciones diversas sobre un actor que marcó la política argentina.
A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:
“En junio se cumplen treinta años de lo que entendemos como el primer piquete del movimiento de desocupados en Cutral Co y Plaza Huincul. Nadie puede decir cuál fue el primer piquete porque como método de lucha es muy antiguo, pero hablamos de un movimiento que hizo del piquete un símbolo y que puso en escena un sujeto nuevo para la acción colectiva, que eran los desocupados”.
“Argentina nunca fue un país con desocupación estructural. En el siglo XX iba fluctuando, era de un porcentaje muy bajo y rápidamente eran absorbidos por el mercado de empleo. En los 90, después de la aplicación de las medidas neoliberales, empezó a haber una masa que no era absorbida y que, después de agotar estrategias de supervivencia, se empezaron a organizar colectivamente y la única manera que encontraron de llamar la atención era cortando la ruta por afuera de la fábrica”.
“Este libro busca abarcar todo el ciclo, desde 1996 hasta ahora, explicando los diferentes momentos y fases que tuvieron. Es un movimiento que fue muy grande en Argentina y que desde la llegada de Javier Milei está golpeado y más debilitado”.
“Todo se modifica y se reconfigura cuando el piquete llega al conurbano bonaerense, porque ahí es reinterpretado en función de la trama asociativa y comunitaria que había ya y que se venía tejiendo desde mucho antes”.
“La literatura académica decía que los movimientos de desocupados no podían prosperar en el tiempo. Había pasado en Inglaterra, Estados Unidos y Francia, duraban muy poco porque rápidamente la economía crecía y volvían a incorporarse al mercado de trabajo. En Argentina no ocurrió y ese es uno de los grandes argumentos de por qué pudo haber un movimiento de desocupados muy grande porque durante mucho tiempo se consolidó un segmento de la clase trabajadora que estaba desocupada o informal”.
“El segundo argumento es que hubo una apertura de las élites políticas a negociar con el sector. Eso es muy importante porque las pone en el lugar de interlocución. Además, Argentina se caracteriza por tener un impulso igualitario. No quiere decir que somos una sociedad igualitaria, hay una pulsión por cuestionar desigualdades mayor a la que vemos en países hermanos. Es un elemento que ayudó a que los desocupados tramiten su proceso de manera colectiva”.
“Una de las hipótesis del libro es que estas organizaciones buscaron transformarse en el sindicato de los desempleados y los informales, y en un momento dieron lo que yo denomino un giro neocorporativo en un sentido más gremial”.
“Después de 2015, sobre todo cuando el kirchnerismo deja el poder, se convierten más en lo que llamo organizaciones todo terreno. Empiezan a jugar en todas las canchas con mucha experticia”.
“Creo que, sociológicamente, si un movimiento fue fuerte durante treinta años tal vez está en una etapa de reflujo, están recuperando fuerzas y podemos ver en un futuro un resurgimiento, un nuevo auge de la movilización”.