“Mugre superstar”: “Reivindicamos Cromañón como espacio de memoria”

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    Mugre Superstar
    Foto: Federico Sosa
ENTREVISTA

“Mugre superstar”: “Reivindicamos Cromañón como espacio de memoria”

29 Enero 2024

Durante los viernes de febrero y marzo en Espacio Callejón -Humahuaca 3759, Ciudad de Buenos Aires- tendrá lugar Mugre superstar, obra de teatro sobre Omar Chabán, a casi veinte años de la tragedia de Cromañón. Escrita por Natalia Buyatti y Santiago San Paulo, a lo largo de poco más de una hora, la apuesta es poner en “diálogo personajes de la contracultura” del rock “haciendo un revisionismo histórico sobre lo que nos pasó la noche del 30 de diciembre de 2004”.

De la composición de “La balsa”, por parte de Los Gatos en 1967 en el bar La Perla, a la fundación de Cromañón, en aquella plaza de Once se traza una diagonal que dura, al menos, 37 años. Allí, según plantea su autor cordobés, es donde la cultura rock, con sus pogos y salas alternativas, así como su precarización y corrupción, encuentran su fin. De la figura clave de Chabán a su posterior condena; de las otras responsabilidades a República de Cromañón como espacio memoria. “Lo mismo creemos de Cemento”, señala San Paulo en diálogo con AGENCIA PACO URONDO.

San Paulo, que también estuvo a cargo de “La ilusión del rubio” -sobre la historia del aún desaparecido Facundo Rivera Alegre-, nos propone “renovar el relato de un teatro de lenguaje contemporáneo comprometido con los temas sociales, los traumas de la historia y la memoria de la cultura nacional”. Las localidades para las funciones de cada viernes, en los próximos dos meses, se encuentran disponibles en Alternativa Teatral.

Agencia Paco Urondo: ¿Dónde se origina la obra?

Santiago San Paulo: Cuando pasó lo de Cromañón yo tenía 16 años y vivía en Río Cuarto, al sur de Córdoba. Ya frecuentaba recitales y me escapaba a ver recitales de rock. Muchas bandas llegaban de Buenos Aires. Me acuerdo de habitar espacios muy riesgosos en relación a lo que, después, pudimos comprender que significaban. Había muchos así y yo, tranquilamente, podría haber estado esa noche en República Cromañón.

Me sensibilizó mucho cuando pasó la masacre, tragedia, accidente fatal, visto desde distintos puntos de vista. Fue muy fuerte y lo que significó después también estudiando teatro. Hace más de diez años que me dedicó al teatro vinculado a la historia social, contemporáneo, comprometido con la temática y el lenguaje, observando lo que significó ese trauma para la sociedad argentina.

"Nos encontramos con la figura de Chabán, injustamente demonizado en ese momento por los medios de comunicación".

APU: ¿En términos históricos?

S.S.P.: Pensaba en la historia del rock, sobre todo de la cultura rock, la actitud, de esa contracultura de los años 80/90, en donde se empezó a mover otra forma de resistir. Más vinculada al lenguaje artístico, a la denuncia, al juntarse, a la alegría, al identificarse con un grupo o letra, al poder salir de la casa y que no salga tan caro, y juntarse con jóvenes que armaban familias por fuera de las propias. Fue un bagaje cultural muy importante para que podamos realizar nuestro trabajo artístico quienes nacimos en democracia.

Fue muy curioso descubrir que en una de las esquinas de la Plaza Miserere, Tanguito compuso "La Balsa", que se trataba de sobrevivir al naufragio y que, de algún modo, funciona como fundación, dentro de un grupo de canciones y artistas, de esta cultura rock en 1967. Cruzando en diagonal, en esa plaza habló Severino Di Giovanni, está cargada de Historia y de muchas historias. En diagonal al bar La Perla, 37 años después, Chabán funda República de Cromañón, donde esa cultura encuentra, de algún modo, su final.

Ese período de tiempo y una diagonal en una plaza marcaron la historia argentina en general. Una luz de esperanza en la resistencia antisistémica postdictadura. Había un montón de lugares que siguieron funcionando y generaron una influencia muy importante para la militancia de las temáticas sociales y de los lenguajes artísticos.

APU: Ahí nace la idea.

