Marcelo Sasso presenta "Piedras rosettas": jazz, tango y blues

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    MARCELO SASSO

Marcelo Sasso presenta "Piedras rosettas": jazz, tango y blues

10 Mayo 2026

Marcelo Sasso nació en 1970 en Buenos Aires. Hasta sus 40 años estudió música en forma particular mientras inventaba canciones que nunca mostraba; más adelante hizo la carrera de músico profesional en la Escuela de Música Contemporánea (Berklee International Network) con especialización en Composición y Arreglos, bajo la dirección del maestro Juan "Pollo" Raffo.

Antes se recibió de licenciado en Filosofía, con Diploma de Honor, en la Universidad de Buenos Aires. Desde 2017 se encuentra abocado a la grabación y ejecución en vivo de sus composiciones junto a su grupo. 

El domingo 7 de junio presentará Piedras rosettas, un álbum que consta de 10 piezas propias que juegan con elementos del jazz, los ritmos folclóricos, el tango y el blues "respetándolos y alterándolos indistintamente" junto a Pilar Icazuriaga (voz), Nicolás “Mú” Sánchez (guitarra), Pablo Martín (bajo) y Rodrigo Genni (batería) en Bar de Fondo, Julián Álvarez 1200, Palermo, CABA, a las 20 h.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Por qué tu sexto disco se llama Piedras rosettas?

Marcelo Sasso: El disco se llama así a partir de una ocurrencia de mi amigo Andrés Wolfthal, quien hizo el arte de tapa de todos mis discos. Charlábamos en referencia a cierta dificultad para expresar sentimientos de cualquier índole, que me lleva a no expresarlos o a hacerlo de un modo incomprensible. La ocurrencia que dijo Andrés a modo de conclusión, fue “sos la piedra rosetta del amor”. De esa broma entre amigos salió el nombre del disco. Yo ya había seleccionado algunas piezas que tenían en común estar cargadas de referencias crípticas y, luego de elevar esa humorada amistosa al título de disco, insistí ya con más autoconsciencia en ese criterio de elección para cerrar las partituras que integrarían el álbum.

Por ejemplo, en el tercer tema del disco (“Tan Webern”) la partitura indica al comienzo del solo de piano: “tocar como Carlitos Balá”. En mi imaginación, ese gesto debe necesariamente implicar amor en cualquiera de sus formas: desde uno de esos “Me gusta” que valen más que el oxígeno en el mundo de las redes, hasta un incremento en mi débil cuenta bancaria. En la realidad, ese gesto es casi indescifrable. O directamente invisible.

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APU: ¿Por qué para este nuevo trabajo decidiste volver al jazz, como en tu disco debut, Perlas abruptas (2017)? 

MS: Al momento de grabar mi primer disco, yo ya tenía 46 años y unas 300 canciones compuestas. Empecé considerando grabarlas en orden cronológico. Por ejemplo: en 2017 grabar las de 1989 y 1990. En 2018 las de 1991, 1992, 1993 y 1994. En 2019 las de 1995. De inmediato noté que ese plan iba a terminar mal, conmigo desdoblado en el tiempo como si estuviera en Volver al futuro. Agrupar los temas según sus géneros me permitió salir de ese pésimo plan. Y los instrumentales clasificables como jazzeros que integran el primer disco eran los temas que tenía más “en dedos” en ese momento.

Además no conocía aún a Pilar Icazuriaga, cuya voz milagrosa me habilitó el rescate de la otra mitad de mi repertorio: el relacionado con la canción, el rock y el pop (además de ser genial también para temas jazzeros cantados, claro). Justamente, la fortuna de conocer a Pili en plena grabación del primer disco, me hizo ir incrementando los temas cantados en relación con los instrumentales.“Piedras rosettas empezó teniendo como nombre provisorio Perlas 2, porque quise volver a acentuar el material instrumental. Ya preveo que vendrán un “Vitraux 2”, un “Cruces 2”, un “Shadows III”. Aunque el loop podrá romperse en razón de otros proyectos de discos que están esperando ser grabados.

APU: Además de músico sos filósofo y escribiste un libro sobre la filosofía en la obra de Borges. ¿Intentaste alguna vez musicalizar parte de sus textos? 

MS: Lo hice. Compuse una suite basada en un texto de Borges. Tal vez sea el disco que rompa ese loop de grabaciones que mencioné en la respuesta anterior. Curiosamente, el texto que musicalicé es sobre un tipo que no puede salir del loop de una obsesión.

APU: Componer, ensayar con tu grupo, grabar, tocar en vivo... ¿Tenés preferencia por alguno de estos momentos en particular, o disfrutás algo de todas las instancias?

MS: Disfruto algo de cada uno de esos momentos. El orden de preferencia, de mayor a menor, está bastante cerca del que propone la pregunta. Componer es lo que más me gusta y a la vez es a lo que tiendo naturalmente. Es verdad que tiene algo de parto, siempre hay un momento en el que sentís “esto no va a suceder”. Por suerte, a esta altura, ya sé que (con alta probabilidad) sucede. Ensayar con el grupo se ha convertido en estos 10 años que estamos por cumplir en algo tan lindo como componer. Tanto la formación que grabó este último disco, como las de los anteriores, está integrada de músicos que no han hecho más que enriquecer mis composiciones con sus talentos.

Nos hemos vuelto amigos que han compartido, además de la música, lecturas grupales de los cuentos de Borges por zoom durante la pandemia, asistencia a clases de yoga, partidos de fútbol. Grabar es algo que aprendí a disfrutar con el paso de los discos. Cada uno lo disfruté más que el anterior. Tocar en vivo es una pesadilla para mí. Por suerte (por el grupo, más precisamente) hasta ahora siempre fueron pesadillas que terminaron bien.