Macri horror show: marketing para tapar la ineficiencia y el abandono

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    Jorge Macri

Macri horror show: marketing para tapar la ineficiencia y el abandono

27 Mayo 2026

Ante la falta de rumbo de su gobierno y la orfandad de ideas, Jorge Macri recurre cada vez más a imágenes publicitarias vacías de contenido para sostener una gestión que no logra mostrar resultados. La Ciudad está más cara, más desigual, con más locales cerrados, menos empleo registrado, menos empresas y un deterioro evidente de servicios básicos. Frente a eso, el Gobierno responde con slogans, montajes y operativos televisados con nulos resultados.

No es nuevo, Macri arrancó su gestión con la campaña de “orden y limpieza”, donde el mensaje de una ciudad prolija se construía sobre la persecución a personas en situación de calle. Una campaña cruel que buscó tapar una primera evidencia: la Ciudad no estaba más ordenada, estaba más excluyente. Después vino el perfume de limón en los contenedores para disimular el olor nauseabundo de la basura. Más tarde, el empapelado de calles, páginas de diarios y pantallas con el “Subite a la Línea F”, que sigue sin tener un metro construido. Mucha imagen, poca gestión.

Podríamos seguir con ejemplos, pero esta vez el límite se corrió todavía más. En la noche del 14 de mayo, el gobierno porteño desplegó el operativo “Tormenta Negra”: más de 1.500 efectivos en 17 barrios populares, drones, móviles especiales y una cobertura mediática preparada para mostrar fuerza, pero sin dirección clara de persecución del delito. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) lo definió como un operativo de saturación y control poblacional sin investigaciones previas conocidas ni controles judiciales suficientes, orientado más al impacto televisivo y a las redes sociales que a una política criminal seria.

El show se desinfló rápido. El Gobierno habló de 27 detenciones, pero el Ministerio Público de la Defensa registró apenas 14: menos de una detención por barrio. Sobre las otras 13 personas no había información pública clara sobre imputación judicial al día siguiente. Según trascendidos mediáticos, más de la mitad fueron liberados a las pocas horas por falta de méritos. En paralelo, organizaciones y vecinos reclamaron por requisas abusivas, hostigamiento, decomiso de herramientas de trabajo, desmantelamiento de espacios comunitarios y violencia policial. El CELS incluso registró denuncias de requisas a niñas y de destrucción de lugares usados para comer, dar apoyo escolar y sostener actividades barriales.

El operativo no fue una política de seguridad, fue una escena. Una puesta en cámara para construir autoridad donde no hay gestión. Un horror show destinado a mostrar control sobre los barrios populares y a desplazar la discusión sobre lo importante: la Ciudad que gobierna Jorge Macri está peor para quienes trabajan, alquilan, producen y viven.

La crisis se ve en la calle. La Cámara Argentina de Comercio relevó que durante marzo-abril de 2026 la cantidad de locales vacíos subió 30,7% respecto del mismo período de 2025 y los locales en alquiler aumentaron 102,2% interanual. Detrás de cada persiana baja hay caída del consumo, alquileres imposibles, endeudamiento y pérdida de trabajo.

La crisis también se ve en el empleo y en la producción. Desde que asumió Jorge Macri, la Ciudad perdió más de 70 mil empleos registrados y cerraron alrededor de 2.500 empresas. En cualquier lugar serio esos datos deberían ordenar la agenda del Gobierno. En la Ciudad de Jorge Macri, la respuesta es marketing de seguridad, persecución a trabajadores informales y escenas de guerra en barrios populares.

La ejecución presupuestaria del primer trimestre de 2026 confirma esa orientación. El gasto total crece en términos reales, pero no se fortalece de manera equivalente la red de protección social, productiva y territorial. El salto más llamativo aparece en Administración Gubernamental y en particular en Dirección Ejecutiva, que crece muy por encima del promedio. Ese aumento no se explica por una mejora visible de los servicios ni tampoco de los salarios de trabajadores públicos, que caen en el mismo período un 2,2%. Se explica, en buena medida, por una estructura política y administrativa que se expande sobre áreas de soporte, movilidad y comunicación.

El dato de la flota automotor es brutal. El programa “Flota Automotor del Gobierno de la Ciudad” pasó de gastar $1.306 millones en el primer trimestre de 2025 a $8.496 millones en el primer trimestre de 2026. Es un salto nominal de más de seis veces. En el mismo período también crecen áreas vinculadas a comunicación digital, activos digitales y gobierno digital, mientras las prestaciones concretas no muestran una mejora equivalente. El Estado porteño no aparece más cerca de los problemas: aparece más preocupado por su imagen, su movilidad y su aparato de conducción.

El contraste es obsceno. En plena crisis económica se sigue desfinanciando la asistencia a PyMEs y se debilita la política productiva. La inversión en Industria y Comercio cae fuerte en términos reales. También cae en el área Trabajo. En otras palabras, mientras se multiplican los locales vacíos y se destruye empleo registrado, el Gobierno porteño reduce el peso real de herramientas que deberían acompañar al entramado productivo.

Lo mismo ocurre con la vivienda. En una Ciudad donde alquilar se volvió una pesadilla y donde miles de porteños destinan una porción cada vez mayor de sus ingresos a sostener un techo, el Instituto de Vivienda de la Ciudad pierde peso real. Programas vinculados a alquileres e integración urbana muestran retrocesos. La consecuencia está a la vista: la situación de calle alcanzó niveles alarmantes. El Censo Popular de organizaciones sociales contó 11.892 personas sin un lugar para vivir.

En igual sentido, se ajustan políticas de cercanía. El Programa Cultural en Barrios cae en términos reales. En Promoción Social, el programa de Fortalecimiento a Grupos Comunitarios, una red clave para acompañar comedores, organizaciones barriales y espacios de cuidado comunitario, también sufre un ajuste muy fuerte.

Ese es el verdadero balance de gestión. Más gasto en estructura ejecutiva, flota, comunicación y show policial; menos prioridad para PyMEs, vivienda, cultura barrial, trabajo y redes comunitarias. Macri no está ordenando la Ciudad, está administrando su deterioro con campañas publicitarias y escenas de violencia institucional.

El operativo “Tormenta Negra” no fue un hecho aislado, fue la síntesis de un modo de gobernar. Cuando no hay política de vivienda, se criminaliza la pobreza. Cuando no hay política productiva, se persigue la informalidad. Cuando no hay respuesta a los barrios, se mandan drones, motos y cámaras. Cuando no hay gestión, aparece el espectáculo. Jorge Macri comparte con Javier Milei algo más que las iniciales. Comparte una orientación: ajuste, destrucción del entramado productivo y crueldad como forma de construcción política.