“Hospital Británico”: el poema de Héctor Viel Temperley llega al cine
Ilustración: Silvia Lucero
Gloria Peirano y Gustavo Fontán, realizadores del film Hospital Británico, sobre el poema homónimo de Héctor Viel Temperley, dialogaron acerca del próximo estreno con “Basta de zonceras”, programa de AGENCIA PACO URONDO (sábados de 20 a 22 h en AM 530, la radio de las Madres de Plaza de Mayo).
A 40 años de la primera edición de Hospital Británico (1986) la película tuvo su estreno mundial en julio pasado en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Marsella (FID Marseille). Se podrá ver en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, Av Corrientes 1530 (CABA), desde el jueves 24 de septiembre hasta el 1 de octubre.
Viel Temperley (1933-1987) se convirtió en un poeta de culto y su último libro Hospital Británico, es considerado su obra maestra. Con una voz propia, bella y brutal, su poética gira en torno a la experiencia de nadar, el mar, los caballos, la presencia de Dios y su enfermedad final.
¿Cómo llevar al cine un poema? ¿Por qué la elección de Héctor Viel Temperley? El gesto de Peirano y Fontán fue el de apelar a sus propias lecturas de Viel y convocar a grandes poetas para que relaten cómo fueron atravesados por esta obra: Alicia Genovese, Teresa Arijón, Mercedes Araujo, Julián López, Andy Nachon y María Mascheroni.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo nació el proyecto del film "Hospital Británico" y cuáles fueron sus motivaciones?
Gloria Peirano: La idea alrededor de “Hospital Británico” de Héctor Viel Temperley nació hace mucho tiempo cuando le regalé el libro a Gustavo y le insistí para que hiciera una película con ese poema extraordinario. Creo que nuestra motivación tiene que ver con el impacto que fue para nosotros la lectura de ese poema, del poder transformador que tuvo en nuestra vida. Acá no hay nada de romantización sino que uno no es el mismo después de leer a Viel Temperley.
Queríamos también compartir esa influencia, esa manera de recordar versos que nos sigue pasando, es una voz de una profundidad, de una hondura muy especial, una sintaxis muy increíble, y eso hace que esté siempre presente: “Voy hacia lo que menos que conocí en mi vida: voy hacia mi cuerpo”. Viel es infinito.
APU: ¿Qué les interesó rescatar del poema de Viel Temperley?
GP: Hay ciertas imágenes en Viel que son muy poderosas como el sol, lo solar, el mar, el nadador (escribió también Crowl), la brazada en el agua. También los colores que tienen que ver con el verde. “Si me enseñaras qué es el verde claro”, dice en el poema. Todo un conjunto de percepciones que tiene de la naturaleza y de las personas, de los animales que son muy singulares y que provienen de un misticismo muy particular que tiene que ver con una sensualidad del mundo.
Viel es un místico muy material, muy pegado a la carne. Y ahí habría algo entre una tensión y a veces amalgama, él le agradece al mundo lo que le da aunque quiere estar fuera del mundo, ser un sacado del mundo. Él dice de “Hospital Británico” en una entrevista que le dio a Sergio Bizzio que es “el libro de un trepanado”. Y también la idea de un viaje, está en la película, un viaje hacia la luz, en Viel sería un viaje hacia la resurrección que es muy particular ya que estamos ante un místico muy especial.
“Nuestra motivación tiene que ver con el impacto que fue para nosotros la lectura de ese poema, del poder transformador que tuvo en nuestra vida”.
APU: Este leit motiv del poder del agua que mencionan está presente en Viel y en varios de los films de Gustavo (los ríos, la lluvia). ¿Cómo lo presentan en esta película?
Gustavo Fontán: Siempre el agua me pareció un elemento de enorme poder poético en términos cinematográficos, no por las imágenes del agua sIno por lo que el agua es capaz de hacerle a una imagen. La lluvia, el agua moviéndose en el río, por una alcantarilla, esa presencia que tiene un gran poder, generando espejismos, la posibilidad de la disolución de la propia imagen. Lo que está desaparece, vuelve a aparecer, muta, esa transfiguración que le aplica el agua a la imagen siempre me pareció de un altísimo poder poético.
Y en Viel el agua y su nombrarse nadador es una presencia constante: “Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada”, dice en un poema. “Soñé que nos hundíamos y que después nadábamos hacia la costa lentamente, y que de nuestras sombras de color verde claro huían los tiburones”. El agua está todo el tiempo en Viel, y en la medida en que había que elegir motivos de su poesía, nos pareció que era un elemento clave.
APU: ¿Cómo fue la investigación para el film, en tanto testimonios o fuentes bibliográficas?
