Teatro: "Persona, héroe latino", un viaje onírico con humor

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CARTELERA TEATRAL

Teatro: "Persona, héroe latino", un viaje onírico con humor

06 Septiembre 2026

«Nadie le puede aconsejar ni ayudar, nadie. No hay más que un solo medio: mire hacia dentro de sí mismo». Rainer Maria Rilke escribió estas palabras en Cartas a un joven poeta, uno de los libros más bellos que se hayan escrito sobre la necesidad de encontrarse en las palabras. Y es difícil no pensar en este libro al atravesar Persona. Héroe Latino, porque el protagonista es un joven que toma una decisión tan simple como desmesurada: convertirse en escritor. No tiene obra, experiencia ni certezas. Solo un deseo que lo obliga a abandonar la inercia de su vida cotidiana para emprender un viaje en busca de un maestro desaparecido, un prestigioso profesor de Letras que, tras una polémica clase, abandona el país sin dejar rastros. 

En el libro sucede que un joven poeta le pide consejos a Rilke y él le plantea algo mucho más profundo. «No busque ahora las respuestas: no le pueden ser dadas, porque no podría vivirlas. Y se trata de vivirlo todo. Viva ahora las preguntas ".Quizás allí esté una de las claves para entrar en esta obra. No hay una respuesta esperando al final del camino. Hay un recorrido. Un delirio que, mientras sucede, puede parecer incomprensible y que recién al final comienza a ordenar sus piezas.

La escena parece entonces convertirse en una cabeza, en un viaje onírico por el inconsciente con humor, música en vivo y una marcada potencia visual. Allí aparecen jóvenes y viejos, voces, intuiciones, recuerdos, impulsos. Una suerte de murga uruguaya hecha de pensamientos. Personitas alocadas, onduladas, nunca del todo rectas, que hablan, interrumpen, señalan caminos. Como si la inspiración pudiera tomar cuerpo y presentarse ante nosotros para decirnos: por acá. Como si aquello que llamamos intuición tuviera, en realidad, un pequeño elenco estable. 

Hay algo profundamente humano en ese personaje que insiste en buscar afuera aquello que, quizás, ya estaba adentro. La grandeza, los héroes, los dioses, los ídolos. Todo aquello que parece tener la respuesta definitiva. Y entonces levantamos la mirada, buscamos modelos, construimos altares y hacemos dioses de otros.
Mientras tanto, las voces siguen hablando.
«Tenga paciencia con todo lo que no esté resuelto en su corazón e intente amar las preguntas por sí mismas», propone Rilke. Pero la paciencia no parece ser una virtud sencilla para quien necesita encontrar certezas. Mucho menos para quien busca en otros la confirmación de aquello que todavía no puede reconocer en sí mismo.

Charly García lo tradujo con una precisión difícil de discutir: «Oh, no puedes ser feliz / con tanta gente hablando, hablando a tu alrededor». La frase podría funcionar como una pequeña brújula para entrar en Persona. Héroe Latino. Porque quizá el ruido más difícil de acallar no sea el que viene de afuera, sino el que producimos cuando intentamos escapar de aquello que sentimos.

"Persona. Héroe latino" parece decirle a cada espectador que ese héroe también puede ser él, ella, cualquiera de nosotros.

Las voces que aparecen en escena parecen conocer algo que el personaje todavía no puede comprender. No necesariamente porque tengan una verdad absoluta, sino porque están hechas de experiencia. Son memoria, deseo, miedo, intuición. Son ese saber que no siempre pasa por la razón y que, muchas veces, llega antes que las palabras.

Pero el personaje es testarudo. O errante. O ambas cosas. Y por eso el viaje se vuelve inevitable.
La referencia a La Odisea permite pensar esa búsqueda como un recorrido que no consiste solamente en llegar a algún lugar, sino en descubrir qué hacemos con aquello que encontramos durante el camino. La tentación de convertir a otros en dioses aparece una y otra vez. Sin embargo, quizás la verdadera aventura consiste en dejar de buscar afuera la llave que abre una puerta propia.
No hacer un dios de nadie. Buscar en lo propio. En lo simple. En aquello que parecía demasiado pequeño frente a la grandeza que perseguimos.

