¿Hay un solo amor, acaso?: nuevo libro de Santiago Amigorena
Hay un solo amor, así se llama el nuevo libro de Santiago Amigorena publicado por la editorial Serapis. Para un simple mortal es lindo enterarse de una verdad tan trascendental, aunque sea a una edad avanzada como la mía.
Por supuesto, no comparto esa afirmación.
Pero se ve que tampoco la comparte el narrador, ya que ni bien abrís el libro, los primeros párrafos son todas preguntas, tantas que al lector lo asalta el miedo de que así sea todo el libro.
Pero por suerte (¿mala? ¿buena?) no fue así —la ilación de preguntas: “¿El amor tiene una historia? ¿Puede ser estudiado, anotado, disecado? … ¿El amar se merece, se gana? ¿El amar es un premio? ¿O tiene un precio? … ¿El amor puede terminar? ¿El amor puede empezar?”, esta ilación me recordó esos exámenes que pretenden ser heideggerianos, ya que Heidegger sería el filósofo de la pregunta, sin advertir que la pregunta en realidad es una manera de llevar la reflexión hasta más allá de sí misma, no una oración enmarcada por signos de interrogación.
“Camino y me hago estas preguntas, que te hago a vos también”.
Esta es la primera oración no interrogativa del libro, por la que el lector puede creer que el libro va a entablar un diálogo con él, aunque no le cuesta mucho adivinar que debe de haber alguien más importante al que Amigorena se dirige.
Y sí, es el amor que el autor tuvo que dejar o abandonar en su casa el auténtico interlocutor de este seudo diálogo —seudo diálogo porque en realidad el narrador, como es lógico, solo habla consigo mismo: “Sí, escribo para mí mismo —y para nadie … ‘Yo, yo, yo.’ Ya te oigo, desde el silencio nocturno del museo, burlarte de mí”.
Me imagino lo que debe de ser tener una conversación con un personaje como Amigorena —o como yo.
A Amigorena lo invitaron a pasar una noche en el museo Picasso de París, solo. Mientras nos entretiene con todo el conocimiento sobre pintura que posee, Santiago nos cuenta las contradicciones que le implicó dejar a su pareja, o por lo menos a esa persona que ama con locura en ese momento —una locura que el libro trata de racionalizar, de convertir en discurso, de detener, porque el amor, lo sabemos los que tuvimos alguna vez la dicha de amar y de ser amados, el amor nos lleva a hacer y a decir cosas de las que luego nos arrepentimos y que muchas veces, muchas, nos hacen quedar como idiotas o locos.
Hay un solo amor es un libro que obliga al lector a tomar partido, a ponerse de un lado o del otro de una línea cada vez más delgada, y que atraviesa a toda nuestra cultura culta: ¿es una genialidad o una bazofia? (enunciado que le pertenece a nuestro genial Charly García en su etapa SNM, todo hay que decirlo). Cada lector debe elaborar su respuesta, lo importante es que el libro se venda.
No hay un solo amor, hay muchos amores (todos los que tengamos la suerte de sufrir en esta vida de mier…), aunque cada uno de ellos sea eterno, o así me gusta imaginarlo a mí.
Los amores auténticos, esos por los que uno “enloqueció”, no se reemplazan, no son sucesivos, son inolvidables —esta fue la fórmula que me inventé para dejar de sufrir.
Porque lo extraño, lo insoportable, es que el amor requiere de otro para poder consumarse en toda su plenitud —salvo en el caso de los viejos narcisistas, que solo ven y buscan en los otros/as una misma versión de sí mismos.
PD: el libro se presentará el 10 de abril en algún lugar aún no especificado, y contará con la presencia del autor, que vive en Francia desde niño.