S.S.P.: Un poco sí. Le acerco la inquietud a Natalia Buyatti, dramaturga de Córdoba Capital, porque ella me había invitado a escribir en conjunto. La vi en un evento social de teatro con remera de La Renga y me dije que tenía que ser sobre Cromañón. Empezamos a investigar y nos encontramos con la figura de Chabán, a mi modo de ver, injustamente demonizado en ese momento por los medios de comunicación. Funcionó como una especie de chivo expiatorio para que la mirada social no se posara sobre otros responsables. Había mucha gente “con el culo al aire” y muchos espacios en situación de precariedad total.

Eso, de algún modo, tiene que ver con la falta de apoyo del Estado a la cultura, que obliga a funcionar en una situación de precariedad total y de riesgo absoluto. Cuando eso se va haciendo cada vez más grande, los riesgos son mayores. Chabán fue responsable en una cadena de responsabilidad, en donde seguramente él tenía que pagar la cuenta. La pagó y de hecho fue el único, al que más años le dieron de pena y que estuvo preso durante diez. Se agarró un cáncer y no pudo hacer más nada, murió justo diez años después de Cromañón. A mi modo de ver, pagó su cuenta muy cara, desde el punto de vista social.

APU: ¿Qué otros responsables pueden señalarse?

S.S.P.: Por ejemplo, el edificio es actualmente propiedad del empresario textil Rafael Levy, que tenía muchísimos alquileres, desde kiosco y hotel a cancha de fútbol. En el subsuelo funcionaba un taller clandestino con inmigrantes. Eso sin contar la cantidad de inmuebles que tiene no sólo en Once sino en todo el país. Es el empresario invisible de Cromañón. Después, el Estado. Si bien destituyeron a Aníbal Ibarra con un juicio político bien hecho, el poder concentrado siempre aprovecha el dolor de víctimas para ganar espacio, en ese momento Mauricio Macri. Queda Jorge Telerman que llama a elecciones, no tiene el apoyo de Néstor Kirchner y Macri gana la Ciudad de Buenos Aires, donde se consolida como un referente político y llega a ser presidente.

Hoy, en un gobierno totalmente desvinculado con la cultura, muy retrógrado en relación a lo que fue la masacre, es ir para atrás terriblemente. El Estado deja de apoyar no sólo espacios sino artistas, todos entramos en una precarización muy frágil. Nos ponemos muy frágiles con nuestro trabajo y nuestra vida. Macri es una de las personas más influyentes de la política argentina hoy. Nos hace mucho sentido poner una obra que habla del vínculo entre la cultura artística y lo que tiene que ver con la precarización.

APU: ¿Qué recorrido plantea la obra?

S.S.P.: El recorrido intenta ser un revisionismo histórico desde el arte sobre la masacre de Cromañón. Arranca en Café Einstein, el primer boliche de Chabán, que es el personaje/ protagonista. Pasa por Cemento, lugar emblemático en una gesta muy importante que tiene que ver con unir el lenguaje artístico refinado con la cultura popular. Eso siempre ha sido una inquietud y hasta ahora algo que no hemos podido volver a unir los y las artistas, salvo algunas excepciones que también vienen de aquellos años.

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Flyer Mugre Superstar

No hemos podido volver a unir lo que más nos interesa, que es que el arte esté cerca de la gente con un lenguaje poético que haga reflexionar y gozar en el sentido estético. Un poco la idea nace de ahí. Yo me traigo la dramaturgia ya terminada con Natalia a Buenos Aires, consigo un elenco y dirijo la obra. Son artistas que la rompen en el escenario y es una obra con un fuerte carácter testimonial y poético de ficción. 

APU: ¿Por qué decidieron ese nombre y qué significa?

S.S.P.: Lo elegimos porque viendo el documental de Cemento y hablando con artistas, hicimos una investigación con Natalia que tuvo que ver con mostrar el conflicto en el texto. Vimos mucho material vinculado a Café Einstein, Cemento, a las movidas artísticas de los 80/90, a los artistas que podíamos conocer. Nosotros venimos de la familia del arte y yo, a su vez, buscando un arte ligado a los traumas sociales también tengo conexión con varias personas que militan en sus causas propias y en otras.

