Milei ante el abismo: entre el relato y la crisis económica

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    Foto: Camila Ramírez
ANALISIS

Milei ante el abismo: entre el relato y la crisis económica

24 Agosto 2026

El presidente Javier Milei volvió a defender el rumbo económico de su gobierno ante empresarios, gobernadores y funcionarios, y presentó una vez más la desregulación, la apertura comercial y el ajuste fiscal como los pilares del "éxito del modelo de crecimiento económico" en la 23ª edición del Council of the Americas y en la Bolsa de Comercio de Rosario.

Con su estilo moralizante y peleador encadenó frases dignas de analizar en los dos escenarios. En el Council of the Americas, "el aparato represivo del Estado" apareció como herramienta legítima para sostener el ajuste y en Rosario, calificó a los economistas críticos de "imbéciles" y "precarios intelectualmente". Una combinación que resume con claridad el ejercicio cínico de la política del gobierno.

Lo llamativo no es lo que dijo, sino que ganó las elecciones de medio término con ese mismo discurso. Ese resultado, sin embargo, convive con la tendencia actual que el propio Gobierno prefiere no mencionar a 10 meses de aquella elección. Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), en base a microdatos del INDEC, la pobreza volvió a subir en el primer trimestre de 2026 y alcanzó al 30% de la población, mientras que la indigencia trepó al 6,5% y revirtió la tendencia descendente registrada en el trimestre anterior. La informalidad laboral saltó al 44,2% de los ocupados. La Canasta Básica Alimentaria aumentó un 11,6% en el trimestre, mientras que el índice salarial total solo creció un 8,6%; esa es la brecha exacta que explica por qué, incluso con inflación en baja, los ingresos dejaron de alcanzar.

Ese desgaste en las encuestas marca la primera fisura del proceso de capitulación cívica gradual, que empieza a encontrar sus límites ante el ajuste. Según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, la aprobación de la gestión cayó al 31,4% en julio, su nivel más bajo desde septiembre de 2025, mientras que la desaprobación trepó al 58,8%. Una caída sostenida desde el pico de 45% registrado en febrero. La imagen positiva del propio Milei retrocedió en el mismo período, de 47% a 30,9%, y la negativa escaló a 58,5%. Además, una encuesta de la Universidad de San Andrés (UdeSA) muestra que todos los integrantes del Gabinete presentan un diferencial de imagen negativo.

También presentó el derecho a ‘regular’ como una forma de agresión estatal y sostuvo que toda restricción se aplica “utilizando el aparato represivo del Estado”. En esa frase expone la reestructuración interna de un Estado que deserta de sus obligaciones sociales mientras conserva sus capacidades coercitivas. Esta asimetría consolida la descomposición selectiva del Estado bajo continuidad democrática y obliga a la sociedad a atravesar el mayor ajuste de la historia sin atenuantes.

Asimismo, en Rosario negó cualquier vínculo entre su política y el aumento de la morosidad crediticia. El crédito, dijo es "un contrato entre privados"; si el acreedor se equivoca, "por qué carajo tiene que pagar todos ustedes". El Estado, en su relato, solo cumplió lo que él anunció; la suba de tasas, el racionamiento del crédito y la caída del empleo quedan del lado de la sociedad. Es el mismo desplazamiento que hace con la pobreza y la informalidad, atribuir el costo social al mercado o a la conducta individual, nunca a la decisión de gobierno.

La frase "los hijos de puta prebendarios tienen que quebrar" completa el cuadro. Es la traducción coloquial de una épica empresarial que en el propio discurso disfraza de moral judeocristiana. El mismo hombre que insulta a quienes considera sus adversarios económicos cierra su exposición con un llamado al respeto, la dignidad y los valores de Occidente. Esa contradicción es el mecanismo de la administración del dolor que convierte el costo social del ajuste en una cuestión de carácter y de fe, no de política pública.

El cinismo presidencial aparece cuando explica el origen histórico de la usura como un triunfo del mercado sobre el asco al recordar el episodio en que el emperador romano Constantino, junto a la Iglesia católica, apartó a los prestamistas judíos para que el Estado pudiera endeudarse a tasa cero. Milei se asemeja a Shylock, el acreedor de "El mercader de Venecia" quien exige que se cumpla el contrato al pie de la letra, aunque le cueste la vida al deudor. En la obra de Shakespeare, la respuesta es el discurso de la misericordia, que pide que la piedad temple esa exigencia. Milei invierte esa escena. No la reclama para quien sufre el ajuste, exige que se lo soporte sin ella, en nombre de los mismos valores cristianos que en la ficción servían para frenar la dureza del contrato.

Ambos discursos revelan el simulacro de buen gobierno que lleva adelante y exhibe la baja de la inflación, el superávit fiscal y el crecimiento del PBI como pruebas de éxito. Mientras, la pobreza vuelve a subir, la informalidad crece, los salarios pierden contra la canasta básica y su gestión se hunde en las encuestas. En Rosario admite, sin quererlo, la magnitud del propio ajuste, una tasa de interés disparada durante el año electoral y un riesgo país en niveles extraordinarios, datos que contradicen el relato de una transición sin costos. La distancia entre el relato y los indicadores oficiales es la definición misma del simulacro, un gobierno que administra el dolor social y lo presenta como el precio inevitable de un éxito que todavía no llegó para la mayoría.

Sebastián Enricci es autor de "La descomposición de un Estado. Argentina 2023-2025" (Enricci, S. 2026), catalogado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la Universidad Nacional de Moreno (UNM) y la Red de Bibliotecas Públicas de la Comunidad de Madrid.