Y quizás haya algo de Siddhartha, de Hermann Hesse, en ese joven que busca. No porque necesite encontrar un maestro, sino porque tarde o temprano descubre que ningún maestro puede ahorrarle el viaje. Se puede escuchar a los otros, seguir sus huellas, admirar sus respuestas, pero hay un momento en que cada uno debe atravesar el río de su propia experiencia. Y allí no hay héroe ajeno que valga: la vida, con sus pérdidas, sus afectos, sus desvíos y sus preguntas, tiene que ser vivida en primera persona. 

Persona. Héroe latino. También habla de la inspiración, pero no como un relámpago mágico que llega desde algún lugar misterioso, sino como una conversación interna. Una multitud que habita en nosotros y que, a veces, sabe antes que nosotros. De ahí que la escena pueda parecer delirante y, al mismo tiempo, profundamente reconocible. Todos conocemos esa sensación de estar llenos de voces mientras intentamos decidir cuál de ellas merece ser escuchada.
Puede ser que eso sea también acercarse al arte.

No solamente pintar, escribir, actuar o crear. Sino aceptar que hay algo que pide ser escuchado y que, muchas veces, se resiste a obedecer las instrucciones que le damos. Rilke lo formula de manera contundente: «Una obra de arte es buena cuando brota de la necesidad».
La necesidad, entonces, no es solamente producir una obra. Es vivir aquello que todavía no comprendemos. Darle forma a una pregunta. Dejar que algo encuentre su lenguaje antes de saber exactamente qué quiere decir.

Por eso escribir puede ser, simplemente, vivir.

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Persona. Heroe latino

 

En la obra, profundamente tierna, cada cosa parece arrimarnos a un mismo punto, o acaso a un límite. Lo bueno y lo malo. El encuentro y la pérdida. El amor y el dolor. Y, muy en el fondo, en su subtexto, aparece el miedo que le tenemos a nuestra única certeza: vamos a morir. Esa inspiración que aparece en escena de manera corpórea, una y otra vez, parece susurrarle al personaje todo el tiempo: Memento mori. Recuerda que morirás. 

Quizás por eso el delirio se comprende recién al final. Como si todas esas voces, todas esas escenas y todos esos desvíos hubieran estado conduciendo hacia un lugar que no podíamos reconocer mientras avanzábamos. 
«Viva ahora las preguntas».

El héroe que propone la obra no es quien conquista territorios, vence enemigos o se vuelve extraordinario ante los ojos de los demás. Es un héroe humano. Alguien que se aventura en lo desconocido, que atraviesa sus propias preguntas y se dispone a escuchar aquello que durante tanto tiempo intentó silenciar.
Y entonces el título también interpela a quien está sentado en la butaca. Persona. Héroe latino. Parece decirle a cada espectador que ese héroe también puede ser él, ella, cualquiera de nosotros. Que no hace falta convertirse en alguien excepcional para emprender una aventura.

Para cerrar, vale la pena detenerse en una palabra del título: latino. En un mundo atravesado por crisis globales, guerras, incertidumbres y discursos que parecen empujarnos constantemente hacia afuera, nombrar a un héroe latino supone también situar la búsqueda. No se trata de un héroe lejano, mitológico o inaccesible. Es alguien de este lado del mundo, atravesado por sus propias contradicciones, sus afectos, su historia y sus preguntas.
Un héroe posible. Un héroe que no carezca de ternura. Cercano. Humano.

Persona. Héroe latino de la Compañía La Vigilia se presenta en la sala Caras y Caretas (Sarmiento 2037, CABA), los martes a las 20.30 h.

https://www.passline.com/eventos-plano/persona

Ficha técnica

Dramaturgia: Eliane Rymberg; Federico Pezet
Actúan: Francisco Bereny, Micaela Brillo, Rochi Caldés, Agustin Frumento, Delfina Granero, Tomás Kirzner, Gustavo Lista, Facundo Livio Mejías, Federico Pezet, Eliane Rymberg, Abril Suliansky.

Diseño de maquillaje: Gugu Luque

Diseño de vestuario, escenografía y arte: Endi Ruiz

Música original: Agustín Cañas; Agustín Frumento Calloni

Músicos en escena: Agustín Cañas; Agustín Frumento Calloni

Diseño de iluminación: Adrián Grimozzi

Fotografía: Manuela Díaz Lima

Diseño gráfico: Juan Fuji

Comunicación y prensa: Cecilia Gamboa

Asistencia de dirección: Guillermina Margo

Coordinación de producción: Loli Crivocapich

Producción: Compañía La Vigilia; MRG Producciones; Nuan

Diseño de movimiento: Malena Martin

Dirección: Pablo Cusenza.