Narrativa argentina: libros recomendados para el verano
AGENCIA PACO URONDO publica la primera entrega de la columna de recomendaciones de Marina Arias y Marina Porcelli con cuatro libros de narradores argentinos para leer en el verano.
Recomendados de Marina Arias (Buenos Aires, 1973), autora de la saga de cinco novelas sobre dos personajes, Mariana y Cristian. Off es el título de su último libro publicado. Marina Arias también escribe poesía: su volumen La felicidad ajena apareció por Pixel-Editora en 2023.
Nombre de familia, de Cecilia Ferreiroa (novela)
Emecé, 2025, 144 páginas
Narrado tanto en primera persona del singular (yo) como en primera plural (nosotros/nosotras), este libro forma un tapiz de estampas y recuerdos sobre una familia vinculada a la militancia: uno de los hermanos de la madre murió asesinado durante la última dictadura, y la abuela materna fue una de las fundadoras de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en La Plata. Se trata de la primera novela de Ferreiroa, y cada capítulo retrata el vínculo de la narradora con un “adulto”, miembro de la familia.
La novela construye una perspectiva en la que lo central no es la lucha política sino la gestión de las vidas en su reproducción más primaria: comer, curar, acompañar. En ese sentido hace pensar en Las labores de Hanna Arendt, y también en Las pequeñas virtudes de Natalia Ginzburg: la cotidianeidad del hogar en medio de la tragedia y la masacre política. Sin embargo, la narradora no es la que mejor recuerda, no es la que más conoce a su familia; no aparece tampoco como brillante, y eso pone en cuestión, desde el principio, la posibilidad de construir una “historia” familiar.
La temporalidad del relato es espiralada, no obedece a una cronología: va y viene de acuerdo al personaje familiar al que está retratando. Además hay mucha presencia de la fotografía. Aparecen varios familiares y en un momento aparece una larga sesión de fotos de la narradora, Ceci, con su tía Cecilia. “Quizás la importancia que tienen en mí, y que me lleva a tenerlas como material para poner en la novela, se conecta con que no tenemos muchas fotos de todos juntos por las diferentes persecuciones y exilios”, dijo la autora en una entrevista.
Para salvar el latido de Ernestina Perrens (novela)
Ediciones Paradiso, 2025, 128 páginas
Transcurre en el mismo territorio ficcional que la primera novela de esta autora, Tacurú: una Mesopotamia que lejos de ser un paraíso o un vergel, es un lugar inhóspito, desamparado y amenazante. En la primera escena hay un yacaré en una pileta con agua y jabón que es arrastrado a la ruta por la protagonista y termina siendo una piel contra el asfalto. Y este yacaré es como un leit motiv en el relato: reaparece. Con un profundo lirismo y una prosa elíptica, cargada de silencios, Para salvar el latido nunca es complaciente con el lector. De hecho, la protagonista intenta “salvar el latido” de su propia existencia.
Se trata así de una novela fragmentaria: capítulos cortos y digresiones sobre el pasado que le terminan dando sentido al presente. La protagonista es Violeta, una mujer a punto de desbordarse que está como desencajada en la ciudad, y que sale en busca de lo que podría anclarla, no sólo geográficamente, sino también espiritualmente. Se trata siempre de una tercera persona, aunque el punto de vista es el de ella. La impresión es de que perdió todas las brújulas.
Y mientras está en ese presente del campo correntino, Violeta va reconstruyendo su historia. La casa donde está es cerca de los Esteros, que están secos y asediados por el fuego y el humo, y es parte de una herencia: Violeta tiene antepasados criollos que se remontan a la época de los fortines. Hay entonces diferencias de códigos entre la ciudad y esa zona rural: ella es una extranjera (y por momentos tan alineada como El extranjero de Camus).
Recomendados de Marina Porcelli (Buenos Aires, 1978), narradora, ensayista. Acaba de publicar un libro sobre mujeres que boxean (Boxeadoras. No tan distintas. Mujeres que pelean en Buenos Aires), y un volumen de cuentos: Ciudad en dos.
35 mm (12 exposiciones) y Motorhome de Federico Girón (dos novelas)
Editorial Cienflores, 2025, 112 y 172 páginas, respectivamente
Son novelas de personajes, con un español muy preciso, coloquial, cotidiano, en espacios del conurbano, puede ser Morón, Lomas de Zamora. En la primera, 35 mm, un local de revelado equivoca los sobres las de las fotos y cada vecino recibe el de otro: eso desencadena una serie de incidentes y de cuestionamiento sobre su propia vida: ¿quiénes son los demás y quién es cada uno? Hay una historia central: la del que revela las fotos, y su amor por la máquina: la vaca. Da la impresión que en esas fotografías cambiadas cada uno encuentra lo que le falta en el otro.
La segunda historia es más violenta, tensiona más: un grupo de ex compañeros de electromecánica decide hacer un viaje (sin esposas ni familias) en motorhome: como un recuentro que se estira hasta la locura. Cada personaje está nombrado por una herramienta: Calibre, Taladro, en situaciones de cotidianidad, medio borrachos, medio drogados, que desatan lados perversos, y se cobran pendientes.
Federico Girón es un narrador nato. No sólo por la solidez que se siente en su escritura para contar historias, también por el disfrute de hacerlo. Además de la versión en papel, estos libros pueden descargarse en el sitio digital de narrativa argentina: https://narrativargenta.wordpress.com/category/giron-federico/