Vengo de hacer La ilusión del rubio, sobre Facundo Rivera Alegre, joven desaparecido en Córdoba. Viviana, que aún lo sigue buscando, me contacta con una madre de Cromañón y ahí entró en comunicación con el movimiento y con sobrevivientes. Es un poco contaminarse con esas bonitas expresiones de supervivencia y de lucha social y artística.

Ya no me acuerdo donde lo vi o leí, pero a Cemento lo llaman de distintas maneras y una de esas es “mugre superstar”, refiriéndose a los camarines. Nos pegó el nombre, lo anotamos y después nos dimos cuenta que todo era así. Los baños, Cemento mismo, la forma en la que funcionaban muchísimos espacios, quizás los más importantes de la contracultura, en los 80, 90 e inicios de los 2000, y todavía hay. Son reductos donde pueden salir cosas brillantes y también tragedias, accidentes y masacres. Si pudo haberse evitado, ahí está el rol del Estado, el único que puede facilitar que no sucedan esas cosas.

Es muy difícil sobrevivir en el arte, generando puestos de trabajo y movidas que permitan vivir a todos, si no hay apoyo del Estado. Está la autogestión, en la que me muevo en el trabajo artístico desde siempre. He actuado en lugares de precarización absoluta, porque no me queda otra. Siempre estuvo muy presente la mugre superstar. Ese deseo de vivir de lo que hacemos, de ser pequeñas estrellas en el sentido de influir sobre el pensamiento del público a una escala grande pero también menor. No tengo mucho reconocimiento ni pretendo tenerlo, pero he hecho muchas funciones para mucha gente. Ese nombre lo encontramos en todos lados. Ese ambiente contracultural que resiste y al mismo tiempo se arriesga en esta supervivencia, en esta balsa que nos construimos para salir a naufragar. 

"Con la obra queremos reivindicar lo que fueron a buscar esos pibes y pibas, esa noche".

APU: ¿Qué es, para ustedes, Cromañón?

S.S.P.: Hoy es un espacio de memoria, resuelto por la lucha de familias de víctimas, sobrevivientes, amistades y colaboradores. Han logrado que se sancione como tal en el Congreso el año pasado. Antes de irse, Alberto Fernández fue presionado para que firmara el decreto de expropiación, que se firmó, y ahora es una incertidumbre. A los espacios de memoria, que venían en un crecimiento paulatino, muy quedado en los últimos cuatro años peronistas, ya les avisaron que quitaban presupuesto e iban a reducir empleados.

El tema es que son espacios muy importantes para pensar nuestra historia, y eso es Cromañón. Es muy difícil que el gobierno nacional hoy expropie para llevar a cabo lo que sancionó el Congreso y que allí se instale un espacio de memoria colectiva, de actividad cultural, que es el anhelo que tenemos como integrantes de esta sociedad salvaje y ocupados por revisar la historia. Para nosotros ya es un espacio de memoria y es necesario que el Estado así lo reconozca para recuperar la memoria y que no vuelva a pasar. Volver a entrar a ese lugar sería muy difícil y al mismo tiempo una reparación del trauma.

APU: Hay muchas producciones artísticas sobre Cromañón.

S.S.P.: Sí, mucho material documental más que nada, y siento que está muy posado en una mirada de dolor. Eso, a mi modo de ver, nos empantana de alguna manera en el trauma. Un poco con la obra queremos reivindicar lo que fueron a buscar esos pibes y pibas, esa noche. Poder captar, antes de Cromañón, esa movida de esos que siguen saltando, cantando, tomando birra, estando en el santuario y también en el corazón de todos aquellos que lo sentimos, en sus familiares y sobrevivientes sobre todo. Reivindicar esa actitud, esa cultura rock, muy ligada al lenguaje artístico poético y a la resistencia popular. No quedarnos en una situación de dolor sino trabajar con una memoria de vida, eso es un objetivo de la obra.

Lo mismo pasó en Cemento, que hoy es un estacionamiento, un depósito, de la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Eso es un triunfo del sistema, del poder, que hoy el Estado tenga el espacio tapado. Cemento cierra el mismo día que Cromañón, no se pudo hacer más nada. Muchos trabajadores resistieron hasta que el Estado los corrió, en ese momento con la llegada de Macri, y se apropió de ese lugar. Hoy es eso y sólo tiene una plaquita en la puerta. Así como Cromañón, creemos que Cemento es un espacio de memoria que tenemos que recuperar como ciudadanía y como artistas.