GF: Cuando uno piensa en hacer una película investiga y lee todo lo que puede, en relación a Viel, a “Hospital Británico”. Leímos textos de Alicia Genovese y de Jorge Monteleone y conversamos con ellos. Y en esa única entrevista que da Viel a Sergio Bizzio, maravillosa, que se puede encontrar fácilmente en Internet, donde Viel cuenta ese momento en que lo operan de la cabeza y cómo escribe “Hospital Británico”, y da un concepto, las esquirlas, que nombrado por Viel como una condición de su texto fue para nosotros un elemento clave para pensar la estructura de la película. La idea de esquirla, distintos fragmentos del poema de Viel, de los testimonios, de estos personajes que llamamos peregrinos, fragmentos de imágenes, construídos a partir de esa idea. Y en el Prólogo de la obra completa, hay algo que dice Tamara Kamenszain que es maravilloso: “Para escribir después de Viel habrá que aprender a nadar”.
"En el Prólogo de la obra completa, hay algo que dice Tamara Kamenszain que es maravilloso: 'Para escribir después de Viel habrá que aprender a nadar'.
APU: ¿Qué participación tienen los grandes poetas del elenco del film?
GP: Inicialmente la idea era convocar a personas que nosotros conocíamos y que sabíamos que habían sido los alcanzados por “Hospital Británico”, por Viel, de una manera similar a la nuestra. Pensamos mucho en quiénes y se nos vinieron a la cabeza Alicia Genovese, Teresa Arijón, Mercedes Araujo, Julián López, Andy Nachon que además es productora de la película junto con Paco Curotto y María Mascheroni. que terminaron siendo los peregrinos.
Tienen un papel muy importante en la película que está estructurada en tres ejes, uno es la narración de un viaje, otro es la lectura en off de fragmentos de Viel y luego está este testimonio de los tocados que no tiene nada que ver con una lectura académica ni con lo que sería un documental clásico, sino cómo fueron alcanzados, esa fue la pregunta que les hicimos a todos y que no sale en la película, y es realmente impresionante escucharlos porque también podría pensarse como un documental sobre la lectura. De hecho en Marsella una crítica que hicieron era referida a esto, a cómo la lectura nos transforma.
Todos los poetas están increíbles en la película y ponen de sí lo más profundo que les pasó con Viel, no una cuestión de contar o explicar qué es "Hospital Británico" o quién fue Viel, sino de alguna manera cómo fueron alcanzados por esa poesía que es de una dimensión muy enorme desde el punto de vista poético y desde lo espiritual.
APU: ¿Qué reflexión pueden hacer sobre el estado de la industria del cine argentino con esta coyuntura?
GF: El Gobierno le declaró la guerra al cine y a muchas otra cosas, pero hay como un ensañamiento muy singular con el cine, lo que ha dado un estado de cosas muy duro, mucha gente que vivía de hacer películas ha perdido el trabajo: sonidistas, montajistas, fotógrafos. Eso por un lado, esta cosa disparatada, loca, de atacar algo que es constitutivo, el cine argentino fue muy importante en estos últimos años. Pero de todos modos, y esto es la parte interesante, seguimos haciendo películas, como si de algún modo le dijésemos en esa batalla que no les va a resultar tan fácil, que les va a ser muy difícil conseguir algo que por supuesto buscan, pero que sabemos que no van a poder cegar tantos ojos acostumbrados a mirar. No van a poder.
“El Gobierno le declaró la guerra al cine pero seguimos haciendo películas, como si de algún modo le dijésemos en esa batalla que no les va a resultar tan fácil, que no van a poder”.
Gloria Peirano: escritora, docente, licenciada en Letras (UBA), guionista, entre sus libros están las novelas Miramar, La ruta de los hospitales y el ensayo Manual para sonámbulos.
Gustavo Fontán: guionista, director, licenciado el Letras (UBA), docente y escritor. Entre sus films, “El ciclo del río”, iniciado con La orilla que se abisma, sobre el universo del poeta Juan L. Ortiz, El rostro y El limonero real basado en la novela de Saer. También su Trilogía del lago helado. Realizó documentales sobre el poeta Jacobo Fijman, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal.
Ficha técnica
Dirección y guion: Gloria Peirano, Gustavo Fontán.
Producción: Papu Curotto, Andi Nachon.
Cámara y fotografía: Lara Seijas.
Sonido: Andrés Perugini.
Montaje: Mario Bocchicchio.
Corrección de color: Juan Martín Hsu.
Diseño gráfico de títulos: Martín Lehmann.
Una producción de Hain Cine, con el apoyo de Mecenazgo, Fondo Nacional de las Artes, INCAA.
Peregrinos: Julián López, Teresa Arijón, Alicia Genovese, María Mascheroni, Mercedes Araujo, Andi Nachon.