Zafira Ais: “Hay una cuestión de tener miedo a ver Barbie siendo intelectual”

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Zafira Ais: “Hay una cuestión de tener miedo a ver Barbie siendo intelectual”

01 Agosto 2023

APU Stream, el programa de la Agencia Paco Urondo que sale los sábados de 11 a 13 hs por el canal de Youtube y Twitch de Gelatina, dialogó con Zafira Ais, divulgadora de arte, estética y diseño, quien se ocupó de analizar diversos componentes y reacciones tras el estreno de la película de Barbie.

Agencia Paco Urondo: ¿Usted encara sus contenidos en redes sociales como divulgadora de arte, estética y diseño?

Zafira Ais: Sí, exactamente. Más que nada para poder democratizar el arte y sacar esa cuestión elitista de que no todos podemos. Al fin y al cabo, es expresión de cultura y te habla de la sociedad. ¿Cómo alguien no podría acceder a eso? En parte, ese es el proyecto que venimos teniendo hasta ahora y funciona.

APU: A la hora de discutir la película Barbie, hay posturas que acusan al debate de ser consumista o anti intelectual. 

ZA: Sí, yo creo que hay una concepción como si fuera bastante banal o que por consumir Barbie estas en contra de muchos ideales que hoy estamos repensando. Ocurren varias cosas. En primer lugar, es un “rebranding” de Barbie, una nueva etapa y reafirmación, es decir, darle una nueva identidad a una marca. Es para hablar desde una posición ya saliendo de esa Barbie estereotipo, que de hecho es la protagonista de esta película.

Hay una cuestión de tener miedo a ver Barbie siendo intelectual. Creo que es una apropiación nuestra, de lo que hemos logrado con el feminismo y muchas reflexiones de poder apropiarnos de ese rosa, tan bastardeado a lo largo de los años. Hay una recuperación del rosa. Ya no es símbolo de lo banal, estamos hablando de símbolos. Barbie es parte de la cultura general y representa a esa mujer que soñaba. 

APU: ¿Y con respecto a la película?

ZA: En realidad hay dos visiones. Tiene un trasfondo feminista y con consciencia. Sí es una película feminista pero lo encara distinto, porque se burla de absolutamente todo. Eso me parece la mejor forma de poder contar las cosas. Al fin y al cabo, todo se está moviendo. La cultura y la contra cultura comiéndose constantemente.

En este caso, la contra cultura se está apropiando de lo que alguna vez fue Barbie, que de hecho cae en los 2000 porque compite con Bratz y otras cuestiones que había perdido con la salida de su creadora original. En la película hay un montón de referencias para los que son ñoños del arte y hay mucho cuidado del detalle. Hay muchas referencias de cuestiones artísticas con la estética de Barbie que no termina de disolver nada. Se entiende de lo que está hablando y lo replantea de alguna manera. 

APU: La película se convirtió en un fenómeno de masas, y sobre todo de adolescentes para arriba.

ZA: Sí, está calificada para mayores de trece años. Es una película completamente dirigida millenials, y es también una reivindicación para quienes crecieron con esa Barbie estereotípica. Esto les devuelve algo que les había quitado, como esa capacidad de sentirse bien con uno mismo, con su cuerpo y con lo que uno puede hacer. No es para niños. 

APU: ¿Usted diría que Barbie es empoderadora o lo contrario con respecto a las mujeres?

ZA: En principio, es una burla general. No es esa típica película que, como con ciertas productoras, mete a la fuerza cuestiones que llamarías “progres”. Va por ese lado, pero con una cuota de realismo de lo que es hoy. Siempre va mutando la forma de abordarlo. De hecho, cuando las barbies pierden ciertas funciones van a la casa de la rara y ahí es donde pueden empezar esa resistencia. En esa parte está todo lo excluido, como el Ken considerado gay o el “sugar daddy” que era en realidad el daddy de un perrito llamado sugar. 

Me parece interesante cómo se muestra a esos outsiders del mundo Barbie ayudando a recuperar una consciencia colectiva. Es un empoderamiento con cierto realismo de cómo se pueden abordar e incluir y de qué pasa después, con un paralelismo con la realidad. Queda muchísimo pero está bueno cuando con estos referentes, que eran algo banal, no se coincide. Lo mejor que se puede hacer en el arte para poder cambiar la sociedad es reapropiarse de esas cosas que han dejado por fuera a ciertos sectores.  

APU: En paralelo, en cartelera también está Oppenheimer, como si fuera para un público más masculinizado, con colores negros. ¿Hay algo de Hollywood dando las dos ofertas?

ZA: Algunos pensaron que fue un ataque a Barbie, pero me parece una tremenda acción de marketing. Más allá del que dice que no va a ir a verla, también hubo un fenómeno de quienes iban a ver las dos películas. Incluso, en un cine en México pasó que se puso rosa la pantalla. Es cierto igual que había algo de “esto es de hombres y esto de mujeres”. 

APU: Se da, en algún punto, a partir de una escala cromática conservadora. 

ZA: Creo que estamos bastante avanzados como para saber que no tenemos que hacer esa diferenciación cromática. Confío en que la gente se está instruyendo. No tengan vergüenza de ir a ver la película, es mejor cuando uno efectivamente va, consume el arte y tiene la capacidad de reflexionar por sí mismo. Es importante que vayan y se saquen ese prejuicio. No importa lo que yo te diga, la idea es que lo empecemos a charlar.  

APU: Por último, podemos plantear un vínculo entre, por un lado, estos fenómenos de escala en el cine y, por otro, una clase política en su conjunto que le cuesta, si no hablar, tratar de entender estos temas.

ZA: Creo que acá el problema es el estereotipo, que lo tenemos de frases armadas de lo que es el argentino. Hay que cortar con eso y poder ejercer nuestro derecho a votar. Me parece interesante que uno pueda entender qué está pasando en realidad y qué cosas ya no queremos porque no nos hacen avanzar. 

De todo esto que estamos viendo actualmente en los escenarios del arte y de la cultura, que traducen la época y que nos ayudan a reflexionar en lo que vamos a elegir, personalmente creo que es un derecho que hay que ejercer. 

APU: Con respecto a la politización, Fran Drescher, la actriz que hacía de la niñera en la famosa serie homónima, quedó como titular del gremio de actores, actualmente en huelga en alianza con los guionistas. Es otro proceso interesante, conducido por una mujer que a su vez construyo una referencia popular desde un lugar, a priori, problematizable.

ZA: Sí, de todo lo que se burlaban de ella. Hay un paralelismo con Barbie. La burla y la visibilización, pero que no deja de ser burla. Nos encanta la niñera pero es la ridícula que se viste de forma rara. Ese era el mensaje que después se llevaba la gente. Hoy me parece brillante que sea ella la que está llevando adelante esa huelga, que de hecho que la haya en Hollywood también es un hecho histórico. 

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